LA NORMALIDAD FRENTE A LO DIFERENTE

A pesar de que la sociedad actual presume de estar más informada y preparada, parece no ser suficiente para evitar los prejuicios y desigualdades con las que juzgamos hoy en día. Desde que el mundo es mundo y nosotros lo habitamos, hemos ido creando desigualdades y pequeñas diferencias que responden a lo que nosotros no consideramos como normal o no coincide con aquello que nos han inculcado como normalidad. 

Las desigualdades sociales, económicas y de género (entre otras) siguen siendo temas importantes contra los que debemos luchar. Desigualdades que podrían combatirse si el reparto de la riqueza fuera equitativo, se promocionara la igualdad de oportunidades y se subieran los impuestos a las clases más adineradas. Por el momento, este es un debate que puede dar para más artículos. 

Sin embargo, aunque se supone que esta sociedad es mucho más competente e incluso moderna, sigue siendo la responsable de inventarse diferencias entre las personas. 

El problema reside en que la mayoría de las personas siguen considerando “rara” a aquella persona que no coincide con aquello que le han inculcado, creando por tanto una brecha entre el ideal de la normalidad y esa persona, con un final desalentador porque se hará todo lo posible para que esa persona no llegue nunca a ser “normal”.

La normalidad: aquello que no es normal se convierte en diferente

Para las personas, todo aquello que no es normal, se convierte en diferente y, por ende, lo deshecha sin darle una oportunidad. Cada vez se tiende más a la homogeneización, y esto se debe a que la diferencia asusta. En la diferencia está la esencia de cada persona, pero en vez de enriquecernos con eso, lo único que hacemos es poner etiquetas: el raro, el gay, el excéntrico, el discapacitado. 

Por tanto ¿hay una normalidad establecida? Si echamos un vistazo a nuestro alrededor ¿podemos definir lo que consideramos normal? Lo normativo, la normalidad, lo normal… son conceptos que hemos creado para evitar salir de nuestra zona de confort, para crear una serie de normas que nos permitan convivir en paz y armonía sin ningún tipo de problemas. 

¿Creemos nosotros que somos normales? O mejor dicho ¿creemos que formar parte de esa normalidad nos hace mejores al resto?

¿Creemos nosotros que somos normales? O, mejor dicho, ¿creemos que formar parte de esa normalidad nos hace mejores al resto?

Una desigualdad latente no favorece el desarrollo humano. Está en nuestras manos poder eliminar el estigma que hay sobre lo diferente y hacer que desaparezca la definición de la normalidad que hemos creado para evitar, que las personas que no entran dentro de lo que consideramos “normal“, se sientan excluidas. Al final, es siempre un ejercicio de empatía.  


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2 Comments

  • Buenísimo Articulo Ana de Enrique,és algo que yo también me pregunto muy a menudo,¿qué es ser normal? y quien decide si tú estás dentro de la normalidad o no?.Tendríamos que hacer un gran trabajo interno para contestar a todas estás preguntas.

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