LA PERSONALIDAD SANA

La personalidad se define como un conjunto de características psíquicas de la persona. En función de la forma de percibir y procesar la realidad que vive, se determina el modo de pensar, sentir y comportarse ante circunstancias determinadas. Se puede decir que es un patrón complejo de rasgos, más o menos estables, que permite predecir la forma de actuar de cada individuo. Aún así, las experiencias y vivencias pueden afectar y modular los rasgos de la personalidad a lo largo de la vida. 

Así cada persona puede tener rasgos que determinan su forma peculiar de ser. Se expresan en una gama con tendencias a una forma de ser o su contraria, conformando perfiles muy variados que definirían el comportamiento de cada persona. Por este motivo hay personas con tendencia a ser más sensibles o más insensibles, introvertidas o extrovertidas, susceptibles o confiadas, amables o antipáticas, etc.

Todas las personas pueden responder de forma variada en momentos puntuales, alejándose de la forma habitual en la que se comportarían por su estilo de personalidad típica.

Estados de personalidad

La diferencia entre rasgo y estado está determinada por varios criterios:  

La temporalidad. Un estado es temporal, un rasgo tiende a ser estable. Una persona puede reaccionar con excitabilidad nerviosa ante un acontecimiento altamente estresante, pero lo habitual es que su forma de comportarse sea relajada y tranquila.

La causalidad. Un estado se define por una causa externa que lo determina. Un rasgo depende de variables internas del individuo. Ante un acontecimiento amenazante, una persona que tiende a estar segura de sí misma puede actuar con un estado de zozobra impropio de su forma habitual de comportarse.

– La continuidad. Un estado se presenta en la persona durante el tiempo que le esté influyendo la situación activadora. Un rasgo es una forma continua de funcionar ante los acontecimientos vitales. Una persona excitable siempre tenderá a comportarse con una alta reactividad ante lo que vive. En cambio, una persona que se excita ante algo puntual, reducirá su excitabilidad en el momento que se resuelva el proceso que lo está generando.

La concreción. Un estado se produce de forma concreta ante determinadas situaciones. Un rasgo es más complejo y responde a la suma de variables que determinan comportamientos diversos de la persona. Una persona puede sentirse nerviosa por alguna situación que le preocupa pero puede ser habitualmente estable y tranquila. Sin embargo, hay personas que por sus características de personalidad son habitualmente nerviosas y excitables.

Los rasgos que definen a una persona sana están estrechamente relacionados con el ajuste psicológico, es decir, con el equilibrio entre lo que sucede y la respuesta que se produce. La capacidad de adaptación, la funcionalidad de respuesta, la coherencia en lo que se hace en función de lo que ocurre, es lo que define a una persona sana. Así la respuesta del individuo puede ser la misma pero puede ser sana o insana, si hay ajuste entre lo que sucede y su reacción. Variables como la percepción del suceso y la capacidad de afrontamiento son lo que pueden afectar al ajuste psicológico de mayor o menor intensidad. 

Rasgos de una Persona sana

La personalidad sana se define por rasgos que ayudan a que este ajuste se produzca. Una personalidad sana suele estar abierta y conectada con sus sensaciones, emociones y sentimientos, favoreciendo un conocimiento de lo que siente y cómo proceder mejor ante lo que vive. Es directa, sincera y confiada. La vida la vive con estabilidad y comprensión. 

Se mueve por conductas de afrontamiento competente siendo sensible, prudente y efectiva. Busca soluciones ante la contrariedad o frente a los contratiempos. Es cercana, amable y capaz de vincularse estrechamente con los demás. Tiende a reencuadrar las vivencias desde las soluciones y busca aprendizajes. Experimenta emociones positivas como alegría, amor y bienestar. Toma decisiones coherentes con sus sensaciones. Desarrolla bajos niveles de hostilidad, frustración y enfado. Muestra baja ansiedad y buena adaptación a la realidad cotidiana.

Se dirige a buscar soluciones y liberarse de cargas con más facilidad y por tanto muestra bajo nivel de depresión, culpa y desesperanza. Tiene mayor capacidad de afrontamiento y manejo de situaciones difíciles. Si puede, afronta y si no, toma decisiones. Muestra gran confianza para enfrentarse a la vida y buena capacidad de afrontamiento del estrés. Tiene tendencia a la reflexión y control del impulso. Capacidad de paciencia para posponer gratificaciones. Equilibra de forma razonable costes y beneficios de sus acciones.

Tener rasgos que no se ajusten al prototipo de personalidad sana, no implica necesariamente que se tenga una personalidad enferma, sino que se tienen aspectos afectados y poco adaptativos, normalmente contraproducentes para uno mismo y para los demás. 

Los trastornos de la personalidad 

Cuando la personalidad del individuo se define con rasgos altamente inadaptados que generan sufrimiento y coste emocional para sí mismo y/o para los demás, podemos estar hablando de trastornos de la personalidad.

Son formas de ser, percibir y vivir con alteraciones importantes en los rasgos de la personalidad. Así expresan una personalidad intensamente radical y rígida. Tienen tendencia a dicotomizar en blanco o negro. Perciben a los demás como los culpables de sus estados emocionales. La vida la viven desde su posición perceptiva y la situación o la persona que no responda a su criterio, la sienten como responsable de su desajuste.

Aunque las características de los trastornos de personalidad sean las mismas, pueden existir perfiles más leves o más profundos que hacen difícil que algunos de ellos puedan ser descubiertos en la vida cotidiana. Solo cuando se intima o se conocen a fondo, sus peculiaridades puede llegar a mostrarse el perfil inadaptado. También las situaciones que vivan de mayor o menor tensión para mantener un estado aparentemente adaptado, pueden ser las que activen y muestren su trastorno de personalidad. 

La clasificación de los trastornos de personalidad se realiza en grupos con tendencias similares pero con características diferentes. Se consideran diez grupos de trastornos de personalidad que se agrupan en tres subdivisiones llamadas Clúster.

La mayoría de las personas con trastornos de personalidad sienten que su forma de actuar es la correcta y que es la realidad que viven, la que determina su desregulación o sufrimiento. Por este motivo, es difícil que sean ellos los que asuman responsablemente la necesidad de ayuda. Incluso generan muchas resistencias a recibir tratamiento o terapia psicológica. 


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