RESILIENCIA: SIEMPRE POSITIVO, NUNCA NEGATIVO

Generalmente somos seres que nos gusta más quejarnos de todo que buscar soluciones. Nos gusta regodearnos en el dolor y en muchas ocasiones no vemos o no queremos ver más allá de nuestras propias narices. Sin embargo emocionalmente a lo largo de nuestra vida, pasamos por acontecimientos que nos pueden hundir psicológicamente. Una ruptura amorosa, dificultades económicas o algún proyecto laboral o personal que no se cumple, por ejemplo. Ante alguna de estas circunstancias muchos no son capaces de volver a empezar, de reinventarse. De dar un sentido positivo a una situación que para otros, puede ser lo peor de su vida.

La resiliencia es la capacidad que tiene el ser humano de superar una circunstancia traumática y complicada, como puede ser la perdida repentina de un ser querido o un accidente. Es dar la vuelta a la situación, recuperarse y seguir avanzando hacia el futuro. Este término viene del latín “resilio” que significa volver atrás, rebotar, volver de un salto. 

En estos dos últimos años hemos visto pasar por nuestra vida muchos acontecimientos difíciles. Una pandemia que nos ha tenido confinados en nuestras casas, la pérdida de seres queridos como consecuencia de la Covid o de otras enfermedades, la pérdida de trabajo y por lo tanto la falta de una economía adecuada. También hemos sufrido cambios climatológicos como la gran nevada Filomena, una guerra y seguro que se me olvida algo más, pero casi prefiero hacerlo. Y ante todo esto no ha habido más remedio que ser resilientes. Aunque no todo el mundo se enfrenta a los sucesos de la misma manera, muchos caen en una depresión y no ven solución a los problemas cayendo en un bucle interior del que es muy difícil salir si no es con ayuda. 

Las personas resilientes sin embargo son capaces, como el ave fénix, de renacer de sus cenizas. Suelen tener unos lazos afectivos muy fuertes. En momentos complicados son capaces de echar mano de los amigos, de hablar de su problema y de pedir ayuda. Algo que cuesta mucho hacer normalmente.  Además tienen un mundo interior muy creativo. No suelen aburrirse. Cultivan su universo con el autoconocimiento, el arte, la lectura, la música, el deporte o cualquier cosa que les mantenga activa la mente. Su pensamiento positivo les hace analizar las diferentes situaciones en las que se ven inmersos desde distintos puntos de vista, profundizando en las cosas y no quedándose en la superficie.

Por eso los cambios son más fáciles de llevar a cabo; las cosas que han pasado, ya han pasado y no se pueden cambiar. Así que hay que fijar la mirada en el futuro. Sería maravilloso un mundo habitado únicamente por personas resilientes ¿no? Pues no, ya lo escribió Aldous Huxley en su novela “Un mundo feliz” allá por 1932 y la verdad, es que muy feliz, no era aquel mundo distópico donde las emociones no eran reales.

Y hablando de emociones, una característica de las personas resilientes es el sentido del humor, incluso en momentos difíciles. Dicen por ahí que la risa es la mejor medicina para la salud, la física y la mental. La sonrisa nos hace más fuertes, aunque sea en pequeñas dosis. Otra particularidad resiliente es la gratitud. El refranero español ya lo apunta: “ser agradecido es de bien nacido”. En fin resumiendo, las personas resilientes son aquellas que contrariamente a lo que se esperaba, después de haber tenido una experiencia negativa, han conseguido sobreponerse de manera positiva. Así pues seamos un poco más positivos e intentemos ver más a menudo el vaso medio lleno. Para vaciarlo siempre habrá tiempo y seguramente algo o alguien lo hará por nosotros.


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