QUE LA INCULTURA NO SEA OTRA PANDEMIA

La crisis del coronavirus ha golpeado prácticamente a todos los sectores del país, siendo la cultura uno de los más afectados debido al miedo de la población. Desde que empezó la pandemia, los informativos ya no informan de otras cosas. Las personas ya no hablan ni piensan en otras cosas. El coronavirus está presente en nuestras vidas diariamente, queramos o no, desde aquel 15 de marzo en que se decretó el primer estado de alarma. Lo que sentíamos como muy lejano, al final se ha convertido en una forma segura de vivir. Y sí, hablo en este caso de las mascarillas, ese objeto que solo usaba el personal sanitario y la población asiática. 

Lo cierto es que era imposible vaticinar aquel 1 de enero que las cosas iban a ocurrir de la manera en que lo han hecho. Ya algunos acontecimientos parecían haber sido sacados de una película de ficción propia de Kubrick: las reuniones de estadounidenses en el Área 51 para recibir a los extraterrestres, nos deberían haber dado una pista de que este año no iba a pasar desapercibido.  

La pandemia castiga al sector de la cultura

Si una cosa está clara es que los efectos de este virus han tenido graves consecuencias para la población española. Miles de familias han perdido sus puestos de trabajo y otro tanto de lo mismo para aquellas empresas que se han arruinado. Hay incluso empresas que nunca llegaron a iniciar su actividad al coincidir con el estallido de la pandemia. 

Sin embargo, y en la medida de lo posible, es necesario empezar a hacer una vida normal. Los días pasan y la enfermedad sigue existiendo. Hasta que no haya una vacuna que le frene debemos seguir haciendo lo que hacíamos antes de que llegara la Covid- 19. 

En este caso debemos hacer especial mención al sector cultural que siempre ha sido uno de los más castigados, ya sea por las pocas ayudas estatales o bien por el escaso consumo de la población española. Y si encima se le suma una pandemia mundial, obtenemos un sector cada vez más empobrecido. 

Los cines nunca se habían visto tan vacíos y los teatros tan desiertos. La distancia de seguridad se ha aplicado tan bien que ni siquiera hay personas en las salas. Los españoles han tenido que vivir en sus propias carnes los efectos devastadores de la pandemia y lo normal es que aún tengan miedo de ir a sitios como estos. El problema es que, en este sentido, ya ni las promociones ni la gran publicidad por parte del Estado y las propias compañías han hecho efecto en los españoles. 

Uno de los grandes problemas de la ciudadanía es el desinterés por los productos culturales, sin saber que cuanta más cultura tengamos, más ricos seremos. Deberíamos fomentarla entre todos ya que, como decía Lorca: “un pueblo que no ayuda y fomenta su teatro, si no está muerto, está moribundo”. Y así es como últimamente nos encontramos: apáticos, desganados e indiferentes ante lo que está pasando. 

La Covid-19 ya es una pandemia, no dejemos que la incultura y el desinterés por ella se propague igual de bien que ésta.


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