LA NAVIDAD: O LA AMAS O LA TEMES

La Navidad es una festividad religiosa en la que los cristianos conmemoran cada 25 de diciembre el nacimiento de Jesucristo. La palabra Navidad -como tal-, procede del latín nativĭtas que significa “nacimiento». Los historiadores creen que la fecha real en la que nació el Niño Jesús fue en abril o mayo. La Iglesia Católica lo celebra el 25 de diciembre y las ortodoxas el 7 de enero. En los días previos al 25 de diciembre los cristianos se preparan para ese momento renovando sus creencias y compromisos.

La razón de la Navidad se centra en el nacimiento del Niño Jesús, hijo de la Virgen María y de San José. De ahí que celebremos el nacimiento del niño Jesús con Papá Noel o el Día de Reyes. También cuando hablamos de Navidad nos referimos a la época navideña. Al período de cuatro semanas que precede a la Navidad. Celebramos el nacimiento de Jesús pero también celebramos muchas cosas con nuestros seres queridos.

La Navidad: época de reuniones familiares y tradiciones

Llega el mes de Diciembre. Llega la Navidad. Y con ello dos formas de recibir Diciembre. Podemos amar u odiar la Navidad. Es una fecha que no deja indiferente a nadie, ya sea porque la adoras o la aborreces. La amemos o la odiemos estas fechas no pasan desapercibidas. La Navidad para muchos es una excusa perfecta para llenar de ilusión unos días fríos y grises. También están aquellos para los que la Navidad está teñida de hipocresía y relacionada con un excesivo consumismo. Gastamos y gastamos en cenas, comidas, lotería, regalos y un largo etcétera.

Para muchos es algo normal y cuentan con ello como la tradición de cada año. Son conscientes de este gasto excesivo pero está justificado porque es Navidad. Es el momento en el que deseamos Feliz Navidad a personas que en circunstancias normales casi ni saludamos. Pero ¿qué hay de malo en dejarnos llevar por este ambiente de alegría? No hacemos daño a nadie. Eso sí cada uno debe establecer sus propios límites, tanto a nivel de afectividad como a nivel económico. 

Tenemos que aprovechar lo positivo que nos aporta la Navidad y dejar lo negativo en un segundo plano. Así que recibamos la Navidad con los brazos abiertos y con alegría e ilusión. ¡Ya está aquí la Navidad! Se nota en el ambiente y comenzamos a ilusionarnos de una manera especial. Pensamos que es un día más, no más diferente al anterior pero igual no es así. Esta es la magia de la Navidad. Ya empezamos a sentirnos más alegres, más felices y a pensar cómo lo vamos a organizar y con qué familiares. ¿Cómo nos toca este año? Unos días con nuestra familia, otros fuera de nuestra ciudad con la familia política. En definitiva organizamos, cenas, comidas, regalos. Eso sí, lo primero ambientamos nuestra casa con luces, árbol de navidad, belén, etc.

No se puede hablar de la Navidad sin estas reuniones familiares. Es momento de reunirnos con nuestra familia y amigos. De disfrutar de ellos pasando momentos inolvidables. Comenzamos con las comidas y cenas de trabajo. Nos rodeamos de nuestro compañeros de trabajo, de los que conocemos y de los que no conocemos. A veces no nos gusta este tipo de celebraciones con gente con la que no tenemos trato pero es momento de unirnos con personas que están presentes en nuestro día a día o son parte de nuestra empresa. Se llenan los restaurantes de reservas para estas celebraciones y nos cuesta encontrar sitio para poder cenar o comer. Todo es una locura pero no nos importa porque es parte de la Navidad y de esta época.

Vemos las calles de luces de colores y nos emocionamos. Decoraciones navideñas en nuestras casas pero también en la calle. Vamos al centro de nuestra ciudad para ver el ambiente navideño a pesar de los atascos y las aglomeraciones. En los locales se escuchan villancicos y canciones propias de la Navidad. Hacemos galletas con los más pequeños. En definitiva costumbres de todo aquello que nos lleva a este momento del año tan especial. Hay un aumento del consumo, en especial en las cenas y comidas del trabajo, celebraciones con amigos, y sobre todo los gastos de las propias cenas de las festividades.

Preparamos nuestras comidas de Navidad o cenas con nuestras mejores galas. Nos acercamos a los centros comerciales para comprar los regalos que luego colocaremos en el árbol o en la noche de los Reyes. Esto según celebremos más Papa Noel o el día de Reyes. Cada familia y sus tradiciones. Cada día festivo es un día lleno de celebraciones, da igual que sea Nochebuena, Navidad, Nochevieja, Año Nuevo o día de Reyes. Todos tienen su tradición y su encanto. Disfrutamos de la familia y amigos y sobre todo de la ilusión de los más pequeños.

Tradiciones que conservamos cada año, no solo las comidas familiares y los arboles de Navidad sino también los portales de Belén, la carta a los Reyes Magos, la llegada de sus Majestades de Oriente desfilando en la cabalgata o las doce uvas en Nochevieja. Son tradiciones arraigadas desde hace mucho tiempo con motivo de las fiestas. Año tras año las repetimos pero la Navidad no se celebra de la misma forma en todos los rincones del mundo. ¿Cómo se celebran en otros países? ¿Te imaginas un 25 de diciembre en una playa? ¿Una comida festiva a base de pollo frito? ¿Raptar -simbólicamente- a algunos miembros de la familia para conseguir regalos? Pues en algunos países esto es una realidad. Actualmente la Navidad se celebra en muchos lugares y de formas muy distintas.


El espíritu navideño nos invade de felicidad 

A pesar de las situaciones conflictivas y de extrema pobreza que se extienden a lo largo y ancho del mundo, de la que todos somos conscientes, cuando llega la Navidad el optimismo, la esperanza, y valores como la generosidad, la solidaridad y la paz, se apoderan de todos nosotros. A eso llamamos el espíritu de la Navidad. Una fiesta que nos permite renacer y estar más en familia y entre amigos.

Este espíritu navideño nos hace sentirnos más cercanos a los demás. Recuperamos ese sentido infantil que aparcamos a un lado el resto del año. La Navidad, aparte de todas las luces, regalos y comidas, es el momento del año que nos invita a cambiar, a mejorar como personas y a proponernos nuevos retos y cambios. En definitiva, renovamos nuestros sentimientos y  emociones. 

Además hace renacer entre la familia y los amigos la unión, con actitudes de generosidad, de amor y de paz. Vivir la Navidad de manera intensa es bonito y no solo para los niños sino para todos nosotros. Reflexionamos sobre nuestra vida, pensamos en qué podemos mejorar como personas, como padres o hijos. La época de la Navidad nos llena de esperanza, unión, paz y amor.

El significado de la Navidad responde a la manifestación de ciertos valores que durante estas fechas cobran un significado especial. Valores como la solidaridad, la unión, el amor, la paz y la esperanza son más propios de la época de Navidad aunque la verdad es que tendrían que estar presentes en todos nosotros durante todos los días del año. ¿Te animas a intentarlo?


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