LA EVASIÓN DE NUESTRA MENTE: ¿UN MUNDO NUEVO?

Todas las personas tenemos en algún momento de nuestras vidas la necesidad de viajar o evadirnos. Podemos hacerlo sin tener que coger un avión, un tren o por el contrario conducir interminables kilómetros hasta llegar a una ciudad del mundo muy lejana a la nuestra. Cada persona lo hace por necesidades distintas, como dejar atrás una ruptura amorosa, problemas que nos angustian día tras día, no sentirnos felices con nuestras vidas o simplemente, desconectar de la realidad durante unos instantes. Podemos entrar en un mundo paralelo donde todo es posible y jugar a ser otras personas con otras vidas.

Se puede soñar de muchas maneras. Sentados cómodamente en el sillón de nuestro salón o escuchando un vinilo de Lewis Capaldi con su canción “Before you go”. Podemos dejar la mente en blanco mientras simplemente disfrutamos de buena música y buscamos la inspiración para dejar fluir nuestras ideas. La música nos ayuda a regular el estrés. Viajamos a recuerdos pasados y es un auténtico bálsamo para el corazón. Con música podemos pasar de un estado triste y melancólico a otro alegre y divertido.

Viendo una de tantas series en televisión he viajado a diferentes épocas sin necesidad de una máquina del tiempo. Una de mis preferidas es Dowton Abbey. Transcurre en el condado inglés de Yorkshire en la época eduardiana. Nos cuentan las vidas de la familia aristocrática Crawley y de sus sirvientes en la casa de campo de la familia. En ella hasta entre los criados existen diferentes clases sociales y personal de primera, segunda y hasta tercera categoría. Infinidad de veces he imaginado ser la condesa, Cora Crawley. Incluso he imaginado cómo llevaría la logística de una mansión donde hasta el perro tiene que saber cuál es su sitio y cómo tiene que comportarse en sociedad. Lo recomiendo encarecidamente. Es como probarse un vaporoso vestido o un elegante traje de pantalón y chaqueta y después mirarnos en un gran espejo y comprobar qué tal nos sienta.


Nuestra mente nos hace «volar» a un universo diferente

Aunque de la rutina diaria y de los problemas personales no podemos huir -ni tampoco debemos-, si es una buena manera de hacer una pausa. Olvidarnos por unos instantes de todo y de todos. Dejar aparcadas las preocupaciones y practicar el arte de la meditación. Vestirnos con ropa cómoda, elegir un rincón donde podamos estar tranquilos sin que nada ni nadie nos perturbe. Nos sentamos en una posición correcta y nos centramos en nuestra respiración. Al principio nos invadirán muchos pensamientos. Debemos dejarlos pasar e intentar tener nuestra mente en blanco.

Podemos visualizar una playa, un cielo azul o un enorme prado verde y quedarnos en ese lugar. Al inicio es complicado. Los pensamientos no nos dejan, apenas nos podemos concentrar pero con paciencia y práctica se consigue. Una buena forma de “volar” a otro universo e impregnarse de buenas energías, las cuales nos van a ayudar a volver de nuevo a nuestra realidad y poder enfrentar cualquier situación adversa y salir airosos.

El mundo ficticio nos es de gran ayuda para sobrellevar los baches del mundo real. Cada cual tenemos que buscar el nuestro para poder respirar, meditar e imaginar con nuestra mente que vamos a cualquier lugar del mundo real o donde por unos minutos podamos sentirnos otras personas, sin importar nuestras preocupaciones y donde cargarnos de energía pura para poder pasar las pantallas de nuestra vida real.


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