HOY EN DÍA NADA ES LO QUE PARECE

El otro día, al volver de mi caminata diaria, entré en un bar para pedir un vaso de agua. Mi botella se había terminado y estaba muerta de sed. Ahora no te pueden negar un vaso de agua pero cuando le pedí al camarero que me pusiera un cubito de hielo parecía que había invocado a los señores de los infiernos. Me miró con cara de “no me puedo creer lo que me estas pidiendo«. Me dijo que el hielo estaba escaseando y que no podía derrocharlo en un vaso de agua. 

Yo, incrédula pregunté que cómo era posible eso, si hay agua, hay congelador, hay cubiteras y hay hielo. Pues no, el camarero me dijo que por culpa de la guerra en Ucrania, las fabricas de hielo han cerrado porque como la energía ha subido tanto, las fábricas pagan más luz para fabricar el hielo que el que hacen para vender. Así que no me ponía el cubito de hielo en el agua porque él llevaba muy a rajatabla lo de la economía de guerra hasta en los cubitos de hielo.

Así pues, me quedé apoyada en la barra bebiéndome el vaso de agua sin hielo cuando una pareja con cara de no haber dormido nada en toda la noche se acercó a pedir cuatro desayunos. Dos para ellos, café y tostada y dos vasos de leche con galletas para los niños. Estaban sentados en la terraza con la cabeza apoyada en la mesa como si estuvieran durmiendo. El camarero los preparó y se los llevó.

Mi imaginación, me hizo pensar en la posible historia que tendría aquellos cuatro personajes y pensé: acaban de volver de vacaciones. Han conducido casi toda la noche y están cansados, con ganas de llegar a casa y descansar de las vacaciones. Otra opción era la contraria. Han madrugado porque empiezan sus vacaciones y están muertos de sueño porque se han levantado muy temprano y están reponiendo fuerzas para empezar el viaje de su descanso vacacional.

Sin embargo, me acordé de un relato muy corto que escribí hace muchos años y al llegar a casa lo busqué, lo leí y decidí compartirlo porque nada es lo que parece y todo es lo que no se ve. Aquí lo dejo: “Sueño, todo lo que ella sentía aquella mañana era sueño. Había pasado mala noche. Demasiado sexo según comentó con sus compañeros de oficina. Él tenía mucho sueño. Todo lo que sentía en ese momento era sueño. Había pasado mala noche, demasiado sexo, según contó a los compañeros de la oficina cuando le preguntaron.  Todo lo que los gemelos sentían en ese momento era sueño. Habían pasado mala noche. Una bronca terrible entre sus padres, según comentaron a sus compañeros del colegio”.


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