LA LUNA Y LOS LUNÁTICOS

La palabra luna tiene su origen en el latín y significa “luminosa” o “la que ilumina”. En la mitología griega Selene era la diosa luna. Se creía que esta diosa era poseedora del poder de aliviar los partos e inspiradora de amor. Hoy en día está muy extendida la creencia popular que la luna tiene una importante influencia en el comportamiento de las personas, animales y todo lo que gira a nuestro alrededor en la Tierra.

Por otro lado están los lunáticos que según define la Real Academia de la Lengua, son aquellos que “padecen locura”, no continua sino por intervalos. De esta clase de personas en concreto cada vez hay más entre nosotros. Es asombroso cómo se multiplican. Es una especie invasora que logra adaptarse, establecerse, reproducirse y esparcirse hasta colonizar. Sinceramente me da mucho más miedo convertirme en uno de ellos, que cualquier otro virus estacional que me pueda rondar.

Son personas muy viscerales, con muchos cambios de humor y de carácter durante su día a día muy impredecibles. Comparable con el personaje de una novela: Henry Jekyll el cual era un científico que creaba una pócima con la capacidad de separar la parte más humana del lado más perverso de una persona, y lograba convertirse en Edward Hyde, un criminal capaz de cometer cualquier atrocidad.

Os prometo que he llegado a un punto en que soy capaz de reconocerlos por su aroma incluso a distancia. Al cruzarte en un callejón con una persona originaria de la Luna o “selenita”, gentilicio propio que se utiliza para nombrar a los ficticios habitantes de la Luna, tienes que aparentar serenidad y mirarlos a los ojos directamente. Si aminoran sus pasos es señal que están receptivos, e incluso puedes corresponderles con un saludo cordial. Es probable que si ese día la Luna está en fase nueva, al selenita le aporte tranquilidad y serenidad de pensamientos. Esté mucho más receptivo y te pare e inicie contigo una animada conversación como si de un amigo de toda la vida se tratara. Aquí podemos aprovechar para conocer los usos y costumbres de estos particulares habitantes de la Luna que desconocemos hasta el momento, y empaparnos bien para saber sus pros y contras.

Lo más peligroso tiene lugar cuando es Luna llena. Aquí corremos el riesgo de coincidir con ellos y lo mejor es que la tierra nos devore antes. El estado de ánimo y salud mental de una persona normal puede verse afectado, pero en un selenita es un cóctel explosivo y sus emociones pueden aflorar sin medida. De estar efusivos y alegres, al día siguiente no permitir que nadie los mire, ya que cualquier palabra que les digas les puede irritar o incitar incluso a querer agredirte. Por lo que evita a toda costa coincidir con cualquiera de ellos porque tu estado mental puede verse seriamente afectado.

Pasada la fase de Luna llena podemos respirar con más tranquilidad. Entramos en cuarto menguante, la última fase del ciclo lunar, justo antes de dejarse ver por completo y pasar otra vez a Luna nueva. Será un buen momento para tomar decisiones, descartar todo lo negativo que nos acompaña. Mark Twain citaba: “todo el mundo es una luna y tiene un lado oscuro que nunca le muestra a nadie«. Puede que sea este nexo donde las personas y la Luna coincidimos.


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