HOY VUELVO A NACER

Hoy vuelvo a nacer como lo hago cada día que pasa. En efecto, cada día es una oportunidad para abrirse a la vida con brío, energía y curiosidad como lo hicimos en el momento de nacer. En ese pistoletazo de salida todos hemos canalizado nuestra inmensa energía innata mediante el llanto y acto seguido hemos empezado a desenvolvernos en esta dimensión llamada vida a través de la observación y la experimentación. Ese proceso nunca ha acabado, a pesar de que al hacernos adultos demos por sentado que lo ha hecho.

Cada día que amanece es un nuevo renacer que tenemos que aprovechar como hicimos cuando aparecimos por primera vez aquí, en este planeta y en esta realidad. Es un error dejarse llevar por la monotonía del día a día porque cada día es de todo menos monótono, cada día está lleno de posibilidades si nos atrevemos a imaginarlas y nos permitimos aceptarlas. Te sugiero que cada vez que te despiertes afirmes con pasión: “¡hoy vuelvo a nacer!“, porque así es. El ciclo de tu existencia es un continuo nacer y morir: naces cuando despiertas y mueres cuando vuelves a conciliar el sueño. Es, por ello, que cada vez que abres los ojos por la mañana vuelves a nacer.


Nueva definición de «nacer»

Si el concepto de nacer que todos conocemos es cruzar un umbral, en este caso físico, es decir, pasar de un medio acuoso a otro no acuoso, podríamos aceptar que el concepto de nacer que te intento explicar en este artículo es también cruzar un umbral, en este caso metafísico, una mezcla entre mental y espiritual. Conciliar el sueño es como cambiar de canal en la televisión. El aparato emisor de los canales es el mismo, pero la frecuencia de emisión de las imágenes es totalmente diferente y, por consiguiente, la experiencia visual también lo es. Ocurre exactamente lo mismo al dormirnos. Nuestro cuerpo sería el equivalente al aparato de televisión y la experiencia onírica el equivalente a la frecuencia específica de cada canal de televisión. En resumidas cuentas, así como al hacer zapping cambiamos de frecuencia y obtenemos una experiencia visual diferente, es decir, “cruzamos umbrales”, al dormir y al despertar hacemos lo mismo.

Por tanto te recomiendo que aproveches el nuevo canal de televisión de tu vida que se crea cada vez que cruzas el umbral del sueño a la vigilia, es decir, cada vez que renaces cada día.

Ten en cuenta que nada ni nadie te ha asegurado ni te podrá asegurar nunca ese renacer, así que tienes la obligación moral de aprovecharlo al máximo buscando  alternativas que te conduzcan a la felicidad y a la plenitud, mientras puedas seguir muriendo y renaciendo en esta experiencia vital en la que estás inmerso llamada vida. 


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