HAY PALABRAS BELLAS QUE NOS HECHIZAN

A veces hay ciertas palabras que no sabes muy bien por qué, te hechizan. Ya sea por su significado, por cómo suenan o porque esconden cierta magia dentro de ellas. Una de esas palabras me la encontré de frente, viendo una película en televisión. Era una comedia romántica protagonizada por Jhon Cusack y Kate Beckinsale. Su título Serendipia o en ingles Serendipity. Chica conoce a chico, los dos tienen pareja, pasan una tarde agradable y dejan en manos del destino el volver a encontrarse.

Serendipia según la definición del diccionario, es un descubrimiento inesperado que se produce de manera accidental o casual, cuando no lo estás buscando o buscas otra cosa distinta. No sé si es porque creo en el destino y no en el azar que seguramente estoy segura que el nuestro está escrito en algún lugar desde que nacemos. Destino son todos los acontecimientos que una persona tiene programados a lo largo de toda su vida, que están escritos y detallados en un libro imaginario, no físico, sobre cada uno de nosotros. Y es imposible librarse de él o modificarlo a nuestra conveniencia. Pienso que está grabado en alguna estrella lejana de nuestro universo.


Palabras que nos llevan a la felicidad…

Estoy convencida que hay palabras que nos pueden ayudar a guiarnos en nuestra vida para que nuestro futuro destino se incline hacia esa felicidad tan ansiada por todos nosotros. Para conseguir ser mejores personas tenemos que poseer el poder de la resiliencia. Quiere decir tener la capacidad que permita a algunas personas resistir frente a las diferentes adversidades que les pueden surgir en la vida diaria. Nos transforma en positividad todas las situaciones negativas en las que nos podemos ver envueltos como el estrés, conflictos o cuestiones de salud con las que tengamos que enfrentarnos en un determinado momento. Aprender es una transformación que nos requerirá energía, esfuerzo, superación y constancia para lograrlo.

Otra de las palabras que nos van a señalar el camino adecuado hacia esa mejora como personas, es la empatía. Sin ella creo que sería imposible ponernos en el lugar del otro. Es nuestra capacidad de comprender y compartir los sentimientos de otra persona ante las diferentes vivencias que ha sufrido, ya sean negativas o positivas. Tenemos que poder demostrar que aparte de oír y percibir, nos pondremos en su piel y sentiremos como ellos están sintiendo en ese momento. Dejando los prejuicios a un lado para así poder dar nuestra opinión más sincera, sin que hayamos construido antes un juicio negativo.

Esos prejuicios son nuestras actitudes negativas y desfavorables, las cuales nos hemos formado hacia una determinada persona, simplemente por pertenecer a un colectivo lejano o desconocido al nuestro. Las razones pueden ser varias: por religión, raza, orientación sexual o simplemente por cómo visten.

Incluso tenemos prejuicios personalizados según seamos mujeres o hombres. De las mujeres esperamos que sean mas emocionales y sumisas; de los hombres, virilidad y hombría. En el ámbito doméstico, en general todavía se piensa que las mujeres deben encargarse de limpiar, cocinar y de los hijos del matrimonio. En cambio ubicamos a los hombres para asuntos de economía y bricolaje. Lo mismo para las profesiones, identificamos a más mujeres enfermeras y maestras. Pero por otro lado, a los hombres los ponemos al frente de la dirección de empresas, medicina e ingeniería.

La única forma para combatir nuestros prejuicios a nivel personal y como sociedad, es con una última palabra: la tolerancia. Si la posees en grandes dosis, eres un firme candidato a conseguir nuestra gran meta que es ser más felices y mejores personas. Considero que tenemos que ser tolerantes. Lo que es lo mismo, mostrarnos abiertos y sin ningún prejuicio con las opiniones de los demás. Después escogería la honradez, que hace a las personas actuar con coherencia, respetando las normas para así poder convivir en armonía con los demás. Y acabaría con la que más nos cuesta a la sociedad: la gratitud.

Dar las gracias es un enorme esfuerzo para algunas personas y a la vez una palabra tan llena de positividad, emoción y sonido. ¡Suena tan bonita! La gratitud normalmente no va dirigida a nosotros, sino hacia los demás. Significa dar y no recibir. Seguramente ésta es la razón por la que nos es tan difícil pronunciarla ante los demás. A partir de ahora reflexionemos sobre la belleza de las palabras y no tengamos ningún reparo en regalarlas en nuestra vida diaria.


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2 Comments

  1. says: Cris

    Siempre es un gusto leerte amiga ! Te mando un fuerte abrazo ! Interesante artículo. En Mexico tenemos una palabra que a mi me gusta mucho : Apapachar
    Cuando alguien está triste (y tienes plena confianza) puedes acercarte y apapacharlo ! Significa “abrazar con el alma “

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