UNA SOCIEDAD CAÓTICA

Despedimos un año y damos la bienvenida a otro. Muchos de nosotros pensamos y recapacitamos en todo lo que nos ha ocurrido este año que se irá en unos días. Somos conscientes de que algunos de los objetivos que nos habíamos planteado, no hemos podido conseguirlos pero muchos otros sí. Somos positivos y los dejamos pospuestos para este próximo año. Un año lleno de cosas buenas, personas increíbles en nuestra vida, amigos verdaderos, de los que siempre están a nuestro lado. Personas con las que trabajamos día a día que tienen un lugar muy especial dentro de nosotros. 

Es el momento de agradecer por haber disfrutado de tantos momentos increíbles con nuestra familia, amigos y compañeros de aventuras diarias. Pienso y debemos pensar en la ilusión de este próximo año que entra, con nuevos retos personales y profesionales. En la creación de nuevos proyectos junto a personas de confianza que son «la otra familia». Con emoción e ilusión por afrontar nuevos retos. Un año que llega y que seguro que será maravilloso.

¿Qué le ocurre a nuestra sociedad?

Pero este cierre de año nos deja muchas dudas. Hablo de la sociedad en la que vivimos. Una sociedad en cuyo horizonte no se ve mucha claridad y optimismo. Muchos hablan de caos. La sociedad de hoy día nos sorprende a muchos pero de manera negativa. Si lo pensamos detenidamente, las cosas ya no son como antes. No existen los valores de hace años ¿Dónde habrá quedado el valor de la palabra? Atravesamos por una dura etapa que evidencia un franco deterioro de los valores y sobre todo, que no nos permite vivir en armonía.

En las familias, los hijos no obedecen a sus padres. Los padres están agotados. Dejan que sus hijos se salgan con la suya para que se callen y no les molesten. Los jóvenes se prostituyen. Cada día hay más prostitución, es un medio fácil de salir de una vida que no les gusta. Los lujos y los excesos agrandan el ego de las personas. La palabra aparentar tiene un gran significado. Y por ello la gente aparenta más y más. Un nuevo coche, un viaje mejor y más lejos, una escuela mejor para nuestros hijos, todo con tal de aparentar una vida lujosa y maravillosa ante los demás.

La violencia se ha vuelto una costumbre. Tampoco nos sorprende. Los abusos se cometen día tras día. Lo vemos a nuestro alrededor, en nuestro vecindario, en los colegios, delante de nosotros. Incluso con las buenas acciones de muchas personas, otros sacan ventaja y se benefician rápidamente. En fin, estamos rodeados de envidias, abusos y agresiones, que nos hacen ser más duros porque si no parece que los demás nos van “a comer”. Así que si te muestras un poco débil, puedes tener muchos problemas.

En el aspecto político, es para ni hablar de él. Cada día hay una  propuesta nueva que nos indigna más, pero total nos sorprende. Ley tras ley, a la cual más injusta, ridícula que parece que beneficia a los “malos”. La justicia, ¡ay la justicia!. Muchos no creen en ella. Cada vez es más vulnerable y casi que se ve doblegada al mejor postor. Ahora por si nos faltara poco, habrá una nueva huelga de los letrados de la Administración de Justicia, los antiguos secretarios judiciales, que ocasionará grandes perjuicios para los ciudadanos. Denuncian la profunda irresponsabilidad política de la Sra. Ministra de Justicia que vuelve a asumir el daño al servicio público. Suma y sigue.


Si la sociedad se rompe ¿qué nos espera?

Ante esta panorama ¿qué nos espera? ¿Qué podemos hacer? Lo que está claro es que está en riesgo nuestra familia, la dignidad de nuestra trabajo, la honradez, la educación, la libertad, el respeto a los demás, la solidaridad, la tolerancia… El problema puede ser que cada uno de nosotros no hemos sido capaces de enfrentar la realidad, de asumir nuestra responsabilidad y nos dejamos llevar por la desesperanza.

Tenemos que enfrentarnos al mundo que tenemos, a lo que nos estamos convirtiendo como sociedad. Lamentarnos no nos sirve de nada. Si nos quedamos con los brazos cruzados, todo seguirá igual. Debemos levantar la mirada y hacer todo lo que esté a nuestro alcance para cambiar las cosas. Así que sí: podemos hacer algo. Podemos ser mejores padres, hijos, amigos, compañeros de trabajo, mejores personas. También hay que ser profesionales dignos y comprometidos con nuestra misión.

La sociedad se rompe porque muchos se rompen también. Personas infelices, maleducadas y con pocas ganas de actuar y cambiar nada. Nuestra sociedad se fractura y vemos pocas esperanzas para el futuro. Lo que cada quien puede hacer para tener una vida mejor es plantearse a qué vino a este mundo. Debemos pensar que estar vivo es tener la oportunidad de disfrutar de muchas cosas, pero también una posibilidad para actuar. No todo es siempre de color de rosa y no tenemos la vida resuelta, así que debemos buscar ser la mejor versión de nosotros mismos. 

Asi que vamos a preocuparnos por ser un buen ejemplo e intentar que la gente de nuestro alrededor también lo sea, eso que le está faltando a nuestra sociedad. Igual sea cierto que estamos rodeados de caos pero ¿nos ponemos a intentar cambiarlo? Buena salida y entrada de año.


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