PATAS ARRIBA LA EDUCACIÓN

Patas arriba, literal. Así se encontró la Educación el pasado 12 de marzo con la suspensión de clases a más de 10 millones de escolares de todos los niveles en España. En Educación primaria, en menos de 24h, se pasó de estar en clase con algunas recomendaciones higiénicas a cerrar, organizar y preparar una enseñanza online exprés para la que muchos no estaban (¿estábamos?) preparados.

Patas arriba los profesores

Empecemos por los profesores. Con instrucciones no muy claras por parte de las autoridades educativas se nos encomienda la tarea de hacer unos “planes de trabajo que permitan el seguimiento de las clases en casa”. Y aquí empieza el despiporre. Los compañeros más mayores que no se manejan con soltura en  la informática recurren a sus hijos que les ayudan a programar, pero ¿qué hay que programar? Pues lo que buenamente creas, o puedas… Unos envían un horario repleto de clases y actividades como en la enseñanza presencial, algunos compañeros piden que les envíen fotos de la tarea para ¿corregir?, otros simplemente mandan tareas de repaso y los más osados se aventuran a dar clase online a través de Zoom.

Todo ello sin consensuar con el resto de compañeros, generando un caos absoluto y un agravio comparativo entre los que hacen esto y los que hacen aquello. En definitiva, un caos educativo y de organización al que contribuirán muchas más variables que veremos después. A pesar de todo me consta que todos, con la mejor intención, hemos intentado usar nuestro mejor criterio. Echo de menos ahora el trabajo de todos esos inspectores de las Consejerías que tanto nos agobian siempre con burocracia. ¿Dónde están? Ahora era su turno de actuar enviando unas normas claras de actuación.

Patas arriba las familias

Por otro lado están las familias. Trabajo en un colegio público y la mayoría de mis alumnos tienen internet. He tenido suerte y solo uno no da señales de vida. No obstante, los mensajes que empiezo a recibir son inquietantes y algunos incluso son gritos de auxilio. Una familia de cuatro miembros que está en un piso de 50 metros sin balcón y que prioriza la salud emocional y física de sus hijas a las tareas. Otra en la que los padres desbordados con el teletrabajo y los niños en casa solo pueden ponerse con ellos el fin de semana. Finalmente, la impotencia de una madre que tiene a su marido aislado en una habitación con 40 de fiebre sumado al miedo de que la cosa vaya a peor o la contagie a ella y a su hijo.

De repente, encarados ya los maestros con toda la realidad, empezamos a darnos cuenta que aquel mundo idílico de enseñanza online que nos han impuesto no va a ser tan fácil de llevar a cabo. Nos toca cambiar el chip, estamos en una situación excepcional y se requiere igualmente una respuesta excepcional.

Patas arriba los alumnos

Finalmente la piedra angular del sistema, los alumnos. En Educación Primaria los niños van desde los 6 hasta los 12 años. ¿Alguien puede imaginarse lo que supone mantener esos cuerpos en continua ebullición encerrados en casa tantos días?, ¿alguien puede pretender que trabajen 5 horas diarias en casa como en el colegio? Los niños, igual que el resto, están sufriendo muchísimo esta situación. Ellos no tienen las armas emocionales ni el entendimiento de un adulto. No podemos pretender que todo “siga igual” desde casa. Muchos de ellos además carecen de padres con suficiente tiempo, fuerzas o formación para que les ayuden, les escuchen y les acompañen en el aprendizaje.

Son precisamente estas tareas las que hacemos cada día los maestros en la escuela. Seguir como si nada hubiera pasado es obviar lo evidente y dejar atrás a muchos alumnos. Todo ello haciendo hincapié en que, si hay una labor más importante que el resto para un maestro, es la de no fallar al que está en desventaja. 

¿Y el futuro?

Nos encontramos ante un escenario tan incierto como nuevo y parece que se va a prolongar, que los niños no volverán a correr por los patios de los colegios este curso. Esta semana empieza la tercera evaluación y seguimos sin instrucciones claras de las Consejerías. Quizás es la hora de replantearnos nuestro trabajo y seleccionar objetivos. Es el momento de estar ahí con nuestros alumnos y primar ese acompañamiento emocional que, en la medida de lo posible, será también académico. Es la hora de practicar con mayúsculas esa atención individualizada de la que tanto nos hablan las leyes educativas. Probablemente en las próximas semanas nuestros alumnos no aprenderán la división de dos cifras, pero entenderán que hay momentos vitales donde hay que pararse, priorizar y centrarse en lo importante, sobre todo cuando la vida se pone y nos pone patas arriba.


More from Juan Antonio González Ochoa
VIOLENCIA: ARDE BARCELONA
La ciudadanía asiste atónita a los graves disturbios que se están sucediendo...
Read More
Join the Conversation

12 Comments

  1. says: Conchi

    Jantonio, cuánta verdad en lo que dices. Tenías que haberlo titulado: cómo estar paticas arriba y no morir en el intento»
    Un abrazo.

  2. says: Carmen

    Así es.
    Estamos haciendo un gran esfuerzo por intentar llegar a todos los alumnos, especialmente a aquellos con menos posibilidades.
    Dentro de este pais improvisado hay que recuperar la humanidad. Todo lo demás puede esperar.

  3. says: Adeli

    Que razón tienes Juan Antonio, lo has bordado.
    Nos has puesto patas arriba a los lectores con tu artículo, expresando la realidad de la educación en tiempos de coronavirus. Genial!!! Me ha encantado.
    Adeli

    1. says: Timoteo

      Una descripción de la realidad, triste pero cierta. No busques a esos inspectores ineptos en su cargo y responsabilidad. Eres de los pocos maestros que ya no quedan porque te preocupas por impartir y hacer llegar la enseñanza. No te conozco personalmente pero en este artículo demuestras que tú escala de valores es de 10.

  4. says: Silvia

    ¡Magnífico compañero! Como tu trabajo diario como profe, presencial y en la distancia. Reflexión coherente, explicación clara, conocimiento de primera mano de la realidad que nos ha tocado.

  5. says: Ana Amores

    Me ha encantado! muchísimas gracias Juan Antonio, estoy totalmente de acuerdo contigo.Gracias por estar al pie del cañón.

    1. says: M C M

      Siempre hay que poner corazón a todo lo que se hace !!!! ❤
      Esa es la clave para todo en la vida …
      Inteligencia emocional !
      En estos duros momentos vividos …
      EMPATÍA , ser capaces de ponernos en el lugar de los demás …
      Leyendo tu artículo , me he dado cuenta , que eres capaz de pensar en el carrusel de emociones que habrán vivido tus alumnos … Y eso te honra !
      Eres buena persona , buen profesor y un muy buen futuro periodista …
      Suerte el cole que cuenta contigo !
      Un saludo y éxito en tu vida M C M !

  6. says: Marta

    Completamente cierto !
    Yo paré , prioricé y me centré en lo importante …
    Y aunque en ese momento , sentí , que algo importante perdía por el camino … Lo volvería a hacer , porque tenía la necesidad de tener mi mente en ello …
    Gran encrucijada !!!! , mente o corazón !!!!!
    Dejaremos nuestra vida en manos del futuro …
    Más importante … Aquí y ahora !
    Que el destino nos lleve …
    Mil gracias por SER …
    UN SALUDO

Leave a comment
Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.