LOS PRINCIPIOS DE LA COHERENCIA

Me gustaría contarte con pelos y señales lo que debes hacer para construir tu felicidad, el modo de diluir tu miedo crónico, el cual como si fuera un ave de rapiña en la sombra, te acecha continuamente sin que seas consciente de ello y, por consiguiente, no te puedes zafar de él. Me gustaría ayudarte a que tomes el camino correcto que te llevara hacia tu felicidad y dicha. Me gustaría decirte que todo te va a ir bien y que vas a conseguir lo que te propongas. Me gustaría que alcanzaras la coherencia.

Me gustaría decirte todo esto, pero no lo haré. ¿Por qué? Te preguntarás. La respuesta es sencilla, porque desconozco las claves para alcanzar yo mismo todo lo que te acabo de exponer en el párrafo anterior. Por tanto, sería poco coherente ofrecerte unas pautas y unos consejos que ni yo mismo sigo.

La coherencia es un punto importante del que no somos conscientes la mayoría de las personas. Tal vez por eso nos sintamos tristes, deprimidos y vacíos. Nos sentimos así porque no somos coherentes con nuestro ser interior. Pensamos una cosa, sentimos otra, decimos una tercera y actuamos de acuerdo a una cuarta.

La definición de coherencia, según la RAE en su segunda acepción, es: “actitud lógica y consecuente con los principios que se profesan”. Como vemos la coherencia se basa en “los principios” de cada persona. Es por eso que no puedo ayudarte a ser coherente, ya que esos principios son exclusivos de cada individuo, es decir, tus principios más arraigados y profundos pueden ser muy distintos a los míos y, como es lógico, yo solo podría aconsejarte basándome en “mis principios”, no en los tuyos porque solo tú los conoces. O los deberías conocer.


¿Conoces tus principios de coherencia?

¿Eso es así? ¿Conoces tus principios? Es posible que no del todo. Y si no tenemos claro esto, nunca podremos ser coherentes, porque para adquirir coherencia debemos basarnos en algo arraigado en nuestro interior, en un principio o en varios, como hemos visto en la definición de la RAE.

Reflexiona sobre ello. ¿Cuáles son tus principios fundamentales? ¿Qué fuerza poderosa te motiva a tomar acción? ¿Es constante en el tiempo o varía dependiendo de las circunstancias exteriores? Hazte estas preguntas con sinceridad en un sitio tranquilo y en silencio para ayudar a que salga a flote ese principio o principios que te permitirán encontrar la coherencia en tu vida y así conseguir que la dicha llegue a tu vida.

Debes entender que la coherencia es como una planta donde la raíz equivale a tus principios. Esta planta debe estar bien arraigada a la tierra, es decir a tu ser interior para que, con el tiempo, el buen abono del sentimiento dirigido a ese principio y el agua que riegue esa raíz, que equivale en esta metáfora a la emoción sincera, consiga crecer fuerte y sana y producir los exquisitos frutos de dicha, felicidad y autoconfianza fundamentales para adquirir la plenitud en este increíble recorrido que llamamos vida.

Extrae tus principios fundamentales y sé coherente respecto a ellos, verás cómo tu existencia vital se convierte en VIDA.


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