SOY UN IDIOTA EN UN MUNDO DE IDIOTAS

Nadie decide en qué lugar, de qué forma ni en qué momento de la historia nace. O tal vez lo haya decidido en otra forma de vida anterior y no lo recuerde, quién sabe. El hecho es que no tenemos opción. Nacemos en un instante del tiempo y en un contexto espacial determinado que estarán integrados dentro de nuestra psique de por vida. Y teniendo en cuenta los acontecimientos que están sucediendo en el contexto espacio-temporal que nos ha tocado vivir, podemos afirmar sin género de dudas que, al menos el que está escribiendo estas líneas, es un idiota.

Soy un idiota en un mundo de idiotas. Según la RAE, un idiota en su primera acepción, es una persona corta de entendimiento. Y eso es precisamente lo que soy, corto de entendimiento. No entiendo nada de la experiencia vital en la que estoy inmerso, solo me dejo llevar por las percepciones externas, por los miedos inventados por otras personas idiotas sin esforzarme en intentar comprender, aunque sea un poquito, este misterio al que llamamos vida.

Soy un idiota navegando sin rumbo en un mar de idioteces, de sandeces sin sustancia, rodeado de otros idiotas que, al igual que yo, vagan perdidos como pollos sin cabeza, de aquí para allá, creyendo eso sí, que son los más listos de su mundo (que no del mundo). Y esa forma de pensar no hace mas que potenciar su idiotez y por supuesto, la mía ya que todos estamos conectados de alguna manera.

Un idiota que sufre por serlo

Y eso no es todo, soy un idiota por partida doble. No solo estoy falto de entendimiento sino que, para más inri, sufro por mi propia idiotez. Y no acaba ahí la cosa: ese sufrimiento idiota es muy contagioso y se realimenta continuamente. Por consiguiente, se ha generado una pandemia de idiotez y de sufrimiento de lo más idiota y estúpida a lo largo y ancho de este hermoso planeta al que llamamos Tierra.

Soy un idiota redomado porque me enorgullezco de mi idiotez y la disfrazo de inteligencia, de cordura, de apariencia y de otras muchas idioteces más que omito, ya que necesitaría miles de páginas para poder exponerlas todas y saturaría Internet.

En resumen, soy un idiota que desconoce la sabiduría que anida en su interior, que siempre ha anidado y que siempre anidará porque es algo innato en el ser humano. Por el mero hecho de no aprovechar esta luz que llevo dentro de mí, la gran idiotez de la que “disfruto” no tiene límite. ¡Qué ilusión!

¿Y tú? ¿También eres un idiota?


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2 Comments

  • Me encanta tu artículo, no se puede describir mejor, ante el caos que estamos viviendo y los grandes idiotas que nos gobiernan.Muy buena reflexión por tu parte.

    • Muchísimas gracias, Cristina, por tus palabras.
      Para eso escribo, amiga, para provocar reacciones como la tuya y así crear un efecto dominó positivo que saque a la luz lo que realmente somos los seres humanos y no es más que precisamente luz (valga la redundancia ).
      ¡Un abrazo!

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