«UN FAVOR»

Pensar, según el diccionario de la Real Academia de la Lengua, es reflexionar, examinar con cuidado una cosa para formar un dictamen. También es intentar o formar ánimo de hacer una cosa. Dicho esto, pensemos qué hacemos normalmente cuando un amigo nos pide un favor. Lo habitual es que no nos neguemos. Es un amigo, lo necesita, no nos cuesta trabajo. Por ejemplo: “¿Me cuidarías las plantas este verano? Como tú no vas a irte a ningún lado, así te entretienes”. La respuesta inmediata sin pensarlo dos veces es: “por supuesto, sin ningún problema”. Pero nuestro pensamiento nos suele traicionar y está diciendo “yo que quería estar tirado todo el verano en la terraza tomando el sol y bebiendo limonada fresquita, ahora tengo que ir a regar las plantas”. 

El ser humano es así, está lleno de contradicciones que casi siempre le lleva a dudar de cada uno de sus actos. Cuando necesitamos algo, a menudo nos cuesta pedirlo porque nos da la sensación de que mostramos debilidad. Por eso pedir y ofrecer ayuda con confianza, con claridad, sin comprometer a quién se le da o se le pide, es todo un arte. Y cuando se hace bien, sin esperar nada a cambio, uno se siente mucho mejor.

Pero ojo, el mundo está lleno de gente que aprovecha ese buen hacer de algunos para sacar provecho. Por eso es importante pensar antes de responder. Asegurarnos bien de lo que nos piden y, si lo vamos a llevar a cabo, no soltar una perorata sobre los sacrificios que vamos a tener que hacer cuando realicemos el favor. Si lo hacemos, lo hacemos y punto. Y si no queremos hacerlo, con decir no, es suficiente. Hay que saber negarse a algo a tiempo en vez de estar arrepintiéndote continuamente. Además pensemos que cuando alguien nos pide un favor es porque confía en nosotros y eso de verdad, es muy de agradecer.

Cuando el favor nos lo pide un familiar o alguien muy cercano, no nos cuesta trabajo. Sin embargo debemos saber poner límites, no por querer mucho a alguien tenemos que darlo todo en todo momento. También es importante distinguir a las personas que utilizan el chantaje emocional para estar pidiéndote favores constantemente. “Con lo que yo te quiero, anda si no te cuesta nada”. Estas palabras las hemos escuchado alguna vez cuando alguien cercano a nuestro circulo nos quería pedir algo. En esas ocasiones hay que saber decir no, sin pensarlo dos veces. 

A lo largo de nuestra vida pueden surgir imprevistos que requieren ayuda de otras personas para llevarlos a cabo. Las personas más autosuficientes en algún momento van a necesitar pedir un favor, y cuando hay que hacerlo, cuesta más de lo que creemos. Por eso cuando vamos a pedir un favor a otra persona, hay que hacerlo sin rodeos, seguro que esa persona cuando nos ve llegar piensa “me va a pedir algo”. Se nos nota en la cara, en el gesto, en los movimientos. Pues eso, como se nos nota, para qué andarnos por las ramas, directos al grano. Como decía mi madre: “el no ya lo tienes, no pierdes nada”.

Y así llegamos a una conclusión: cuando hacemos un favor lo hacemos sin esperar recompensa alguna, pero pensemos que en algún momento nosotros también necesitaremos ayuda. Y cuando eso ocurra sabremos perfectamente en quién confiar, porque ponerse en la piel del otro en determinadas ocasiones, nos hace ver las cosas desde otro punto de vista, y eso nos hace pensar de otra manera.


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