MIRADAS TRISTES

Cuando camino por la vida, últimamente me suelo encontrar con todo tipo de miradas. Algunas son miradas de deseo (las menos), otras de recelo (las más) y la inmensa mayoría son de tristeza. Percibo que las pupilas de esos ojos tristes con los que me cruzo emiten una vibración de temor que me afecta, como lo hace la flecha de Cupido cuando impacta en el corazón del amante, pero en este caso la punta está impregnada de cianuro.

Solo veo miradas tristes que, cuando se sienten observadas por mis ojos, inmediatamente se desvían hacia el suelo o hacia un lado. Parece como si el simple hecho de que mi mirada se cruce con otra mirada, sea considerado por el dueño de esta última como una amenaza o un riesgo inminente para su integridad, tanto física como psicológica y emocional.

Hay tantas miradas tristes que caminan por la vida en estos tiempos que corren que a veces, parece que solo podemos ver tristeza. Por tanto, si la mirada es el espejo del alma como dice el refrán, el mundo está lleno de tristeza en las almas. Y si el conjunto de las almas de todos los seres de este planeta son el combustible para que éste siga girando feliz y contento, nuestro mundo sigue girando porque es lo que debe hacer, pero sin ganas y abatido y eso no es nada recomendable.

Debemos caminar por la vida con la sonrisa en la cara y el brillo en la mirada. Debemos hacerlo por nosotros mismos como humanidad y por nuestra madre Tierra. Limpiemos nuestra mirada y mostremos nuestra sonrisa, el planeta y todos los seres que lo habitan lo agradecerán.


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