LA INDUSTRIA DE LA MÚSICA Y LAS PLATAFORMAS DIGITALES

Las plataformas digitales promueven el trabajo musical. El fenómeno de la industria de la música está en discusión hoy en día por el viejo dilema en torno a la rentabilidad que el auge de canales digitales le proporcionan, en contraprestación con la edición física de su obra. Si bien hay países donde editar en físico no es tan costoso y se puede mantener una estructura mixta. Es decir, se logra que los músicos editen en físico para quienes no les resulte una complicación económica comprar vinilos o discos compactos.

A mi parecer, usar las plataformas genera que cualquiera pueda publicar sus canciones con facilidad y de forma gratuita o con costos ínfimos. Eso de alguna manera diversifica la música, ya que en Spotify por nombrar tan sólo una de las que hay, está alojada la obra completa de los artistas de primer orden mundial. Yo grabé una canción propia y está en todas las plataformas.


Las plataformas: ¿publicidad gratuita?

Estar en estos canales no me costó nada pero esto no significa que pueda competir con los artistas grandes que tienen grandes productoras que invierten fortunas en marketing y promoción. En todo caso, yo podría ganar algo si me pongo en campaña para hacer que la gente escuche mi canción y vea mi videoclip. En fin con poco dinero, quizás logre un poco de visibilidad. También podría conseguir los objetivos de monetización necesarios para recuperar la inversión o bien para ganar algo. Estos años atrás era impensable. Hoy en día uno puede obtener las mismas herramientas de difusión que cualquier músico. Esto es un hecho que sirve para diversificar la cultura y auspiciar las creaciones musicales.

Utilicé mi caso personal solo para ejemplificar. Estos debates los volvió a instalar la pandemia que afectó muy de lleno a la industria de la cultura y los eventos. Los eventos y recitales por streaming son una nueva tendencia. Si bien no he visto estadísticas al respecto, puedo suponer que por la detracción de la economía, muchas producciones musicales se volcaron exclusivamente a los canales virtuales. 

El uso de estas plataformas tiene un antecedente de décadas atrás con las redes P2P (Peer to Peer). Puntualmente con el emblemático caso de Napster que fue la herramienta pionera en permitirnos compartir música en archivos MP3. Ocasionó una revolución mundial en cuanto a los defensores de los derechos de propiedad intelectual.


Derechos de autor

Los derechos de propiedad intelectual son un tema de debate que da para hacer como treinta artículos. En este caso, para no irme por las ramas y siguiendo con el ejemplo de mi caso particular, les voy a contar que una plataforma borró mi propia canción de mi lista de tracks. Infringía los derechos de copyright ya que los algoritmos de esta plataforma, encontraron la misma canción en otras plataformas con el sello de mi nombre artístico. Estaba alojada por la empresa distribuidora que contraté para realizar estos servicios.

Es algo absurdo. Lo mismo que si yo compro un libro o película y se lo quiero regalar a un amigo porque ya vi tal película y leí ese libro. En fin, este es otro gran debate que trae legislación, jurisprudencia internacional y mucha burocracia. Y que también tiene su caso bisagra. Es el de la detención de Kit Dotcom, fundador de “Megaupload”. Fue condenado por ser un “pirata” y transgresor digital de los derechos de copyright a nivel global.

Por suerte, estas plataformas como Netflix o Spotify, al pagar regalías y pagar por tener material, parecen haber zanjado estas discusiones. Ya que pagar unos pocos dólares por mes por tener toda la música, películas o series, hace que tengamos todos los productos que deseamos consumir al alcance de un click. Y que no tengamos que esperar, ni que salir a buscarlo a ningún lado. Por tanto, pierde sentido la piratería masiva que sale en busca de estos productos culturales.


Recitales vía streaming

Volviendo al tema central ahora que la tecnología cambió y que nos acostumbramos a tener toda la obra de cualquier artista en una plataforma. La tecnología te permite tener con un ordenador de baja gama, descargar software gratis, o bien barato para producir música. En momentos donde la pandemia existe, se instaló la tendencia de los recitales por streaming. ¿Qué pasará con la industria musical a nivel mundial? Me pregunto.

Y bueno, está pasando lo que vemos. Los artistas que llegan al mainstream de nuestros tiempos quizás son menos virtuosos que los de tiempos atrás, en donde costaba grabar, producir, difundirse y promocionarse. Y las asimetrías económicas de músicos independientes con los grandes músicos se siguen expandiendo. La razón es que los primeros ven cada día más dificultoso encontrar espacios o lugares para tocar en vivo que le dé una rentabilidad que le permitan vivir dignamente de la profesión de ser músicos.

En este sentido, es lógico que alguien que solo le dedica el tiempo a una cosa, va a trabajar más tranquilo que el músico que tiene que realizar un trabajo para ganarse la vida. Y cuando tiene tiempo, grabar, ensayar, componer y hacer vida social o seguir practicando sus habilidades. Si bien sobre gustos no hay nada escrito, sobre las injusticias sí. Y no apoyar ni reivindicar a los pequeños artistas, es un gran error. Sobre todo porque los estados de los países de todo el mundo siempre terminan favoreciendo a los acomodados, con políticas subsidiarias, permisos para tocar en público, contrataciones para eventos, etc.

En mi país se les paga una fortuna de la que no nos podemos dar el lujo por la crisis económica que atravesamos aquí, a artistas inescrupulosos y poco talentosos para toquen una hora desde sus casas los hits que sacaron en los años 90. Los lectores se amargarían y esa no es la intención. La idea es que reflexionemos sobre el rol de estos seres de luz que son los músicos independientes que aportan desde su lugar para embellecer al mundo con su obra.


Tags from the story
, ,
More from Guillermo Coronel
LOS GURÚS DE INTERNET: UN MAL EN EL MUNDO
Cuando uno se encuentra navegando en Internet es muy común ver anuncios,...
Read More
Join the Conversation

1 Comment

Leave a comment
Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.