ME HAN QUITADO A MI BEBÉ

quitado

Cada vez que  atiendo a una madre a la que le han quitado su bebé recién nacido siento que estoy viviendo una historia de terror. Dejo mis saberes psicológicos por momentos, y solo siento empatía, transferencia dolorosa y desgarro emocional. A veces, por defenderme de tanta, tanta crueldad, el dolor se difumina  porque siento  indignación.

Sin embargo, cuando vuelvo a escuchar a esa madre y conecto con su angustia, con su impotencia, su rabia, con su quiebra emocional, el dolor sí que aparece… No se puede soportar. Les pido mil perdones y por momentos, yo me tengo que alejar. Porque aunque les hablo de duelo y de gran capacidad para afrontar con confianza este demencial proceso, yo me siento incapaz de conectar con la fuerza para poder ayudar. Y así una madre tras otra… Qué te suplican ayuda. Que les han robado su esencia, su pequeña descendencia, de una manera brutal.

“Cuando nace, el bebé viene de alojarse en el mejor aposento del mundo: el vientre de su madre. Un lugar en el que no existe el hambre, ni el frío, ni el calor, ni la soledad… Y cuando sale de allí necesita lo mismo.”

Para empezar, estos actos son secuestros, son torturas, un desprecio a la vida de las madres y a la de sus bebés que necesitan cariño, cuidado y protección maternal. Necesitan su alimento físico y emocional. Y nadie protege ese vínculo. ¿Nadie grita basta ya? ¿Y nadie entiende que  lo que están haciendo es una barbaridad?

Pero ¿qué es lo que está pasando? No hay quien entienda esta historia, este proceso infernal. ¿Quién ha ideado esta trama? Esta trama criminal, que destroza tantas vidas, que irrumpe, miente y manipula dejando en indefensión, rompiendo el alma, la vida, desajustando a las madres para luego justificar que es uno de los motivos por el que se les quita al bebé, alegando que no tiene capacidad parental. Se están destrozando vidas desde el silencio social, con total impunidad.

A un bebé que acaba de nacer le generan un trauma brutal. ¿Y qué piensan los equipos de protección de la infancia y protección familiar? Irrumpiendo en hospitales y sin avisar a nadie, aliados con los profesionales sanitarios y sin ninguna piedad. ¿Qué pensáis? Yo os lo pregunto.

Y su familia, su mamá y su papá que sufren una agresión que no se puede sanar. Sí, imagino que pensáis, que es un bebé de segunda y una familia más. Y no importa , qué más da. Las familias vulnerables  de segunda calidad.

Pues, mirad, yo os lo recuerdo, un bebé es ese ser, desvalido e indefenso, que se completa al nacer con el vínculo materno. Es esa pequeña vida nueva que tiene que ser querida por quién la concibió y por quien la quiere cuidar con su amor y su calor.

Por otro lado, un bebé recién nacido, delicado por criar, que se ha de crear y necesita el apego esencial de su mamá. Y así establecer los vínculos naturales y esenciales de seguridad, bienestar y estabilidad vital.

Las madres se preguntan con total desolación ¿Y dónde está mi bebé? ¿Y por qué han hecho esto? ¿Qué será de mi bebé? Y suspiran y sollozan. ¡Mi bebé me necesita! ¡No soy capaz de entender! ¡Yo he cumplido sus medidas! ¿Por qué no me lo devuelven…?

Y esto se extiende en el tiempo y pasan meses sin saber de su bebé. Y los plazos ya se acaban, mientras no paran de  recibir presiones y peticiones y le cuestionan y dicen,  “Aún no estás preparada, aún no es el momento”.

Y al final ¿no se lo dan? ¿Y cómo se  llama  esto? Es martirio emocional. Esto es una locura, un macabro desajuste y no tiene explicación, ni justificación. Va contra todo sentir, contra el respeto a la vida, contra el derecho esencial y contra la ley natural. Nadie lo podrá creer, pero os puedo asegurar que lo conozco de cerca y es tan cruel y real.

“El amor a la libertad es amor al prójimo; el amor al poder es amor a sí mismo”

William Hazllitt

Finalmente, pido una reflexión humana y un renacer profesional a nuestra Administración. ¿Dónde está el servicio real de protección a la infancia?. Servicio tiene un sentir y es el de servir, no el de abusar ni mentir. Y quien respeta a quien sirve, le atiende con compasión, con bondad y con amor.

Por eso solo pido que alguien se cuestione la forma en que se está actuando, usando el abuso de poder para irrumpir en la vida de las madres, dañar niños y quitar la libertad de vivir con su familia y ayudarles de verdad.


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