La trata de mujeres y niñas con fines de prostitución

Vivimos en una sociedad que se autodefine democrática, y, por lo tanto, en la que al menos en las intenciones y deseos de la mayoría de las personas, se acentúa la comprensión de que un auténtico estado de bienestar sólo será posible a través de una igualdad efectiva de oportunidades entre mujeres y hombres. Una sociedad donde la mitad de la población, los hombres, caminen de la mano de la otra mitad, las mujeres, hacia la cooperación y el desarrollo común y no hacia el obstáculo y la dominación.  De esta forma, llevamos años avanzado legislativamente y haciendo un esfuerzo en recursos y acciones que sensibilizan y apoyan este estado de la cuestión. Tal es así que, en pocas décadas, la ciudadanía, y su mecanismo de expresión, la opinión pública, ha evolucionado hacia un rechazo respecto a la violencia de género en el ámbito familiar, dejando de ser percibido como un asunto privado, trasladándose a la esfera de lo público, lo político, generando de esta forma una conciencia de responsabilidad social que ya no queda pasiva ante tan grave delito. Porque a pesar de las críticas y el rechazo que cierta parte de la sociedad se empeña en desarrollar, negando el terrorismo machista que la ideología patriarcal lleva secularmente perpetuando, las mujeres sufren y mueren a manos de quienes un día les prometieron amor y respeto, por el simple hecho de atreverse a ser libres y negarse a seguir actuando bajo las dictatoriales normas de sumisión que se espera de ellas.

Cierto sector de la sociedad alega que la violencia no tiene género
Cierto sector de la sociedad alega que la violencia no tiene género

Al respecto, es cierto que existe una reacción ideológica de cierto sector de la sociedad, que intenta negar esta realidad argumentando que la violencia no tiene género, que los hombres también mueren y sufren y que lo correcto es analizarla desde la neutralidad del sexo al que pertenezca el agente agresor. Pero las estadísticas son claras y nos dicen que las mujeres, por el hecho de ser mujeres, a lo largo de sus vidas, tendrán un riesgo cuatro veces mayor que los hombres de sufrir cualquier tipo de violencia. Sin embargo, hay quienes, a pesar de esta verdad, recuerdan que mueren más hombres que mujeres de forma violenta, y esto es también totalmente cierto. Es entonces cuando se hace urgente aterrizar en el dato que es necesario añadir al análisis, y no es otro que el saber que quienes cometen estos actos violentos de asesinatos son, y con aplastante mayoría, los hombres, constituyendo éste, sin duda, el dato clave a tener en cuenta si queremos de verdad comprender el fenómeno y acabar con él. Así que llegados a este punto ¿no sería interesante comprender que el verdadero responsable en primera instancia de tanta indeseable violencia es, no tanto el sujeto que la perpetra, sino la ideología machista, patriarcal desde la que se construye la identidad masculina, que le insta a desarrollar agresividad como forma de relación social que le otorga poder y superioridad, negándole como identidad característica de su sexo la capacidad afectiva que todo ser humano posee por mucho que el patriarcado se empeñe en atrofiarle? Y si esto es así, ¿no es en esto en lo que nos deberíamos centrar y comprender que se trata del verdadero enemigo a batir, y que para esta guerra hace falta que los hombres, con ímpetu aún mayor que las mujeres, se atrevan a plantarle cara y rechazar la identidad masculina pobre y miserable que el patriarcado secularmente les ha impuesto impidiéndole desarrollar su nivel de ser humano real y completo? Sin duda a mi entender sí,  y creo que ya estamos asistiendo al momento en que la sociedad comienza a interpelar a los hombres para que pierdan el miedo a alzar la voz y se rebelen contra tan estrecha ideología trasnochada que constituye el patriarcado, que pretende encorsetarlos en una realidad que simplemente les impide ser verdaderos seres humanos, castrando su auténtica naturaleza donde, además de la fuerza y la determinación, la sensibilidad, el instinto cuidador, y no sólo protector, la frustración y el reconocimiento de la necesidad de mostrar debilidad y pedir ayuda les pertenece por derecho, como seres humanos que son, sin minimizar ni un ápice por ello su condición masculina.


El 80% de los suicidios masculinos es por culpa del machismo

El machismo mata, y no sólo mujeres. El 80 % de los suicidios que ocurren cada año en nuestra sociedad la cometen hombres y esto no es casual. Y es que a los hombres no se les permite ser víctimas. En su identidad se les dicta la obligación de no mostrar jamás debilidad, siendo obligados, por el contrario, demostrar en todo momento ante la adversidad total capacidad resolutiva desde la autosuficiencia, considerándose en el hecho de petición de auxilio emocional un acto de traición a la condición masculina. Pero esto es una auténtica falacia respecto de la condición humana inherente a cada individuo, independiente del sexo al que se pertenezca, y que provoca consecuencias tan nefastas y destructivas como el suicidio que no es más que un acto de violencia extrema autoimpuesta.

Llegados a este punto, habría que analizar en profundidad qué otros actos de violencia machista son perpetrados socialmente que trasciendan la esfera de las relaciones afectivas de pareja, y que sea necesario analizar y comprender, para su eliminación, si de verdad queremos construir sociedades igualitarias donde la integridad y el deseo de tenernos los unos a los otros sea la tónica imperante en nuestras realidades vitales. Y una de ellas, de calado altamente significativo, no es otra que la prostitución.

¿Cómo surge la prostitución? ¿Cualquier hombre puede ser usuario de prostitución? ¿Por qué la prostitución es un fenómeno en el que los demandantes son los hombres y las mujeres el producto a consumir?

El patriarcado dictamina nuestra sexualidad
¿Cualquier hombre puede ser usuario de prostitución?

La sexualidad forma parte esencial en la vida de cualquier ser humano, eso es incuestionable, y como tal, adquiere una importancia de primer orden en su trayectoria vital, trascendiendo su importancia más allá de lo que la mayoría de las personas son capaces de comprender y dilucidar, pero que en este artículo no me es posible desarrollar, ya que me obligaría a extenderme en demasía para la extensión que se me pide, aunque advierto que es precisamente la clave de todo lo que aquí expongo. Ahí lo dejo.


Sexualidad: programada desde el patriarcado

Y ¿qué es lo que el patriarcado dicta referente a la sexualidad?  Pues como no podría ser de otro modo, el patriarcado, vuelve a cometer un acto de torpeza extrema, de ignorancia absoluta hacia la comprensión de cómo la sexualidad se manifiesta verdaderamente en el ser humano, independientemente del sexo al que pertenezcan. La sexualidad en los humanos se nutre de dos corrientes emocionales que actúan en equilibrio y ambas son necesarias para alcanzar las máximas cotas de expresión de esta energía cargada de poder y creatividad. Éstas son el eros, la corriente densa, genital asociada al placer orgásmico y al coito, y la afectiva, la corriente sutil desvinculada de lo genital, vinculada a los sentimientos, las caricias. Y otra vez aquí, ante la obsesión del patriarcado de construir la identidad masculina alejados de lo considerado sutil y femenino que también le es inherente como humano, aunque con diferente polaridad, dicta a los varones un modelo distorsionado de la realidad donde el elemento sexual a potenciar habrá de ser el eros a costa de negar la corriente afectiva. Por el contrario, y bajo la justificación torpemente entendida de la necesaria complementariedad entre los sexos, a las mujeres se les impondrá lo contrario, censurándoles la manifestación del eros, e imponiéndoles como seña identitaria de su sexualidad, la corriente afectiva. Tal es esto así, que creceremos escuchando como cierto y justificado como natural, que los hombres dan amor para conseguir sexo y las mujeres ofrecen sexo por amor, cuando no es más que un imperativo cultural que confunde la verdadera naturaleza de mujeres y hombres.

Pero este hecho, una vez aceptado como verdad, arrastrará a los hombres identificarse con una sexualidad que considerarán más masculina cuanto más sean capaces de distanciarse de la corriente afectiva, de los sentimientos, centrándose en la corriente emocional de lo erótico donde los sentimientos y la reciprocidad no son necesarios al no constituir muestra identificadora de su masculinidad. Quedan sentadas las bases así para que los varones se sientan cómodos en las relaciones sexuales sin sentimientos donde sólo lo erótico cuenta y que por lo tanto la otra persona del encuentro sexual no exista como tal, sino que se convierta en un mero objeto a su merced, o en el caso de que sea percibida como persona, ésta carezca de valor salvo en lo que respecta a su capacidad de ofrecerle el placer que considera legítimo recibir.

Es urgente que la sociedad comprenda pues, que esta ideología que el patriarcado impone frente a las relaciones sexuales, provoca una de las manifestaciones de violencia de género más alarmantes y de gravísima magnitud, puesto que sienta las bases más extremas de violencia que puede imponerse a un ser humano, que no es más que la de su cosificación, máxime cuando esta cosificación consista en penetrar bucal, vaginal y analmente el cuerpo de las mujeres sin su consentimiento. Es urgente que los hombres comprendan que cualquiera de ellos podría ser usuario de prostitución a no ser que sean capaces de desarrollar una actitud crítica que les permita deconstruir la identidad masculina que el patriarcado les asigna. 

La prostitución es una forma de violencia de género.

El problema no es que la mujer deba o no prostituirse

Es por lo que me resulta sorprendente que todavía estemos ante una situación en la que incluso desde el feminismo centremos el debate en el derecho a las mujeres a prostituirse, cuando la cuestión debe centrarse sin duda en comprender por qué hemos llegado a establecer una sociedad en la que un porcentaje significativo de hombres normalizan y legitiman el derecho a cosificar, a penetrar bucal, vaginal y analmente mujeres, creyendo que con el pago dinerario convierten el acto en un intercambio en condiciones de igualdad, cuando en la inmensísima mayoría de los casos esto no es verdad. Porque no tengamos ninguna duda, es esta normalización a la hora de cosificar los cuerpos de las mujeres y no otra la que provoca el execrable delito de la trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual, ya que el perfil  dominante de las mujeres en situación de prostitución no es más que la de una mujer que es sometida, engañada o acepta con voluntad viciada por la necesidad, ser prostituida, debido a la inmensa demanda masculina de cuerpos de mujeres, con la connivencia de una sociedad que no sólo no se cuestiona el hecho como un acto originario de violencia sino que además la acepta, la normaliza y la potencia o simplemente mira para otro lado.

Y es que hay que dejarlo claro, las mujeres no quieren ser prostituidas, siendo la demanda la causante de que muchas mujeres caigan en las redes de prostitución generando un negocio de altísimos beneficios económicos- y quizá aquí radique la clave del nulo interés porque desaparezca-, beneficios económicos que la inmensa mayoría jamás irán a parar a manos de quienes la ejercen. 

Comprender que la prostitución, y el modus operandi para abastecerla de mercancía, que no es más que el delito de la trata, es necesario combatirla desde el abolicionismo no debería ser cuestionable si de verdad creemos que la construcción de una sociedad igualitaria es posible.  Y para ello es necesario sensibilizar y mostrar a la sociedad la verdad, puesto que es urgente combatir las fuerzas interesadas en perpetuar el negocio, empeñados para tal fin en mostrar constantemente a la humanidad una cara amable de la prostitución que no es cierta. Es la razón por la que universidad Miguel Hernández de Elche (Alicante) lleva trabajando desde el año 2013, sobre la sensibilización y la información a la ciudadanía, mostrando las reglas y las causas que provocan el delito de la trata de mujeres y niñas con fines de explotación desde un enfoque integral a través de la celebración de jornadas como la que el próximo 17 de octubre de 2019 se llevará a cabo y que constituiría ya su cuarta edición, además del congreso que en octubre de 2018 se celebró sobre la misma temática. 

La filosofía de todas las ediciones ha seguido los mismos objetivos, la de mostrar las voces de personas expertas en todos los ámbitos implicados en la temática (jurídico, administración, policial, organizaciones para la atención integral de victimas de trata, educación) dotando, no obstante, de especial protagonismo a dos voces, que a juicio de la organización resultan claves a la hora de conseguir una sensibilización y muestra de la realidad profunda, como es la presencia de testimonios de mujeres supervivientes de prostitución y la de hombres críticos con la masculinidad patriarcal imperante.


Testimonio de una superviviente y participación de otros expertos en el Congreso

Es por lo que en esta ocasión contaremos con el testimonio de Amelia Tiganus, superviviente de trata, que a través de su intervención nos dará cuenta de cómo la sociedad fabrica una puta y atrae al mercado prostitucional cuerpos de mujeres y niñas para abastecer la demanda, generando un negocio de altísimos beneficios, llegando a constituir el segundo negocio ilícito más lucrativo del mundo. De Amelia será interesantísimo descubrir cómo, según sus palabras, fue el feminismo el que la hizo comprender que la voluntariedad viciada no significaba más que una sutil violencia de género en la que ella fue víctima sin apenas percibirlo, y lo que es más importante, cómo fue el amor a la vida la que le otorgó la fuerza para salir del infierno y acabar desarrollando un activismo en contra de la prostitución dando un testimonio de valor y esperanza incapaz de dejar indiferente a nadie. 

Podremos conocer a través del inspector jefe del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) D. Javier Pérez García, adscrito a la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas (FRONTEX) de la Unión Europea (UE), las labores llevadas a cabo en frontera a la hora de detectar menores y personas víctimas de trata. 

Una mesa redonda arrancará de manos del Fiscal Delegado de Extranjería en Alicante, D. Joaquín Alarcón Escribano, que mostrará la importancia de las labores de coordinación y trabajo en red necesarios entre todos los agentes implicados en la lucha contra la trata, actuando como portavoz de la Mesa Alicante Trata 0, y resumiendo el trabajo y los avances que al respecto esta mesa lleva realizando desde el año 2015 en la provincia de Alicante. 

La doctora Doña Inés Sánchez Nieto, nos mostrará un estudio de investigación que pondrá de manifiesto la importancia de los servicios sanitarios a la hora de detectar víctimas de trata y de cómo la formación del gremio sanitario al respecto resulta clave para conseguir la máxima eficacia en la detección. 

La tercera y última intervención de la mesa redonda estará a cargo de Doña Concha Hurtado Badenas, representante del recién constituido Front Abolicionista del País Valenciano (PV) donde nos hablará de la campaña “Red de Municipios libres de Trata”. 

Asociación dedicada a la defensa judicial de mujeres y menores víctimas de delitos contra la indemnidad sexual y de prostitución

En la figura de Mario Díez Fernández, abogado y presidente de la Asociación Justicia Poética, (Asociación dedicada a la defensa judicial de mujeres y menores víctimas de delitos contra la indemnidad sexual), recaerá la responsabilidad de darnos a conocer cómo el sistema judicial es fácilmente corrompible cuando el delito de abuso sexual de menores es perpetrado por individuos pertenecientes a las esferas del poder, y cómo esto constituye un verdadero cáncer social que a toda costa hay que sacar a la luz y combatir con contundencia. Pero lo más importante que Mario nos aportará por encima de todo, será el valiosísimo ejemplo de su persona, al ofrecernos su forma de actuar frente a la injusticia en particular y la vida en general, un auténtico modelo a seguir de honestidad, inteligencia y valores humanos, constituyendo el hecho de conocerle y escucharle, un auténtico lujo que recomiendo aprovechar. Si Amelia Tiganus no nos dejará indiferentes, Mario nos ofrecerá las claves y la inspiración para descubrir el misterio de una vida transitada con éxito. 

Finalmente, las jornadas finalizarán con la conferencia del Doctor en Filosofía Don Iván Sambade Baquerín, que nos aportará aspectos sobre la masculinidad, sexualidad y la relación con la agencia prostituyente, donde una de las ideas centrales de su discurso nos hará reflexionar sobre cómo la prostitución victimiza a la mujer y empobrece al hombre que la demanda. 

Después de la lectura de conclusiones, la subdelegada del gobierno en la provincia de Alicante, Doña Araceli Poblador clausurará las jornadas y con ello habremos esperado que un año más el trabajo de organización de estas jornadas cumpla con el propósito con el que fueron concebidas que no es más que ofrecer información a la ciudadanía encaminada a ayudar al ser humano a descubrir que no hay felicidad personal que valga que no pase por el deseo del bien común, y por supuesto, totalmente alejado de la prostitución.

More from María Jesús Navarro Ríos

5 Comments

  • Curiosamente los burdeles en un gran % son regentados por feminas, quien facilita menores a los pedrastas son feminas, y curiosamente siempre es el hombre culpable,
    Que perdidos estan por esas tierras,
    Es la filosofia una ciencia?
    Tambien hombres son asesinados por sus parejas, pero de eso no se hable, menores son violados por mujeres, a que no lo conoce Maria Jesus? le podria dar nombres,
    A veces la gente en vez de ser parte de la solucion es parte del problema.
    Una femina anti feminist,

  • Me a gustado leer este artículo, pero sinceramente me ha sobrado el uso reiterado de la acusación al hombre y la etiqueta de patriarcado, cuña de pura ingeniería social instaurada como bandera.

    Y es que, los hombres sin duda matan más, pero las mujeres no dañan menos. El maltrato no entiende de géneros, y aunque es cierto que los hombres tienden a llegar mucho más al abuso físico con todas sus consecuencias, muchísimas mujeres son atroces abusadoras de hombres, adolescentes y niños. Y si, muchas veces, también asesinas incluso de sus propios hijos, tema que por alguna razón parece querer obviarse en la mayoría de medios.

    ¿Es cierto que mueren más mujeres que hombres a manos de sus respectivas parejas? Sí. ¿Pero acaso eso nos da legitimidad en excluir de la ecuación a niños y hombres que pasan por las mismas situaciones? Sinceramente, yo creo que no.

    Sirva de ejemplo el racismo. Por ejemplo, los hombres de color han sido mucho más maltratados, humillados y esclavizados a lo largo de la historia que los hombres blancos ¿acaso deberíamos hacer leyes que solo defendieran a unos, excluyendo, y por tanto, obviando los derechos de los otros? Yo creo que no.

    Dicho esto, aclarar, por si fuera necesario, que estoy totalmente de acuerdo en cuanto a lo que aquí se expone dejando a un lado esas “especias” socialmente aceptadas que me han dejado ese sabor algo desagradable en el paladar.

    De todas formas, entiendo que la autora del artículo para escribir un texto como este ha de ser a la fuerza una persona de gran sensibilidad y altamente comprometida con la causa. Por lo cual, confío plenamente en que sabrá ver este comentario como una simple opinión particular sin ninguna acritud hacia su persona, ya que al fin y al cabo, ambas, aunque llevemos remos diferentes, remamos hacia el mismo puerto: el de la justicia social.

    Reciba pues de mi parte un cordial saludo, y por favor, sepa disculparme si he sido demasiado atrevida o brusca en alguna de mis palabras.

    Atte. Sonia López

    • Muchas gracias Sonia, de verdad, muy amable tu comentario y bien argumentado, cosa que se agradece. Estoy de acuerdo contigo en lo que afirmas, aunque en cuanto a lo de la raza negra, efectivamente hizo falta una ley abolicionista que acabara con la tolerancia ante la esclavitud y una sensibilización a la ciudadanía que removiera conceptos absurdos de la superioridad racial. De eso se trata en el tema de la prostitución y la trata. Y cuando hablo de violencia, estoy haciendo alusión a la violencia sexual con perspectiva de género, no al concepto de violencia en general que sería otro asunto. Precisamente ahora me has pillado leyendo un documento buenísimo que introduce en este tema y es ideal para personas no familiarizadas con la perspectiva de género en la violencia sexual, y sirve para formar y sensibilizar en el asunto. Te adjunto el enlace pues a mi me está gustando mucho.

      https://static1.squarespace.com/static/5d94b52fe9de0a20d602d826/t/5db1c985ae71f13b396ab4bf/1571932552643/HACIAOTRASSEXUALIDADESMASCULINAS.pdf

  • Interesantísimo lo que afirmas. ¿Podrías facilitarme los estudios que corroboran las estadísticas que comentas? Me interesa mucho leerlos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.