¡QUÉ FÁCIL ES SER FELIZ!

¿Qué fácil es ser feliz, verdad? “Pero ¿qué dices? ¡Si el mundo está fatal! Nada funciona, cada vez tenemos menos libertades, cada vez sufrimos más enfermedades, cada vez disponemos de menos dinero… ¿Cómo se te ocurre decir semejante estupidez? ¡Ya no sigo leyendo más!”. Si eres de los que hubieran contestado algo como esto ante la pregunta que te acabo de proponer, no te vayas todavía, por favor. Dale una oportunidad a este artículo y tal vez, te convenzas de que efectivamente, es tan fácil ser feliz como infeliz. Todo consiste en la dirección en la que colocamos nuestro foco y la forma en la que nos expresamos ante los eventos con que nos topamos en la vida.

La experiencia vital que disfrutamos (sí, he escrito “disfrutamos” porque es un milagro a disfrutar el hecho de que tú lector, tengas la capacidad de leer estas líneas y que yo como escritor de este artículo, haya tenido la habilidad y la inspiración necesarias para crearlas de la nada) desde que venimos a esta dimensión, no es más que una serie de eventos concatenados entre sí. Estos eventos en sí mismos son neutros, no son ni buenos ni malos. Nuestra mente es la que los interpreta y dictamina si lo son o no, dependiendo de nuestras experiencias pasadas, nuestras creencias, nuestras expectativas, nuestros sesgos psicológicos, etc.

¿Cómo interpretas un obstáculo?

Para que lo entiendas mejor te voy a poner un ejemplo: imagina que vas caminando por un sendero en pleno invierno y te topas de repente con un tramo muy extenso de hielo que te dificulta el paso. ¿Piensas que ese tramo de hielo es bueno o malo? Tómate unos minutos para contestar y después continúa leyendo.

Quizá hayas pensado que es un contratiempo insalvable porque no tienes el calzado adecuado para cruzarlo y además eres un poco patoso y no mantienes bien el equilibrio, por lo que es muy probable que en cuanto pongas un pie sobre la placa de hielo, te pegues un trompazo de aúpa.

Por contra, ante ese mismo evento, has podido saltar de alegría al comprobar que vas a poder cruzarlo sin problemas y mucho más rápido que a pie porque llevas contigo unas botas de patinaje sobre hielo y además eres un experto patinador.

Ser feliz no es cuestión de etiquetas

Como ves, somos nosotros mismos los que etiquetamos los eventos que se nos cruzan en el camino de la vida, no son los propios eventos los que vienen etiquetados de serie. Por tanto estos eventos son neutros, nuestra mente es la que se inventa las etiquetas que les ponemos.

Asimismo, como ya he mencionado al principio, la forma de verbalizar lo que nos pasa es importantísima. Si retomamos el ejemplo anterior y queremos definirlo con palabras, no es lo mismo decir “¡vaya mierda, yo esto no lo cruzo en la vida!” que “a ver cómo me apaño para cruzarlo…”

Si hemos usado la primera frase, nuestra energía mental y emocional ya se predispone para fracasar, por consiguiente es muy probable que cuando intentemos cruzar la placa, se nos hunda un pie en el hielo o nos resbalemos y nos caigamos. En cambio, al utilizar la segunda frase nuestro cerebro se pone en modo “rastreo” por decirlo así, y comenzará a evaluar el entorno y a sopesar las opciones disponibles para solventar la situación con eficacia, por tanto la posibilidad de salir airoso del contratiempo será bastante mayor.

Para concluir, nuestra experiencia vital es por sí misma, un milagro neutro. Somos nosotros los que con nuestra actitud y con la utilización de las palabras adecuadas, la haremos plena o no. Nosotros decidimos dónde ponemos nuestro foco para de ese modo, dirigirnos hacia allí, así que apunta bien la varita de tu vida y pronuncia las palabras mágicas correctas si quieres crear la realidad que te convertirá en un ser más feliz.


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