LOS INFLUENCERS Y SU ROL EN LA SOCIEDAD

El concepto de Influencers se ha tornado en una definición muy simple: personajes masivos en medios digitales que pueden captar la atención de los internautas. El término” influencer“, como todos sabemos, proviene del inglés y básicamente significa persona que influencia. Y de esto hablaremos en este artículo, en donde intentaremos desmenuzar este concepto y elaborar un análisis del rol que estos fenómenos virales cumplen en la sociedad actual.

Las nuevas tecnologías y las aplicaciones se han vuelto la herramienta favorita para socializar y encarar las tareas cotidianas. Hoy en día, con el móvil, podemos desde hacer operaciones en los mercados bursátiles, hasta encontrar al amor de nuestra vida, tal y como me refería en su momento en este otro artículo: A Debate: ¿Plataformas de citas o a la antigua?

Los dispositivos móviles son ideales para ver, editar fotos y textos. Han marcado un antes y un después en la industria por una sencilla razón: la creación de contenido se volvió un gran producto que constituye un mercado masivo de gran alcance y visibilidad.

Los Influencers, un modelo de negocio

Ahora, las empresas encontraron mediante la sobre exposición y el alcance de las redes sociales, auténticos canales de mercado que hasta hace 10 o 15 años atrás era impensable. Todas las innovaciones de las TIC en cuanto a las nuevas formas de comunicación, ha generado el nacimiento de este nuevo agente o actor “digital” que abunda en las redes sociales.

Empresas y consultoras de marketing digital se han consolidado en la industria de internet, invirtiendo muy poco y hasta con contenido de otros. Lo administran y posicionan para hacerlo viral o para focalizarlo en posibles consumidores o ni si quiera, con un simple “view” o “like”, o “click” ya basta.

En términos económicos, por ejemplo, el video más visto de YouTube, o la canción más reproducida en Spotify dejan mucho dinero, dinero que antes se tenía que ganar vendiendo productos físicos, discos, vinilos, cassettes, etc.

Influencers, publicidad inteligente

En algunos países, la actividad de los Influencers se está empezando a regular. La atención en las redes sociales, y nuestros datos, son la materia prima para el modelo de negocio de estos grandes medios. Lo que genera dinero es la “publicidad inteligente”, es decir, mientras más datos tenga Facebook de mí, mayor serán los anuncios específicos de productos y servicios a los que podré acceder mientras navego en la plataforma.

De la misma manera, mientras tengo el móvil encendido y se me active la notificación, entonces tendré mayor posibilidad de adquirir algo que sea de mi interés. Si bien esto forma parte del funcionamiento de la dinámica de las redes, el negocio se potencia al encontrar el factor humano. Lo que implica obtener un personaje atractivo que esté la mayor parte del día difundiendo contenido a millones de seguidores y no seguidores que puedan acceder a este material.

Dinero fácil para los jóvenes

Hay gente que gana mucho dinero siendo influencer y por eso es una actividad que atrae a los jóvenes. La idea de obtener ganancias por ser nosotros mismos, por decir lo que pensamos, y que genere algún tipo de rédito, es una tendencia muy actual y muy utilizada por la publicidad.

Las empresas invierten muy poco dinero en promocionar sus productos con estos personajes de las redes sociales. Los jóvenes encuentran ahí una industria muy llamativa, porque es su generación la que ostenta el uso avanzado de las herramientas digitales más actualizadas y las herramientas de “Social Media“. Pero en este articulo, analizaremos cómo es la repercusión de estas personalidades del mundo digital en la sociedad más allá de Internet. Y vamos a reflexionar sobre el impacto de estos nuevos “ídolos” de las comunicaciones en nuestras vidas.

Si uno tiene un mensaje y lo hace viral, puede llegar muy lejos hoy en día. En varios países, pequeños cantantes o músicos, hoy son estrellas indiscutidas del Pop, llegan a la pantalla grande y a la televisión local e incluso tal vez pueden llegar a las plataformas de contenido On demand, como Netflix, Amazon, etc.

Influencers, sus opiniones venden

La discusión está en ver si el alcance vale más que el mensaje en sí, o que el motivo de la fama no importe más que la fama en sí . Los Influencers, como son una personalidad que se instala, opinan de lo quieren en las redes sociales y en los medios. Utilizan esa influencia o popularidad para vender más. Y así, nos vemos obligados a soportar a gente que “le dan la palabra” en diferentes medios para hablar de temas serios o escuchar cómo hablan de banalidades en muchos casos. Creo que éste es el gran problema de la cultura occidental. Hoy en día, basta con ver los ídolos de nuestros jóvenes. Antes, por ejemplo, los movimientos del rock o el punk eran disruptivos y promovían mensajes de rebeldía en expresiones musicales. 

Ahora sí de música hablamos, los géneros urbanos se han vuelto cada vez más escuetos de contenido y cada vez se encuentran menos propuestas con concepto o significado artístico. Me refiero al trap, cuando hablo de carencia de contenido. Éste es un género donde los jóvenes “artistas” se hacen virales y las compañías disqueras, si es que se le puede llamar así, se aprovechan y llenan sus bolsillos. Pero claro, seguramente debe haber artistas de trap muy serios, nunca es bueno generalizar. Pero la mayoría, sí uno ve los shows, sólo verá que hay una pista de fondo, y que el artista ni siquiera canta.

Influencers cada día más jóvenes

Pero también hay jóvenes influencers que llegan a ser tendencia porque venden un estilo de vida, viajes, moda o estética corporal. Las empresas promocionan sus productos en estos nuevos entornos. El asedio del mercado, la necesidad de sobre exposición, y el incentivo al consumo, convierten a las redes sociales en la fuente principal para que la gente plasme su neurosis. Prueba de ello es ver todas las opciones que tiene Facebook hoy en día.

La red social más exitosa del mundo ha sacado, no hace mucho tiempo, un entorno para encontrar parejas, tiene un market place, y está la posibilidad de buscar y ofrecer empleo “Facebook Jobs“. Todo tipo de interacción humana se puede establecer por las redes virtualmente. Así como también las emociones más viscerales del hombre, en donde la herramienta principal son los emojis y las reacciones a las historias. También podemos encontrar los llamados “haters“, personas que se dedican a expresar sus emociones mas negativas en Twitter o cualquier red social.

La sociedad de consumo es competitiva y neurótica, no lo digo yo, lo dicen los expertos, y es el debate que se está dando en todos lados: los posibles daños que causan el uso indebido de las redes sociales. De hecho, hasta Google impulsa el curso de” bienestar digital” para concienciar a la población sobre los buenos usos de la tecnología.

Las redes sociales y su venta de productos

No es raro escuchar que algunos advierten que las redes son el resultado de la ingeniería social más perversa, en donde se juega con el comportamiento y la conciencia de las personas. Vemos cómo con los “like”, el ser humano busca la aprobación constantemente y eso se potencia en un ámbito donde se puede estar todo el tiempo conectado. Prueba de esto, está en ver que por este motivo Facebook sacó el “Dislike”, el no me gusta, de su plataforma y la incorporación de “nuevas reacciones” que suscitan emociones. Somos muy frágiles y las redes se han vuelto el escenario indicado para mostrar la debilidad humana.  

No estoy diciendo que no usemos las redes, sólo intento transmitir que hay que ser cuidadosos de caer en las trampas que provienen de la sobreexposición. Debemos observar lo que nos intentan vender y cómo estamos reaccionando a ello.

En Facebook e Instagram nos venden desde cursos de idiomas en tres meses, resúmenes de libros, en audio libros, hasta técnicas efectivas de algún tipo de meditación oriental que nos hará alcanzar la luz. Todos estos servicios son emprendimientos de jóvenes talentosos que han descubierto esas bondades y nos quieren ayudar, sólo si pagamos la módica suma que nos piden por ello claro. Esto vendría a remplazar de alguna forma el boom de los servicios de tele ventas de la década de los noventa, en donde había publicidades o canales enteros que nos intentaban vender alguna máquina de jugos que nos iba a cambiar la vida.

Influencers que pueden llegar lejos

Los mecanismos de consumo cambian, y ahora no sólo nos venden productos, sino servicios variados. Nos enchufan personajes que tenemos que soportar que se lleven premios, que estén en las redes sociales y que todo el mundo hable de ellos. El negocio es tan amplio que hasta vemos gente que llega a la política porque pudo publicar algún twit que se volvió viral. ¡Si esto pasa!, la gente se puede quejar de Trump, pero al menos ya venía de ámbitos de poder.

Un ejemplo claro es cierta congresista argentina, que tuvo un encuentro sexual con un cantante pop inglés y ahora es legisladora. Llegó a la fama porque comentó cómo fue el hecho sexual en medios argentinos y sudamericanos. Luego tuvo espacios en la TV local y por su éxito en las redes sociales llegó a la política.

Los influencers, llegan a lugares importantes de la sociedad como los medios de comunicación, canales de expresión artística, empresas importantes o la política. ¿Estamos mal como sociedad verdad?

La sociedad moderna era un tema tratado en la obra del sociólogo y filósofo polaco- británico Zygmunt Bauman en donde en varios de sus escritos nos habla de cultura y el rol del arte en los tiempos de hoy, autor que recomiendo mucho al hablar de estos temas. También recomiendo a mi compatriota Paula Sibilia en su trabajo “La intimidad como espectáculo” en donde técnicamente habla de estos temas, sólo que en el 2008, todavía no se instalaba el término “influencer”.

El engaño de lo viral

Pero no debemos alarmarnos, simplemente hay que aprovechar las infinitas posibilidades de Internet para encontrar las expresiones que nos identifiquen e intentar transmitirlas a las nuevas generaciones. Lo viral es negocio y es un negocio que se impone tratando de penetrar en todas las esferas de nuestra vida. Pero por más que cueste y signifique una ardua tarea, debemos ser defensores del contenido y de los mensajes que valen la pena en Internet, de las expresiones artísticas y culturales transcendentales. Debemos ser como centinelas en la defensa de la penetración consumista en nuestros ámbitos sociales.

Si se degrada la cultura, se degrada la posibilidad de trascender de la humanidad y el hecho de transmitir la riqueza que nos define como especie. Ya que en este planeta, somos el único ser vivo que puede transmitir su esencia de generación en generación. No hay que dejarnos llevar por el axioma que proponen los mercados, de decir que lo novedoso tiene valor porque es nuevo, porque es lo del momento y lo del momento es lo único que vale. Debemos ser capaces de saber vivir en esta industria y encontrar el equilibrio entre los influencers y los autores y generadores de contenido de verdad.

Por último, creo que es válido aclarar qué hay creadores de contenido que intentan ser Influencers. Sólo cuestiono a aquellos que desaprovechan el lugar que tienen para promover cultura chatarra y generar dinero, desaprovechando las posibilidades de lo maravilloso que es el mundo de Internet. A éstos, les pido que sigan trabajando en ese camino y hagan de Internet y las redes sociales un mejor entorno para todos.


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