MEJORA TU INTELIGENCIA EMOCIONAL: CLAVES PARA NO FRACASAR

La Inteligencia Emocional no tiene que ver con obligarnos a sentir unas determinadas emociones en según qué momentos. Tampoco consiste en ahogar las emociones, sino más bien en aprender a dirigirlas y equilibrarlas para que no puedan dominarnos. La Inteligencia Emocional se refiere a la capacidad humana de sentir, entender, controlar y modificar los estados emocionales de uno mismo, pero también de los demás. Puede parecer muy complicado desarrollar este aspecto de nosotros mismos, pero con los ejercicios adecuados conseguiremos explotarla acertadamente. Desde It-Magazine queremos ayudar a nuestros lectores a crecer en su día a día.


¿Cómo empezar a trabajar en nuestra Inteligencia Emocional?

En primer lugar, conviene informarse debidamente. Son muchos los libros que están a disposición del público, de variada temática y con un enfoque diferente, acorde para cualquier tipo de necesidad. Ya no sólo para que la Inteligencia Emocional pueda trabajarse desde uno mismo, sino para que los demás tengan la oportunidad de aprender a hacerlo también. Estos textos son una buena manera de adquirir conocimiento tanto teórico como práctico. Algunos expertos en psicología recomiendan este listado.

Otra opción, bien complementaria a leer un libro o como método alternativo, es el interés por los cursos de crecimiento personal. Dichos cursos pueden personalizarse o, al menos, consultarse previamente con el docente pertinente. Además, dan la oportunidad de realizar prácticas grupales desde una vivencia en primera persona. Los centros especializados suelen ofrecer talleres de variante virtual, con un formato online que se adapte a los horarios de quien los solicita y permitiendo una mayor corriente de información mediante chats o llamadas.

En el caso de que consideremos que nosotros mismos somos autosuficientes para trabajar en nuestra Inteligencia Emocional, la meditación se puede convertir en una gran aliada. Pero no cualquiera: la más recomendable es la vipassana. De hecho, ‘vipassana’ es un término del idioma pali que significa “observación” o “visión clara”. Este tipo de meditación enfatiza en la conciencia y la atención en la respiración, focalizando la mente en el aire que se inhala y exhala. Nos enseña desde la práctica que, cuando la mente comienza a rumiar, es necesario etiquetar los pensamientos y las emociones, observarlos y dejarlos ir, aceptándolos, algo clave para este tipo de entrenamiento psicológico.

Una de las ventajas de la meditación es que puede realizarse en cualquier momento, ya no sólo la vipassana, sino cualquiera que precisemos. A veces se da la situación de que el ambiente se tensa y estamos con un gran número de personas que requieren de nuestra atención o que buscan entablar un diálogo por alguna razón importante (discusiones de pareja, de negocios, temas académicos etc). La regulación emocional también es una de las claves de la Inteligencia Emocional y de las relaciones interpersonales. Que una negociación colectiva fracase o sea exitosa puede depender de nuestra habilidad por mantener la calma: con un minuto de meditación es posible cambiar nuestra actitud para que, al finalizar, obtengamos una jornada provechosa.

Inteligencia Emocional para aprender a controlar nuestra mente
Inteligencia Emocional para aprender a controlar nuestra mente

Por otro lado, conviene conocernos para poder prestar atención a nuestros pensamientos. Si somos despistados o algo indisciplinados en lo que respecta a estudiarnos, llevar un diario personal puede ser de gran ayuda, pero sin olvidar que ha de enfocarse en las emociones en sí. Con unos pocos minutos al día, preferiblemente antes de retirarnos a descansar, resulta útil hacer un repaso de cómo nos hemos sentido a lo largo del día, cómo y por qué y, más adelante, compararlo con la semana siguiente. No obstante, este diario no ha de centrarse en vomitar las emociones: es importante añadir estrategias que nos permitan sentir mejor, es decir, métodos para evitar el exceso de emociones negativas. Al fin y al cabo, con el diario de las emociones es posible trabajar el autoconocimiento emocional y la regulación emocional a medida que lo vas utilizando.

Un ejercicio para nuestro diario puede ser el de impartir la técnica de la rueda de la vida: muy eficaz para conocernos a nosotros mismos y corregir aquellas áreas de nuestra vida con las que no estamos contentos. Realizar este ejercicio no lleva más de 20 minutos y su funcionamiento es muy simple; nos ayuda a saber cuáles son nuestros deseos y necesidades, que muchas veces quedan ocultos por las exigencias sociales. Los profesionales explican que es necesario dibujar “un círculo para que podamos poner qué áreas de nuestra vida son importantes para nosotros y queremos trabajar. Por ejemplo, trabajo, amistades, pareja, familia, ocio… Después, hay que evaluar cada variable con una puntuación que muestre nuestra preferencia. Por ejemplo, si el trabajo es lo más importante, pondremos el número ‘1’. Una vez tengamos claro el orden de preferencia, es necesario anotar diferentes acciones para mejorar nuestra vida”.

¿Qué opinas de la Inteligencia Emocional? ¿La desarrollas en tu día a día? De ser así, ¿cómo?

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