FELICIDAD: LA EMOCIÓN QUE MUEVE AL MUNDO

Felicidad. Bonita palabra. La leemos, la escuchamos y ya nos sale un ohhh. Emana dentro de nosotros una sensación de bienestar, una emoción repleta de buenas y bonitas sensaciones. ¿Por qué? Pues porque la felicidad es buscada por muchos como un gran tesoro. En nuestra sociedad la búsqueda de la felicidad es tremendamente importante. Para muchas personas, alcanzar la felicidad pasa por el consumo de nuevos estímulos: compras, viajes, nuevas relaciones, etc. Pero está demostrado que esta búsqueda puede resultar agotadora y acabar comprometiendo nuestra salud y bienestar. Pero: ¿y si fomentamos otro modelo de búsqueda de la felicidad basado en saber disfrutar de lo que ya se tiene? Esto potencia nuestra salud en lugar de comprometerla.

Los seres humanos vamos en busca de la felicidad día tras día, nos imponemos esa ardua tarea. Nadie quiere sufrir y todos deseamos sonreír y sentir en plenitud. La felicidad es una emoción positiva que se parece mucho a la alegría pero tiene sus marcadas diferencias. Además se basa en el bienestar y satisfacción que experimentamos ante ciertas circunstancias. Por lo tanto es una emoción que se manifestará de acuerdo a cada uno de nosotros. 

Al igual que tú (y que la inmensa mayoría de los mortales) yo también me he preguntado muchas veces cosas del tipo ¿qué es la felicidad? ¿Existe? ¿Es una utopía? ¿Es posible ser feliz todo el tiempo? ¿Podemos alcanzar la felicidad y atesorarla o solo se puede aspirar a momentos felices? ¿Existe un camino que garantice ser feliz? Se trata de algunas de las preguntas que alguna que otra vez todos nos hemos planteado, ya que la felicidad siempre ha sido una de las metas más añoradas del ser humano. Lo que sí estamos de acuerdo todos es que es un tema tan complejo y tan difícil de definir como el amor. 


Felicidad: un estado de plenitud y bienestar total

Hoy en día podemos encontrar diferentes conceptos de la felicidad dependiendo de las creencias de las personas. Los escépticos que son aquellos que están convencidos de que la felicidad no existe o es imposible alcanzarla por lo que ni siquiera la buscan. Los que afirman que no existe la felicidad sino momentos felices por lo que debemos darnos por satisfechos las pocas veces que ésta toca a nuestra puerta. Y el grupo de las personas optimistas que piensan que la felicidad existe y se puede conquistar de manera definitiva. Dependiendo de la postura que asumamos, desarrollaremos una actitud más o menos proactiva ante la vida. Podemos esperar a que la felicidad toque a nuestra puerta o por el contrario, podemos salir a buscarla. Pero: ¿y si no tenemos que salir a buscarla porque ya existe en nosotros?

Personalmente creo que nos obsesionamos demasiado con la felicidad, con intentar estar contentos todos el rato, con solo mostrar nuestra mejor cara. Creemos que la felicidad es la meta y nos olvidamos de que solo podemos encontrarla en el camino. La felicidad es una forma de vivir en el mundo. Consiste en aprender a ver la vida con un filtro que nos aporte sentimientos de bienestar y equilibrio. Es el bien más codiciado por el ser humano. 

Día a día esta emoción es el motor de millones de personas en el mundo, bien sea para conseguirla o para mantenerla como un constante compañero en este camino que recorremos que llamamos vida. Y podemos ir más allá: ¿y si la felicidad está dentro de nosotros y no en el exterior? La buscamos en cosas materiales, en tener y tener. En conseguir cosas que nos hagan sentirnos felices, en disfrutar de pequeñas cosas que nos hagan también sentirnos feliz, aunque solo sea un momento pero: ¿y si tomamos la decisión de ser felices pase lo que pase? Sí, con lo que tenemos, con lo que somos, ahora, en este momento.

Decidimos estar y sentirnos felices dentro de nosotros por el simple hecho de vivir, de sentir que la vida es un regalo y que tenemos que disfrutar de todo lo que nos llega. También hay días en que ocurren cosas desagradables, que nos hacen estar tristes, preocuparnos o acontecimientos duros y nos hacen sentirnos mal. Son momentos que a todos nos toca vivir y que hay que afrontar de la mejor manera posible. Aprendizajes que nos impulsan a ser mejores personas, a crecer… O incluso vivimos pérdidas de personas en nuestras vidas que hacen tambalear esa felicidad. Estas situaciones nos mostrarán que esa felicidad que sentimos dentro esta tapada por la sensacion de dolor. Pero las superaremos y volveremos a encontrar esa felicidad que llevamos dentro.


Está en nuestro interior: una decisión y actitud mental

En definitiva es una actitud mental, una decisión. La clave radica en aceptar nuestra condición, nuestra historia de vida y nuestro pasado. Cuando tomamos esa decisión conscientemente, nos acercamos a la felicidad porque la podemos sentir cada día en nosotros. Unos días estará más presente porque todo se da bien o hay situaciones alegres, divertidas o cosas buenas que nos hacen enfocarnos en lo bueno. Otros días estará menos presente, más oculta porque las cosas no se han dado como queríamos o esperábamos. Pero sigue ahí, dentro de cada uno de nosotros. Así que si tú eres una de esas personas que siente que no encuentra la felicidad, déjame decirte que ser feliz es una decisión diaria. La felicidad no se encuentra, se construye a base de decisiones y modificaciones en nuestros hábitos. Más allá de las circunstancias externas, mantener un estado de ánimo positivo depende de nosotros mismos.

Y para mantener esta emoción, la felicidad, lo más presente posible debemos atender a nuestros pensamientos, a lo que nos decimos, a nuestro diálogo interior. Aquí se encuentra la clave, depende de lo que te digas sentirás unas emociones positivas o negativas. Si nuestras emociones son positivas la mayor parte del tiempo podremos sentir la felicidad acompañándonos en nuestro camino. Para ser feliz no se necesitan picos de éxtasis sino una constante paz interior y armonía. Las personas positivas y optimistas tienden a ser más felices que las personas pesimistas. Esto es porque encajan mejor los golpes de la vida. Saben extraer y disfrutar lo bueno que les rodea, mientras que las personas más negativas tienden a ponerse en lo peor y sufren por ello. 

No nos afecta lo que nos sucede sino lo que nos decimos acerca de lo que nos sucede

Epícteto

Si sentimos que la vida es maravillosa, que hay millones de cosas por hacer y disfrutar, si nos rodeamos de amor, alegría y paz, estaremos más cerca de sentir esa emoción que nos mueve y que nos vuelve locos. Y ahora te pregunto: ¿eres Feliz? Si lo eres, sigue manteniendo esa felicidad dentro de tí todo el tiempo que puedas; si no lo eres, puedes trabajar en tu interior y aparecerá…


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