¿MUERTE POR COVID O POR ABANDONO?

COVID O ABANDONO

¿Por qué mueren nuestros mayores, por Covid o por abandono? Desde que se decide el aislamiento, la tristeza se va apoderando del  conjunto de la población de forma progresiva. Lo queramos o no. Unos la sienten y otros  la distraen mejor. Cuanto más crítica es su situación, cuanto más sienten soledad o cuanto más vulnerables se encuentran, más tristes. Lo que pasa es que la rabia como emoción distractora muchas veces les delata.

En muchas residencias, las personas mayores tienen una situación ya  crítica. En algunas el trato es amable, hay alegría y cuidados. En otras… en muchas, hay un trato impersonal, y en otras, no nos engañemos,  hay maltrato físico o emocional. Todos lo sabemos.

A los mayores, la llegada del Coronavirus les ha rematado. Y no porque la infección sea siempre el motivo prioritario, no. Los mayores se han visto enfermos de sus propias dolencias, más abandonados que nunca y sin recursos. Desorientados, solos y aislados.

Habría que ver cómo se les ha transmitido que tienen que estar recluidos. Habría que ver cómo lo han entendido y cómo les han atendido. Ellos saben que se pueden enfermar de forma letal y han de resignarse al abandono. Muchos, la mayoría, no lo ha aguantado. El cuerpo deja de querer vivir cuando no hay nada que te aferre a la vida. El sistema nervioso se deprime y el inmunológico se debilita. Las pocas fuerzas se van. 

La tristeza del abandono

Si hay algún nutriente esencial para la vida es el consuelo que aporta el acompañamiento, el afecto compartido. En el momento final de la vida, este nutriente, aunque sea en dosis pequeñas, es  imprescindible. Se convierte en el único motivo para despertarse al día siguiente. Por eso, cuando no se siente, ni se presiente, cuando lo das por perdido, aparece la tristeza, una emoción afectiva. Es el abrazo del alma. La que acepta lo perdido.

Esta infección tan letal, no ha marcado diferencias. Los que ya estaban muy mal, los que podían seguir con afecto de los suyos y los que con la compañía de los propios residentes se mantenían erguidos, todos terminan muriendo de la misma enfermedad, la soledad.

Pero ahora los mayores, solos, aislados, sin vida, en casas o en residencias, terminan arropados por la emoción de la pérdida, por la emoción afectiva para por fin, sin apegos, decir adiós a la vida.


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4 Comments

  • Me ha encantado el escrito, querida Ana María. La vida consiste en tener ilusión, afectos, sentirnos útiles….querer, sentirnos queridos. Si nos falta eso, nos marchitamos, perdemos las ganas de vivir……Personalmente me siento así desde que no puedo ni ver, ni oír ni saber na da de mi hija Nahia, 428 días sin ver a mi hija y me siento con falta de ilusión, motivación. Gracias a mi marido y otros seres queridos sigo, y sigo tb X que intento reírme de mi misma, vivir y disfrutar el día a día y mirar para adelante con optimismo. Como siempre un placer, Ana Maria

  • Ana qué duro es el egoísmo real que tenemos como sociedad .
    Somos herederos de nuestros mayores . y nuestros hijos serán de nosotros …
    TENEMOS QUE DEfENDER UNA SOCIEDAD JUSTA
    Parecemos unos fariseos permitiendo un genocidio LEGAL

  • Ana cuanta verdad y conexión con la tristeza más profunda, la soledad no deseada. Sin duda alguna, para reflexionar.
    Igualmente, está sociedad tendrá que abrir los ojos a la soledad acompañada o no, la falta de cuidado y compasión que, a veces, se tiene con el prójimo.

  • Querida Ana, una descripción muy precisa de la pérdida dela instinto de vivir. Me ayuda al comprender situaciones que vivo y siento en mi persona mayor.
    Muchas gracias y enhorabuena.

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