FEMINISMO, CÓDIGO PENAL Y EFEMÉRIDES

Tal día como hoy 22 de junio se firmaba en Alemania un contrato entre la Asociación de la Industria Alemana del Automóvil del Reich y Ferdinand Porsche. Así se iniciaba el desarrollo y fabricación del Volkswagen “Escarabajo”. Unos años más tarde en otro 22 de junio, Francia se rendía ante la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial. El futbolista Diego Armando Maradona marcaba un gol con la mano en el partido disputado contra la selección británica. Fue en el Mundial de Fútbol de México un 22 de junio de 1986.

El 14 de febrero de 1989 se situó en órbita el primero de los muchos satélites que conforman el sistema GPS. Unos días más tarde el líder islamista Ayatolá Jomeini ofrecía una recompensa de 3 millones de dólares a quien asesinase al escritor Salman Rushdie. Ese mismo día el Consejo de Ministros español aprobó la incorporación de la mujer a los Cuerpos y Escalas de las Fuerzas Armadas. En ese año también cayó el muro de Berlin.

El 22 de junio de 1989 se publicó en el Boletín Oficial del Estado la Ley Orgánica 3/1989 que permitía modificar el Código Penal. Deja de hablarse del “baño indecente y ofensivo” como delito y pasa a ser una cuestión moral. Los delitos contra la honestidad ahora son delitos contra la libertad sexual. Además se añade al delito de violación vaginal, la rectal y la bucal, tanto para mujeres como para hombres. Sustituyen la expresión “deseos deshonestos” por “deseos sexuales”.


La sentencia de la minifalda

En aquel año 1989 la Audiencia Provincial de Lleida presidida en aquel entonces por el Magistrado José Gual Sola, sentenció a un empresario al abono de una multa de 40.000 pesetas (240 euros) como autor responsable de un delito de “abusos deshonestos no violentos” (según el Código Penal) a una menor de edad que trabajaba para él con un contrato de seis meses. En dicha sentencia consta que ella “se presentó con una minifalda que le daba un aspecto especialmente atrayente” y el empresario le manifestó que “si accedía a sus deseos libidinosos le prorrogaría el contrato y la protegería de forma especial” mientras le manoseaba los senos y los glúteos.

El ponente continúa con sus apreciaciones resaltando que “el acusado aprovechó su condición de patrono y jefe laboral ante la ofendida que era una trabajadora de su empresa, aún cuando ciertamente ésta con su específico vestido, en cierta forma y acaso inocentemente, provocó este tipo de reacción en su empresario, que no pudo contenerse en su presencia […]”.

Este tipo de argumentos parecen sacados del siglo pasado pero no, solo han transcurrido 30 años. Han cambiado muchas cosas para las mujeres de hoy en día: se aprobó la Ley del Divorcio, se despenalizó el aborto aunque solo en los supuestos de riesgo grave para la salud física o mental de la embarazada, violación y malformaciones en el feto. Muchas mujeres salieron a la calle, se manifestaron, lucharon por la igualdad… y muchas siguen en la lucha ya que aún no se ha conseguido.

Puede que haya paridad en el Congreso, en el Gobierno, en el claustro de profesores de una universidad e incluso en las listas de Magistrados y Jueces, pero la brecha sigue existiendo. En pleno siglo XXI una mujer aún sigue teniendo miedo a denunciar un abuso sexual. Se van a fijar en cómo iba vestida y le preguntarán si había bebido. La víctima de violación será victimizada de nuevo y cosificada.

Sí, algo cambió con la Ley Orgánica 3/1989: la redacción de ciertos artículos del Código Penal. Pero el verdadero cambio aún no ha llegado a la mayoría de Jueces/as y Magistrados/as que siguen anclados/as en el siglo pasado.


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