LA NATURALEZA Y EL BIENESTAR FÍSICO, MENTAL Y EMOCIONAL

La naturaleza nos ofrece abundancia de sabores, colores y aromas en equilibrio. La naturaleza es la esencia de la salud viva. Por eso, deleitarnos en escenarios naturales o saber sacar extractos de la naturaleza y recrearla en nuestra vida cotidiana, puede beneficiar nuestro cuerpo y espíritu. Desde hace tiempo se sabe que nuestros sentidos gozan de sensores perceptivos que se activan en beneficio o en perjuicio de nuestra salud según integremos los diferentes estímulos que recibimos. La cantidad y el tipo de estimulación, la forma en que la recibamos, puede hacernos sentir de diferentes maneras. Lo artificial siempre se aleja de lo natural. Y por tanto interfiere en la forma en que integramos lo que sentimos.

Este artículo pretende que nos conectemos con lo natural en forma, ritmo y en cualidad perceptiva. Así nuestro sistema nervioso se sentirá nutrido y enriquecido. Ayudará al organismo a regularse desde la comodidad interior. Porque sentir comodidad es sentir seguridad, tener equilibrio y estimular un estado saludable. Dicen que el término medio es la virtud. Yo diría que el término óptimo para cada persona es la virtud natural. Cada persona siente y vive la vida de forma distinta, con ritmos y percepciones distintas. Cuanto más libre y armonioso es el fenómeno natural en el que nos encontramos, más fácil es para el organismo adaptarse a su singularidad.


La naturaleza mejora nuestra calidad de vida

La naturaleza es equilibrio en estado puro. El contacto con ella activa los sentidos de forma regulada. Su ritmo, dimensión y sus estímulos son caricias sensoriales que impactan en nuestra salud física, mental y emocional. Dedicar tiempo a pasear por espacios naturales es un fenómeno simbiótico único y fácil de realizar. Adquirir el hábito de acercarnos a la naturaleza, a un jardín natural, bosque, río o al mar. Desconectar de la sobrecarga del mundo tecnológico cotidiano como el móvil, el ordenador y las pantallas. 

El aislamiento de la naturaleza ha sido un precio demasiado caro que hemos pagado la humanidad

Jordi Pigem

Escuchar el sonido de la naturaleza. Observar bajo la luz natural del sol las distintas gamas de colores. Inspirar y espirar suavemente para que nuestro sistema nervioso se sienta estabilizado. Pasear descalzos por la arena o la hierba. Tumbarnos y permitir fundirnos con la esencia de la naturaleza es una forma de resetearnos. También de favorecer cambios bioquímicos, fisiológicos y neuromoduladores que van a generarnos sensaciones de liberación y conexión con frecuencias emocionales óptimas.


Incluir en nuestra vida pequeños oasis de sensaciones naturales

Hay que tener en cuenta que vivimos en un mundo altamente artificial. Un mundo cargado de estrés auditivo, visual e incluso olfativo, que afecta y altera las percepciones y sensaciones internas del organismo. Los aromas, colores, sonidos y los alimentos naturales producen efectos en nuestro sistema inmunológico y nervioso. Por tanto, en ambientes menos naturales, incluir pequeños oasis de sensaciones naturales ayuda a que nuestros sentidos se vean recompensados por activaciones saludables. 

Por ejemplo: favorecer ambientes aromáticos que activen, modulen y relajen puede ser una forma de acercar la regulación natural a nuestra vida. Aromas para respirar, pensar y descansar. Los colores también poseen propiedades que pueden potenciar estados de ánimo que ayuden a la serenidad, a la seguridad o a la creatividad.

Respetar los ciclos circadianos como parte importante del proceso de regulación. Dormir con una fuente cerca y estar alejados del móvil y las pantallas. Hacer tareas que respeten el ritmo natural. Podemos leer, hacer manualidades, beber un vaso de agua antes de dormir. Incluir más alimentos vegetales (verduras, frutas, hortalizas, legumbres) y menos procesados en nuestra alimentación diaria. La naturaleza tiene una base armónica de 432 hz es decir, 432 vibraciones por segundo. Escuchar música que esté con esa frecuencia armónica también nos ayudará a conectar con lo natural. 

Amar a la naturaleza forma parte del amarse a uno mismo

Pablo San

El agua, una luz tenue, una fuente, plantas… todos los focos que incluyamos que nos conecten con ambientes de la naturaleza van a favorecer sensaciones que servirán de compensación y ayuda para mejorar nuestra calidad de vida. Lo tenemos a nuestro alcance. ¡Utilicémoslo! 


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