NIÑOS CON ALTAS CAPACIDADES: “SUPERDOTADOS”

Hay personas cuyo alto nivel de inteligencia les limita mucho, sobre todo a la hora de establecer relaciones sociales porque son bastante pobres en inteligencia emocional. En sí no es algo demasiado preocupante porque más o menos interactuamos con nuestros congéneres. Y seguramente no va más allá de un simple “es un poco raro/a”. Pero ¿qué ocurre si esto sucede en niños o adolescentes? Ante todo hay que saber que un niño con altas capacidades es extraordinariamente emocional. Sus reacciones emocionales son desmesuradas en relación a las situaciones vividas y vincularse le resulta imprescindible para lograr el equilibrio emocional necesario para fluir a nivel cognitivo. Es necesario que los docentes y psicólogos estén suficientemente formados para no atribuir diagnósticos como Asperger o TDHA.

Antes de continuar, quisiera hacer un breve inciso para explicar las diferencias entre los posibles diagnósticos erróneos que pueden aplicarse para que sea más fácil la comprensión. La principal diferencia entre Asperger, TDHA (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) y Altas Capacidades es que esta última NO es un trastorno.

El Síndrome de Asperger y el TDHA son condiciones independientes. Aunque hay una serie de similitudes que pueden llevar a confusión a la hora de diagnosticarlas. Además hay una frecuencia considerablemente alta en que ambas tienden a presentarse asociadas. Así no es difícil encontrar a niños con Síndrome de Asperger que también presentan TDHA. Ambos trastornos presentan una cantidad de similitudes tal, que muy frecuentemente niños con el Síndrome de Asperger son mal diagnosticados inicialmente con TDHA. Debido a esta interpelación entre ambos, es de suma importancia que el proceso de diagnóstico diferencial sea llevado de forma precisa e impecable.

Generalmente las personas que sufren Asperger son muy inteligentes pero no tienen habilidades sociales. Se obsesionan con algún tema en particular, tienen unas rutinas muy marcadas y carecen de empatía y capacidad para interpretar el lenguaje no verbal.

En cuanto a las altas capacidades, existen ciertas características similares al Asperger, de ahí el riesgo a que no sean diagnosticados correctamente. Entre las similitudes que más confunden, aunque no son las únicas, podemos encontrar: la gran fluidez verbal, la excelente memoria, realizar infinidad de preguntas o dar respuestas muy minuciosas a lo que les preguntan. Incluso son hipersensibles a estímulos sensoriales.


Características de las Altas capacidades

Con respecto a las altas capacidades, es un término acuñado a partir del año 2006 en sustitución del término “superdotado”. No solamente se tiene en cuenta el coeficiente intelectual, que debe ser mayor de 130, sino también el potencial de aprendizaje o curiosidad. Por lo que para saber si un niño presenta estas características, ademas de un CI superior a 130, debemos observar las siguientes características:

  • Aprendizaje rápido y buena memoria retentiva. Siendo bebés aprenden muy rápido. Están adelantados al resto en ciertas cuestiones como hablar o agarrar cosas. Incluso pueden recordar personas, canciones o juegos que hacia tiempo que no veían u oían.
  • Gran energía vital desde bebés. Están muy alertas a todo lo que sucede a su alrededor, incluso miran fijamente las cosas como si las analizaran desde su interior.
  • Vocabulario amplio y muy complejo para su edad. Son capaces de comprender las metáforas, sarcasmos e ideas abstractas a muy temprana edad.
  • Pensamiento lógico, intuitivo y complejo. Tienen preocupaciones propias de personas mayores como la política, la muerte o temas sociales entre otros. Esto resulta muy complicado para los padres que no están preparados para responder a esas cuestiones a una edad tan temprana.
  • Idealismo y sentido de la justicia. Tienen una gran preocupación por la justicia, la igualdad, el respeto.
  • Les encantan los problemas matemáticos y los acertijos. Resolver problemas, adivinanzas, rompecabezas mentales es algo maravilloso para ellos.
  • Muy sensibles e intensos en el plano sentimental. A todo le dan una gran importancia y pueden montar un drama ante cualquier contratiempo. Es muy importante saber llevarles porque un borrón en su dibujo o un ejercicio mal hecho puede llevarles a un llanto inconsolable.
  • Extremadamente curiosos. Siempre van más allá de lo que se les enseña. Tienen necesidad de experimentar, aprender cosas nuevas pero son impacientes con la lentitud o la falta de curiosidad de los demás.
  • Amplia gama de intereses. Desarrollan actividades originales e incluso poco corrientes.
  • Muy críticos consigo mismos. Son muy perfeccionistas y quieren que todo salga bien a la primera. Si no es así, se sienten frustrados.

Una vez entendidas las características más notables de las altas capacidades, tenemos que ser conscientes de la gran importancia que tiene un diagnóstico correcto a una edad temprana. Esto es muy importante ya que la falta de vínculo entre el docente y el niño junto a otros factores, es el camino mas rápido hacia el fracaso escolar y los problemas de conducta.


¿Demasiado inteligente para ser aceptado?

Según un estudio de la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla) cuyo objetivo era analizar la formación que el profesorado tiene a su disposición en temas de altas capacidades, el profesorado no cuenta con suficiente formación de grado y posgrado para poder trabajar en el aula las necesidades educativas especiales de los menores con altas capacidades. “En este sentido, se genera un impacto negativo en el alumnado con altas capacidades”. Se necesitan docentes empáticos, flexibles, sensibles y con destrezas comunicativas. En una una palabra: FORMADOS. Estos docentes deben ayudarles a ser lo que realmente son: niños. Niños con necesidades diferentes a las de otros niños y tienen derecho a ello.

Algo que estos niños nos están diciendo es que nuestro sistema educativo está obsoleto. A ellos especialmente les repele. Escuchémosles, ya que tienen mucho que decirnos y enseñarnos. Necesitan razones, explicaciones y límites que tengan sentido y coherencia. Son niños que no te van a respetar por el simple hecho de que seas mayor. Debes ganarte su respeto, su admiración. Debes esforzarte en comprenderle, aceptarle y apoyarle y no tratar de “normalizarle”.

Nuestras escuelas no están preparadas, por eso es tan sumamente difícil obtener la comprensión de las necesidades de estos niños. Obvian que las necesidades de estos alumnos están activas durante todo el tiempo lectivo. Algunas de las propuestas tratan a estos niños como si fueran hámsteres dando vueltas en sus ruedas. Se les ofrece un premio: ejercicios extras, mini proyectos… pero solamente si están dispuestos a seguir dando vueltas en la rueda. Como no lo hacen, porque ellos saben que no son un ratón, la culpa recae en estos niños porque “no ponen de su parte”.

En otros casos, el problema radica en que no son conscientes de que los niños con altas capacidades tienen un desarrollo cognitivo mayor al que les corresponde por su edad. De ahí que estén sobradamente preparados para elegir, proponer soluciones, investigar y tomar decisiones. Muchas de las propuestas que parecen orientadas al enriquecimiento del aprendizaje de este tipo de alumnos están igual de pautadas y dirigidas pero adornadas con un lazo para que sean atractivas. Y lo son pero solamente en la forma y no en el fondo. Con la consecuencia de que se siguen aburriendo y la culpa vuelve a recaer sobre ellos. Lo único que piden son propuestas que les haga pensar, retarse, crear, esforzarse y explorar lo desconocido. No quieren lazos ni luces maravillosas pero vacías.


Se necesitan docentes mejor formados

Los docentes continuan con propuestas programadas, diseñadas y planteadas para organizar sus “actividades de enriquecimiento” sin constatar que se trata de ofrecerles un contexto estimulante que les rete continuamente y se adapte al alumno respetando su ritmo y sus tiempos. Hay que guiarlo, retarlo y mantener las expectativas. Si todo se realiza de manera pautada, no es correcto, ya que ellos no quieren llegar a donde los demás ya están. Quieren aprender con una propuesta de descubrimiento y reto permanente.

En la escuela tradicional las expectativas están limitadas, ya que la organización del contenido y profundidad a la que un alumno llega, viene determinada por la edad. Y además limitado al enfoque de un libro de texto y/o la programación docente estipulada. No hay espacio para la exploración, la curiosidad, el debate y la discusión o el pensamiento crítico. Con la “lección aprendida” el alumno debe limitarse a lo pautado, memorizando las lecciones sin ver más allá. Por esta razón se ven abocados a rebajar sus expectativas de aprendizaje y desarrollo y conformarse con lo que se espera de ellos, según el curso en el que estén.

Están aprisionados en un sistema que no les deja crecer intelectualmente cuando en un entorno de aprendizaje flexible y libre, a la vez que exigente, se ofrecen a TODOS los alumnos las herramientas necesarias para poner a prueba sus fortalezas y crecer hasta el máximo de las propias posibilidades y motivación. En un entorno de aprendizaje flexible se dejan las puertas abiertas para que los alumnos avancen al ritmo y en la dirección que su capacidad, intereses o motivación les dirija según el momento de desarrollo en el que se encuentren. Ya que el talento no es lineal sino ascendente y constante.

Todo este trabajo no es posible sin la implicación de las familias y sobre todo del profesorado. El docente pasa a ser un orientador, un guía cuya función principal será la de estimular permanentemente al alumno desde el reto, no desde el chantaje a través de las calificaciones. Y más allá de comprender que la manera de aprender de estos alumnos requiere formas diferentes de la escuela tradicional, es sumamente importante atender la demanda afectivo-emocional de los niños con altas capacidades. Sin ajuste emocional no hay rendimiento intelectual. El docente tiene que establecer un vínculo emocional entre ambos, donde el niño se sienta aceptado, comprendido, reconocido y valorado.

Por favor, formemos a los educadores de estos niños para que desarrollen todo el increíble potencial que tienen porque un niño inteligente no lo es siempre. Y si no recibe el apoyo y estimulación necesarios, sus dotes pueden acabar desapareciendo.


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