FORMAS DE AYUDAR DESDE CASA

En los tiempos que corren en dónde el latiguillo “el tiempo es oro” está cada vez más presente, son muy pocos los que tienen ganas de prestar su tiempo, aportar su conocimiento, habilidad para una causa noble o bien para ayudar. Hoy tratamos las nuevas prácticas de voluntariado. Cómo poder continuar ayudando, echando una mano en tiempos de pandemia donde se necesita más que nunca la colaboración y el granito de arena de todos.

Quizás sea un cliché decir que ayudar reconforta, o frases similares como “lo que das vuelve“…. Pero en realidad incurrir en voluntariados a veces nos enriquece a nosotros, mucho más de lo que podríamos haber aportado en alguna ocasión contribuyendo temporalmente.

Es muy común que los buenos valores como la solidaridad, compasión, bondad o empatía se vean mancillados por prácticas como la demagogia, el “buenismo” (es decir fingir ser bueno mostrando actitudes exageradas que tienden a tener gran aceptación social), y otras actitudes espurias de las personas. Creo que todo el mundo que está leyendo esto, automáticamente piensa en un ejemplo: algún político transfiriendo algún recurso del estado de un lugar a otro para “mostrar” qué se hace o se da. El tema es que la avidez de querer mostrarse bueno, no solo está presente en los políticos, sino en mucha gente de diferentes profesiones.

El voluntariado: ayudar de verdad

Es increíble ver cómo muchos buscan la redención y aceptación invirtiendo dinero, donando cosas o sacándose una foto con algún damnificado de algún conflicto. Debe ser porque muchos creen verídicos esos ademanes. Pero en fin, el hecho es que ser voluntario y ayudar de verdad como dije antes, a veces puede traernos muchos beneficios y es un poco de lo que estamos tratando aquí.

Yo siempre recomiendo a los jóvenes realizar algún voluntariado porque aporta mucha experiencia a la juventud. Hay ONGs internacionales que contratan personal para trabajos de voluntariado con contrato temporal. Esto genera que los jóvenes tengan su primera inmersión en una institución y vean cómo es la labor institucional. De paso, están siendo productivos y aportan su tiempo para impulsar acciones que harán un bien a alguien más.

Hoy en día, así como el teletrabajo es tendencia en la llamada modalidad “home office” también lo son los voluntariados. Se puede aportar desde la comodidad de nuestro hogar, incluso como profesional si buscamos esas puertas.

Muchas ONGs u Organizaciones necesitan gente y toman empleados con actividades lógicamente remuneradas. Pero también son espacios donde la gente no solo aporta fondos o dona algo, sino aporta contribuciones voluntariamente que se pagan con capacitaciones, con adquirir práctica en alguna actividad o expertos en alguna habilidad, ya que siempre va a haber un profesional de quien podamos aprender y compartir conocimiento.

Por suerte, el concepto de innovación social llegó para quedarse y apartar los antiguos esquemas en donde la filantropía proponía una dinámica en la que la organización o institución era la salvadora de la vida de los pobres y desvalidos. Ahora se pone la sinergia y se intenta activar a las comunidades para que sean protagonistas de sus cambios. La ayuda que se da son los recursos humanos, que idean y potencian la activación de las personas para buscar soluciones a sus problemáticas. Igualmente se les brinda herramientas para que puedan ir desenvolviéndose mejor para sortear las adversidades que les está tocando atravesar.

Proyectos de impacto positivo

Los roles mesiánicos y salvadores que en el pasado se les atribuían a las organizaciones benéficas, se cambiaron por la idea del emprendimiento social y de impacto positivo. Por eso cada vez hay más jóvenes que se involucran para ayudar porque se ven identificados en algo que es más cercano, más asequible. No se trata de caer en abstracciones tales como “salvar a la Humanidad“, sino de proveer soluciones inteligentes y soluciones concretas a problemas sociales.

La energía de los más jóvenes se puede canalizar en proyectos con estas ideas más realistas y terrenales de acción y respuestas prácticas. Aunque si bien hemos avanzado, todavía quedan vestigios del viejo paradigma de las organizaciones para el bien común que eran vistas como una conglomeración de arcángeles salvadores. Si no me creen, busquen archivos y vídeos por Internet de las ONGs más importantes del mundo.

Hoy en día poder involucrarse en iniciativas reales de cambio se está volviendo cada vez más fácil. Con voluntad, todos podemos aportar para hacer este mundo mejor. Tal cual lo afirmé al comienzo del artículo: recomiendo hacer un voluntariado por todas las ventajas mencionadas.

Sí les gusta la idea, en la plataforma Idealist hay muchas oportunidades de voluntariados si quieren y tienen tiempo de participar. Allí hay un slogan que sugiere que hay que actuar si se quieren cambios. Es algo en lo que coincido totalmente: no es lo mismo hacer que quejarse, ni activar a quedarse mirando cómo suceden las cosas ¿No?


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