PROTAGONISMO CÍVICO, LÍDERES MODERNOS Y LOS NUEVOS PROBLEMAS GLOBALES

PROTAGONISMO

La crisis mundial actual por la envestida del Covid-19 está llevando a reflexionar a todo el mundo, o al menos al mundo occidental, sobre el nuevo escenario global post pandemia y a repensar las problemáticas que ya enfrentamos en estos días.

Es claro que la crisis global que está generando el Coronavirus, acentúa los problemas que tienen las naciones de antemano. En donde los conflictos de los pueblos presentan dificultades como, por ejemplo, la falta de acceso a programas de salud, salarios bajos que apenas cubren la canasta básica, desempleo, pobreza estructural y un sistema sanitario ineficiente, son las problemáticas que convierten esta enfermedad en una verdadera tragedia. Sin embargo, hay lugares en el mundo que no pasan por estos problemas, todo funciona mejor y pueden afrontar mejor los inconvenientes causados por el virus.

Al nombrar todos los problemas que señalé en el párrafo anterior, no me extrañaría que los lectores puedan inferir que estamos refiriéndonos a África o Latinoamérica. Y, debo decir, que están en lo cierto. Yo me voy a centrar en Latinoamérica, que es la región en donde vivo, más precisamente al sur. Soy de Argentina, como sabrán si han leído artículos anteriores. Podría escribir una biblioteca entera para hablar sobre la paradójico que es vivir en Argentina. Un país que alguna vez llegó a ser potencia mundial, situado en una región geográfica con recursos naturales incalculables. Un país capaz de abastecer con alimentos a todo el mundo 4 veces, o 5, pero no viene al caso. Como sabrán, aquí formamos parte del denominado “tercer mundo”. Por lo que tenemos problemas del tercer mundo. Aquí, cuando pasa un problema como el de la pandemia no sabemos qué hacer.

Si bien el Coronavirus representa el caos mundial, les aseguro que la incertidumbre por estos lugares es terrible, porque aquí las instituciones no son fiables. Sí hablamos de corrupción política, hay que tener en cuenta que este es el sello de Argentina. Por eso se ha acabado la credibilidad en el Estado. Por lo tanto, la cuarentena y las estadísticas de los decesos y los números de infectados, son datos cuestionables. Sumado a que aquí los dirigentes vecinos, como Chile o Brasil, se pelean por Twitter para ver quien tiene menos muertos o quien lleva mejor la situación, o a cual de todos los países del Mercosur le afectó menos la crisis económica mostrando por cifras que no son del todo creíbles.

De hecho, el presidente de Argentina, en conferencias de prensa nos invita a observar todos los muertos que hay en Brasil para justificar el porqué de una cuarentena que se proyecta como la más larga del mundo, que está generando una caída de la actividad sin precedentes. Y, mientras, Bolsonaro (presidente de Brasil) se manifiesta en las redes sociales, “miren a Argentina, ¿Quieren eso para  Brasil…”, refiriéndose a nuestra recesión económica.

Por otro lado, sin caer en tintes ideológicos, quiero mostrar cómo se manifiestan los líderes de aquí. Pero también podríamos mencionar otros casos de otros lugares del planeta, donde algunos referentes políticos han realizado comentarios tan desafortunados como estos. Creo que nos sorprenderíamos de lo aberrante que es ver como se manifiestan los políticos públicamente en esos términos, sobre temas tan sensibles ante el sufrimiento humano .

Pero estos fueron algunos ejemplos, para ir al punto central de lo que quiero reflexionar con ustedes. En estos días hemos visto como muchos teóricos de la conspiración hablan del llamado “nuevo orden mundial”, para referirse a los potenciales cambios globales que se ven venir es un futuro cercano, debido a las consecuencias que esta  monstruosa afección ha ocasionado en el mundo, generando que se replanteen muchas cosas, y en donde estamos siendo testigos de la reconfiguración acelerada, de la administración de los recursos en los países más afectados por las muertes repentinas y por los problemas económicos que trajo la cuarentena de prevención sanitaria, que implementaron casi todos los países.

Por este motivo, la gente, en todo mundo comenzó a interiorizar estas cuestiones. Es muy positivo que se proyecten escenarios posibles a nivel internacional para cuando se encuentren tratamientos adecuados, y entonces los países estén preparados para lidiar con otras posibles enfermedades de impacto similar para que no tengamos que lamentar tantas pérdidas.

Debemos procurar que el término derechos humanos, no sea sólo un concepto teórico y se apliquen como debe ser. Tenemos que pensar en un rol activo de la ciudadanía, en un mundo que nos provea de las mejores herramientas a nuestro alcance, como son la posibilidad de contar con Internet y con dispositivos de comunicación muy potentes, como nunca antes, ahí está la clave. Hoy podemos estar en todas partes en un instante y nuestra voz y nuestros mensajes son más fáciles de expresar que en tiempos pasados. Como seres humanos, somos sujetos de derechos, por lo que debemos intentar construir una sociedad donde nuestros líderes, se adapten a nuestras necesidades.

Sabemos que todavía, debe haber lugares en el mundo donde la gente no sabe leer, y mucho menos tiene acceso a Internet, y ni hablar de la desigualdad social que padecen algunas regiones, en donde aún si se sigue pasando hambre. Imaginen los estragos que hace el Coronavirus en estas partes. Por eso es que nos debemos procurar trabajar para tener mandatarios sensatos, criterios y preparados para manejar los problemas de la gente.


Protagonismo cívico para generar liderazgos modernos

Por otra parte, cuando me refiero a pensar nuevos liderazgos, no hablo sólo de políticos. Los nuevos líderes se expresan también en terrenos del empredurismo, la innovación y la empresa privada. Sino pensemos en los últimos 40 años, en gente como Steve Jobs, Bill gates, Jeff Bezos, es decir, grandes empresarios que revolucionaron el mundo, con sus ideas. Pero también en la sociedad civil podemos encontrar cientos de perfiles disruptivos que han cambiado su entorno ayudando a sus comunidades, o personas que hacen la diferencia y dejan su legado, luchando contra todo a su paso por sus ideales.

Hoy por hoy, están cambiando muchos paradigmas que marcan el camino hacia una sociedad global más justa. Ya todos estamos viendo la repercusión que está teniendo el cambio climático para el desarrollo de la estabilidad macroeconómica. Y, desde el ámbito empresarial y del mercado mundial, hoy en día se habla de la incidencia de conceptos como  economía circular y  desarrollo sustentable como faros a seguir. Es más, desde hace tiempo se cuestiona el uso de combustibles fósiles, hasta tal punto que desde los últimos 20 años se vienen creando fábricas de vehículos eléctricos de todo tipo, no sólo autos, ya existen naves eléctricas que pueden también volar. 

Desde el ámbito gubernamental, el concepto de gobierno abierto, está ganando terreno en casi todo occidente. Contribuyendo a la transparencia en general, ya que la implementación de políticas de gobierno abierto generan que la ciudadanía esté involucrada de lleno con las medidas gubernamentales, contando con información detallada de la gestión al alcance de todos. Estos cambios muestran que podemos lograr mejoras significativas en como concebimos nuestra relación con el medio ambiente y nuestras relaciones sociales. Y, también, dan cuenta de que somos capaces de adaptarnos a escenarios posibles para construir soluciones reales de los problemas que enfrentamos

Por otra parte, las consecuencias globales que traen los conflictos de las potencias mundiales, nos afectan a todos. Sonará como un cliché, pero no es equivocado afirmar que en una guerra no gana nadie. Se perjudican siempre los más vulnerables, ya sea una guerra armada, o guerra comercial. Es un hecho que la puja por la hegemonía global, siempre ha perjudicado a los países más pobres.

Además, la búsqueda de un mundo mejor, no es caer en idealismos, ni tampoco implica soñar en utopías imposibles. Generar un mundo mejor solo requiere entender que, en este momento de la historia, la ciudadanía debe de tomar el protagonismo. Es que, si queremos vivir en sociedades más justas, debemos involucrarnos más en el ámbito de lo cívico, en nuestros derechos y obligaciones ciudadanos. Es obvio que decir esto no es lo mismo en Europa, que en Latinoamérica, pero lo cierto es que en todos lados, las instituciones las hacen las personas. Si pensamos en construir mejores instituciones vamos a tener que intentar ser mejores personas, que puedan construir mejores liderazgos para lograr conducir cambios positivos.

También estamos viendo como la política está cambiando. Ya estamos conscientes de lo importante que son las consecuencias de las decisiones que toman los mandatarios. Entonces, ahora más que nunca debemos intentar construir comunidades más conscientes. Comunidades que sepan detectar a los perfiles de líderes que trabajen realmente por el bien el común y no por el poder e intereses propios. El paradigma de antaño, en donde se ponía a los dirigentes en un pedestal, en un trono sagrado y se concebían como seres alejados a las personas comunes debe cambiar, caducó.

Hay que seguir recalcando que los gobernantes son empleados nuestros. Los contribuyentes somos los jefes y nos deben de rendir cuentas, porque el poder no tiene que ser sinónimo de privilegios e impunidad. Es aquí, en este factor en donde hay que trabajar y fomentar el protagonismo cívico. Sacar a relucir todos los valores, por los que el mundo de occidente se debe sentir orgulloso, cuales costaron varios siglos en llegar y hacerse valer.

Los líderes de hoy tienen que ser personalidades preparadas. Deben ser agentes reales de cambio, capaces de entender que hay que conducir a los países a generar lazos colaborativos que logren intercambios sustentables tendientes a un beneficio común para los pueblos. Y sobre todas las cosas que se distribuyan los recursos de manera más justa, equitativa e igualitaria. No quiero dar nombres específicos de personalidades o líderes, pero la historia reciente, nos ha dado claro ejemplo de países que han hecho un gran esfuerzo y han cambiado su situación, en poco tiempo.

En este sentido, no se nos puede escapar citar a toda Europa central después de las guerras mundiales. Alemania después de la caída del muro de Berlín. Los logros generados por los países nórdicos. Japón tras las bombas atómicas. Es decir, en cuestión de décadas, en estos ejemplos, los países se han organizado y han encontrado líderes adecuados para llevar adelante el progreso y construir sociedades más justas. Donde cada nación pudo superarse y lograr un crecimiento sostenido hasta la actualidad.

Como mencioné anteriormente, la clave está en usar las ventajas que el mundo de las nuevas comunicaciones  y la tecnología traen consigo. Usarlas como nuestras herramientas para generar lazos sociales más sólidos y conexiones globales eficaces que hagan de las relaciones internacionales un canal de encuentro. De cooperación internacional. Que sea productivo para tomar acciones en conjunto para afrontar crisis como la actual. Para esto, debemos encontrar en nuestras naciones y hurgar en las comunidades perfiles capaces de liderar las instituciones de hoy en día. El mundo cambió y debemos encaminarnos en los senderos de cambio que están apareciendo.

Finalmente, podemos seguir progresando y enfrentando los conflictos venideros. Podemos continuar evolucionando como sociedad global. Dependerá del rol que tomemos como protagonistas cívicos de nuestras naciones, en este mundo moderno. El orden mundial, está en nuestras manos, debemos trabajar para mantenerlo lo más favorablemente orientado hacia el bien común  y lograr un mundo mejor. No hay que ser súper héroes, basta con ser buenos ciudadanos que se involucren y de ahí generar nuevos líderes. Luchas por el protagonismo cívico.


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