LA ASTENIA PRIMAVERAL

A finales del invierno y alrededor del comienzo de la primavera, semanas antes, semanas después, puede producirse un fenómeno psico-corporal que afecta a la rutina diaria, a la capacidad de activación general y que está asociado al cambio de estación, es lo que se ha llamado Astenia primaveral.

Levantarse de la cama por las mañanas es todo un triunfo. Si no te levantas, y te propones volver a dormir intentando recuperar las fuerzas y activarte para comenzar el día, es en vano, porque al volver a despertar sientes la misma desgana que la primera vez. 

Si te propones alguna actividad física, como caminar para intentar activar el cuerpo y oxigenarte, la incapacidad y el cansancio se apoderan de ti, impidiendo que el paseo te aporte un beneficio y favoreciendo el deseo de volver a casa cuanto antes a descansar. 

Astenia: sensación de apatía y decaimiento

Sientes un cansancio tan profundo que no se recupera descansando ni durmiendo, es más, parece que el descansar que es lo que te pide el cuerpo, potenciara aún más el cansancio y el abatimiento. Se entra en un bucle negativo donde se siente una total impotencia. Se apodera de ti un estado de angustia y desmotivación emocional. Es un bloqueo vital.

La fatiga es generalizada y afecta al sentir corporal y emocional. El cansancio puede exacerbar dolores corporales miálgicos o neurálgicos. El sentir es distímico, sin vitalidad, ni fuerzas para realizar ninguna actividad. Parece como si no hubiera energía corporal ni mental para afrontar la jornada. Aparece una sensación de decaimiento, también emocional, que desconecta por momentos con la energía vital.

Sientes una sensación de apatía y desgana que afecta a la voluntad, a la capacidad para conectar con el deseo de pensar, sentir o actuar. Se puede hacer pero no se tienen ganas. Se entra así, en una espiral de malestar crónico que impide disfrutar de la realidad cotidiana durante semanas.

Sobre este tema hay mucho escrito, incluso hay médicos que niegan su existencia. Posiblemente ellos no la han sentido. La realidad es que no es un mito. El que la padece es consciente que algo ocurre en el organismo en la época del cambio a la primavera que altera el bienestar y el equilibrio psico-corporal.

Aquellos que describen su existencia, bien porque entienden que el padecimiento de un cuadro sintomático de estas características es difícil de inventar, o bien porque lo han sentido en su propia piel, saben que es un malestar profundo, incómodo y muy limitante.

Cambios en el organismo y síntomas parecidos a la fatiga crónica

Los síntomas de la astenia parecen que guardan relación con los que sufren de forma continuada las personas que refieren fatiga crónica. Es decir, un cuadro con sintomatología muy parecida pero que no es estacional, sino que afecta de forma permanente al sentir de la persona que lo padece.

Las últimas investigaciones sobre fatiga crónica aunque polémicas, se orientan a pensar que algún virus puede ser el responsable de que se mantenga la enfermedad. Es posible que la inmunodepresión que algunas personas puedan sentir en la transición estacional de invierno a primavera, afecte y reactive viriasis que estén latentes. En cualquier caso, todavía queda mucho por saber acerca de la naturaleza del síndrome de la fatiga crónica y mucho más, del denostado y poco considerado síndrome de astenia primaveral.

Lo cierto es que en los cambios de estación, sobre todo en el cambio de invierno a primavera, la naturaleza despierta con cambios. Bien podría pensarse que ese despertar generara una mayor activación. También es cierto que el ser humano siente en función de muchos factores que pueden verse afectados cuando el medio natural sufre modificaciones estacionales. Los cuadros de desajuste psicofísico son sistémicos.

El sistema nervioso, el endocrino, el inmunitario, el circulatorio, el musculo-esquelético y el sistema emocional, están íntimamente relacionados. Por este motivo, cualquier aceleración o activación de determinados agentes vivos que estén en nuestro cuerpo, puede alterar nuestro organismo. Puede afectar inhibiendo, deprimiendo o desajustando  nuestro sentir y produciendo efectos que son difíciles de explicar.

Sin embargo el síndrome de astenia primaveral existe y posiblemente pueda ser un sentir de transformación, liberación de sobrecarga física o emocional no resuelta, regulación al cambio, reajuste u homeostasis. 

Recomendaciones para la astenia

Por tanto, para todas aquellas personas que sufren en su piel síntomas de este tipo recomiendo:

– Afrontarlo sabiendo que es temporal y que nuestro organismo necesita regular algo. Aprovecha este momento estacional.

– Paradójicamente aunque el cuerpo nos pide descansar, cuanto más mejor, es evidente que no se recupera con el descanso. Por tanto intentar respetar el ciclo natural: dormir ajustándonos lo más posible al ciclo de vigilia sueño más natural posible. Acostarse pronto, sin trasnochar y dormir por ciclos de sueño de hora y media. Podemos considerar unas siete horas y media. 

– Hacer una tabla de estiramientos al despertarse que permitan una mayor oxigenación celular y corporal.

– Las duchas mejor hacerlas con agua tibia o alternar calor y frío para activar el organismo.

– Es conveniente activar el caminar de manera que se pasee una media hora diaria a paso activo.

– Beber agua para hidratar y liberar de toxinas el cuerpo.

– Dormir una siesta ligera de media hora para seguir la jornada por la tarde.

– Evitar distractores de estimulación pasiva que activen el sistema neurovegetativo, pero no el sistema nervioso central. Por ejemplo: televisión indiscriminada, redes sociales o juegos de móvil. Si se quiere descansar, mejor sin distracciones.

– Escuchar música de activación hemisférica que genera ondas cerebrales de descanso (alfa) y de activación central (theta) y que reduzcan las de excitabilidad nerviosa (beta).

– Hacer alguna actividad de atención centrada viso-motriz, como crucigramas, sudokus que nos resulte de interés. Dibujar, escribir, pintar o hacer algún trabajo manual.

– Salir a pasear al aire libre y tomar el sol pero con alguna finalidad: comprar algo o ir a casa de alguien.

– Quedar con amigos y activar relaciones sociales o en familia.


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