HE VISTO EL TÚNEL Y SÍ, HABÍA LUZ

Si tuviéramos que describir cómo se siente un ataque de pánico, no existirían suficientes libros en una biblioteca para desarrollarlo. Todos hemos dado alguna vez con el DSM-5. Para que todos lo entendamos: Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales. Incluso hemos buscado desesperados todos esos síntomas aterradores que sentimos. Nos hemos auto diagnosticado esos trastornos mentales que nos causan tanto miedo padecer: trastorno bipolar, trastorno límite de la personalidad, esquizofrenia, etc. En ninguno de los casos parece que nos conformemos teniendo un trastorno de ansiedad o trastorno de pánico. Qué decir de buscar directamente en cualquier página de internet sin tener ningún sello de profesionalidad o en algún foro. Prefiero no entrar en estas arenas movedizas que todos conocemos tan bien. 

Por suerte y gracias a la visibilidad que ya le están dando tantos valientes, existen lugares seguros y de apoyo donde poder “descansar” de ese calvario y reeducar nuestras interpretaciones sobre esas experiencias tan desagradables. Todas concluyen con lo mismo: un ataque de ansiedad o un ataque de pánico no es en ninguno de los casos peligroso. Desagradable sí, pero no peligroso. Esto nos lo tenemos que grabar a fuego. 


Busquemos la luz ante un ataque de ansiedad

Todos esos síntomas tan desesperantes son parte del proceso que vivimos. Siempre vienen acompañados de esos pensamientos intrusivos y tan recurrentes que nos alertan de la existencia de algún peligro tan grande que vamos a ser incapaces de superar. Pero no, no tratemos de reprimirnos. Dejemos sentir nuestro cuerpo. Dejemos sentir todas esas sensaciones, pero tenemos que hacernos un favor. Cuando estemos en la cima de esos ataques o subiendo por sus colinas, tenemos que recordar que estamos a salvo. No corremos ningún peligro. La mente trata de protegernos porque en algún momento de nuestra historia identificó que algo malo podría sucedernos pero no es así y menos por vivir un ataque de ansiedad o de pánico. De forma más científica es un aumento de cortisol. Tenemos que confiar en nuestro lado parasimpático del cerebro que es el que conseguirá disminuir esa explosión de sentidos. 

Por otro lado estamos cansados de escuchar consejos de nuestro entorno, de esquivar y huir de situaciones donde creemos que nos dejamos en evidencia si empezamos a sudar, a tener taquicardias o a vivir un episodio de falta de aire. En muchas ocasiones nos hemos sentido solos, maltratados y avergonzados. Nos sentimos inseguros y sin encontrar esa luz que necesitamos. Y esto provoca que la bola de nieve se haga más y más grande acabando en el peor de los casos, que es no atreviéndonos a salir de nuestros hogares que son nuestro refugio. 

Realmente nadie que nos quiere, nos daría un consejo para perjudicarnos pero no todo el mundo tiene los conocimientos suficientes para comprender y darnos las herramientas adecuadas para sobrellevar la situación por la que estamos pasando. Hazte a la idea de que es una etapa de nuestra vida, no es un trastorno crónico. Si buscamos ayuda y realizamos un buen tratamiento quedará en algo para recordar y no algo con lo que convivir a diario. Pero si un amigo nos dice que no pensemos en ello, no nos sintamos culpable por no poder evitarlo. No lo hacemos queriendo, no hay nada mal en nosotros, estamos pasando por un trastorno de ansiedad y este es uno más de esos síntomas: tener pensamientos abstractos, grises, turbios y dolorosos. 

Por desgracia, no todo el mundo puede costearse un/a psicólogo/a privado. La realidad es que la sanidad pública está actualmente desbordada y no en todos los casos pueden ofrecer todos los servicios básicos necesarios. Así que empieza cuidándote tú con lo que tengas más a mano: realizando deporte, cuidando la alimentación, escribiendo, desahogándote con alguien, acudiendo a artículos, blogs, revistas, webs, para encontrar información real de calidad y gratuita. 

Así que cuando estamos en ese túnel no, no hay luz al final de él si lo pretendemos cruzar solos. Pero si miramos un poco más, encontramos alguna mano amiga que ha pasado por una situación similar. Y paso a paso podemos ir estirando de ese hilo y nos irá encaminando a situaciones, personas, revistas, páginas web, instituciones, etc. donde sí tienen la luz que estamos buscando y sí tienen un buen plan para ayudarnos. Confía. 


Tags from the story
, ,
Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.