¿TENEMOS MIEDO A ENVEJECER?

Definición de la RAE sobre la vejez: cualidad de viejo, edad senil, achaques, manías, actitudes propias de la edad de los viejos, dicho o narración de algo muy sabido y vulgar. Y así podríamos encontrar un centenar de definiciones. Al principio cuando somos jóvenes no pensamos en la tercera edad. Creemos que nuestra juventud será eterna y que hacerse mayor no va con nosotros. Después pasada la juventud, los veintitantos, los treinta y tantos, vienen los temidos 40. Y aquí sí que empezamos a ver nuestra edad madura mucho más próxima y cercana.

Entonces empiezas a fijarte en los anuncios de la televisión sobre “productos milagrosos”. Los hay de todas clases y para todos los gustos: para adelgazar, dormir, tener memoria, fortalecer las defensas, recuperar el vigor sexual, sentir energía, hasta defecar con regularidad. Para casi todos los problemas de salud tienen su particular remedio milagroso.

¿Envejecer con una piel luminosa?

Pero a mí los anuncios que más me fascinan son los de cosmética. Prometen dejarnos una piel luminosa, como si después de aplicártela nuestro cutis brillara como el sol en un día de primavera. Además se supone que mejoran la elasticidad de nuestra piel, ayudan a reducir los signos de la edad y a prevenir la aparición de manchas. Vamos que después de aplicarte la crema, casi nos aseguran que nuestra belleza será eterna. Y que por mucho que arranquemos hojas a nuestro calendario y pasen los años, no vamos a envejecer en la vida.

Y si te fijas detenidamente en sus ingredientes: extracto de caviar blanco, virutas de oro de 24 quilates, polvo de diamante o el más rimbombante, el agua encapsulada de glaciar suizo. Podríamos seguir ahondando en el tema y encontraríamos muchísimos más, con nombres más deslumbradores y extraños. Deduzco que para captar nuestra atención y así imaginarnos al aplicarlas sobre nuestra piel, que tenemos frente a nuestro espejo a una diosa egipcia o a una princesa de la realeza de un exótico país.

Están jugando con el miedo que los seres humanos tenemos a envejecer. Vivimos en una sociedad en que el ser “viejo” normalmente es sinónimo de estorbo, antiguo, caduco, fósil y una larga lista de palabras nada positivas. El gran reto de la actualidad sería que cambiásemos esta forma de ver a nuestros mayores y empezásemos por ver lo mucho que pueden aportarnos: grandes fuentes de sabiduría basada en experiencias vividas durante años, sentido del humor, compresión, ternura. La sociedad tendría que arroparlos y protegerlos, empezando por no discriminarlos por sus edades. Y si un “adulto mayor” está capacitado para seguir ejerciendo su trabajo, favorecer su independencia y no obligarles a jubilarse con una palmadita en la espalda y una pensión en muchos casos irrisoria.

Dotaríamos a nuestras personas mayores de una vida más larga y plena, tendrían mejor salud física y mental. Y así probablemente empezaríamos a perder ese miedo a envejecer que se apropia de nosotros cuando vamos cumpliendo años. Seriamos unos adultos mayores orgullosos de serlo.


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1 Comment

  • Gracias, no nos olvidemos que igual que nacemos, moriremos y el camino si todo va bien es pasar por los años y lo lógico seria como bien dices vivirlos tal como llegan sin dejar de bailar, reir y compartir …. Al propio ritmo que la vida marca a cada uno…
    No a un antes y a un después que nos barren de la sociedad activa

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