LA IMPORTANCIA DE DORMIR BIEN EN LOS NIÑOS

Recuerdo cuando era niña cómo mi madre nos cantaba a mis hermanos y a mí. Nos acunaba, mecía, movía y hablabaLos arrullos, las nanas y el movimiento rítmico, son formas naturales de apego y bienestar que ayudan a los niños a dormir y a sentirse mejor al levantarse.

Cuando tenemos bebés, lo importante es proteger el tránsito natural de la vigilia al sueño. Así cualquier malestar, alteración emocional o desregulación sensorial, puede equilibrarse si les ayudamos a conciliar el sueño. 

Cantando de forma rítmica, tranquila y monótona, se consigue potenciar la atención auditiva, favorece la producción de oxitocina (hormona del bienestar). Potencia conexiones en la maduración neurológica y ayuda al vínculo materno filial, favoreciendo sensaciones de conexión y de apego.

Mecer a los bebés, moverles rítmicamente, genera tranquilidad y seguridad natural para sentir bienestar en el tránsito al dormir, y favorece la integración de reflejos primitivos que activan conexiones neurológicas nuevas y potencian el crecimiento y la maduración cerebral. 

En los niños se producen muchos desajustes relacionados con el dormir: no se quieren acostar, se despiertan por la noche, tardan en dormirse,  aparecen trastornos asociados al sueño, pesadillas, enuresis, terrores nocturnos.

Dormir es una necesidad vital

Los niños necesitan dormir para restablecer su equilibrio psico-corporal. Cada niño es distinto y requiere más o menos horas de sueño. Sin embargo, la edad es un determinante importante para saber cuántas horas de sueño son convenientes para conseguir el descanso óptimo. En función de la edad se van necesitando dormir más o menos horas. Dormir es una necesidad vital e imprescindible. Es muy conveniente que se haga de la forma más gratificante posible.

Con el sueño se recupera la energía que se ha ido gastando durante el día. Se favorece el sistema inmunológico. Se produce la hormona de crecimiento que ayuda a la regeneración de tejidos y a la regulación y reparación de órganos vitales. Con el sueño los niños consiguen que se active la maduración del sistema nervioso. Los niños relajan su organismo para afrontar la realidad cotidiana. Con el sueño se recarga el organismo física y emocionalmente. 

La felicidad consiste en dormir sin miedo y despertar sin angustia

FranÇoise Sagan

Cuando los niños van creciendo surgen problemas relacionados con el dormir. Suelen aparecer el miedo y la angustia. Al fin y al cabo la noche es un momento de soledad. El cuerpo se relaja en la fase de somnolencia y muchas sensaciones distraídas durante el día, surgen en forma de fantasmas emocionales que activan la alerta y desajustan el bienestar de los niños.

Muchos sufren crisis de ansiedad antes de dormir y éstas no son detectadas por los padres. Lloran, protestan antes de acostarse, se alteran, se levantan o piden agua. Es la forma que tienen de decir que les da miedo acostarse y dormir. Es fundamental que escuchemos lo que nos dicen los niños. Ellos protestan porque no tienen autonomía y la queja es su argumento.

Los padres podemos ayudar y relajarles

Para acostarles intentemos guiarles y motivarles con cariño. Forzar a los niños a irse a la cama les hace sentirse más tensos ante lo que ellos ya perciben como amenazante. Todos terminan durmiéndose pero con tensión e indefensión. Esto puede desajustar más su dormir y que no se produzca el descanso adecuado para optimizar su bienestar psicobiológico.

Los niños siempre se quejan por algo. Los padres podemos ayudarles a sentirse mejor, a sentir el dormir como un descanso necesario y no como un momento de tensión, angustia o desesperación.

Duerme. Lucharé con los malos sueños si vienen por ti 

Veronica Roth

Igual que no hay que forzar a dormir, no hay que impedir que los niños duerman cuando tengan sueño. Por eso nunca evitemos que un niño que esté cansado, duerma. Aunque tenga otras actividades o tareas, primero que se duerma un rato. Dar prioridad a dormir, a descansar.

Es fundamental que los niños no vean la televisión ni jueguen con videojuegos, como mínimo dos horas antes de irse a la cama. La hormona precursora del sueño es la melatonina. Hay factores físicos que determinan la inhibición de la activación de esta hormona. Pero también existen factores relacionados con la hiperestimulación pasiva. Es decir, los niños reciben muchos estímulos desde una posición de pasividad cognitiva. Reciben pero no gestionan, exploran no fuerzan la atención. Esto altera el sistema nervioso produciendo un estado de alerta que les reduce las ganas de dormir y altera el estado general del organismo. 

Rutinas previas para favorecer el sueño

La cena que sea ligera y entre una hora y media o dos antes de dormir. Así, la energía corporal se orientará hacia el descanso. Es importante que el baño sea diario y antes de dormir, para relajar el cuerpo y el sistema nervioso y metabólico. Es un buen momento para darles un vaso de agua o de zumo que les hidratará y les producirá una sensación de alivio corporal.

Hay que dejar que se muevan y se cansen. Que hagan un ratito de ejercicio previo al baño nocturno (flexiones, bailar, saltar). Es una manera de activar el cuerpo para que luego se relaje de forma natural. Y antes de irse a la cama que se vayan a hacer pis.

Tenemos que enseñarles a los niños a desarrollar rutinas previas al dormir que favorezcan un cansancio cognitivo activo: leer,  escuchar un cuento, oír música relajante. Les podemos dar un masaje o enseñarles a hacer estiramientos de piernas y brazos para que activen oxigenación cerebral y corporal por medio de bostezos. 

Es fundamental que les acompañemos a dormir de nuevo si se despiertan con pesadillas. O les dejemos dormir a nuestro lado si fuera necesario. Pero lo más importante es que se acuesten con sensaciones de afecto, de equilibrio y bienestar. Que nuestros hijos se sientan arropados por nosotros antes y durante el tiempo que están durmiendo. 

Es fundamental que todas las indicaciones que se les den a nuestros hijos para irse a dormir, se hagan con cariño y tranquilidad. Que sintonicemos con su demanda y que intentemos entender lo que nos están pidiendo.

La rutina de nuestros hijos estará mediatizada por nuestro apoyo constante. Si necesitan nuestra compañía para sentirse seguros, es porque todavía no han integrado la autonomía para resolver su tensión o su intranquilidad interior y temen que en la cama aparezca en forma de ansiedad. 

Recordemos que el refuerzo intermitente (unos días lo hacemos y otros días no), cuando se está intentando que los niños aprendan algo, produce el efecto contrario al deseado. Sus miedos se reducirán progresivamente a medida que asocien sensaciones de bienestar con el dormir y las integren como propias.

Nunca niegues a tus hijos tu ayuda para conseguir que el dormir se convierta en un deseo y no en un miedo. Así disfrutarán de un reajuste psicológico, emocional y corporal perfecto. 

 Los niños no recuerdan lo que tratas de enseñarles. Recuerdan cómo eres con ellos

Jim Henson.

Tags from the story
More from Ana María Álvarez Sánchez

¿VIVIR O SOBREVIVIR?

Cuando reduces el concepto de vivir al de sobrevivir es porque realmente...
Read More

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.