LA FATIGA MUSCULAR COMO CONSECUENCIA DEL ESTRÉS

La fatiga muscular se debe a un cansancio de la musculatura después de una actividad física intensa. Esto produce un agotamiento extremo de las fibras que componen la masa. El cuerpo lo ve como una amenaza y lo usa como mecanismo de defensa durante o después de realizar ejercicio físico de alta intensidad. Así que en principio, la fatiga muscular no es un problema. Puede darse también por muchas otras razones que no están relacionadas con la práctica de algún deporte, sino con el estado de la mente. Si está muy agitada, provoca tensión muscular originando a su vez una sobrecarga que conduce a la fatiga muscular.

Cuerpo y mente son una sola cosa y cuando una se resiente, afecta a la otra. Durante mucho tiempo se pensó que el estrés era una patología psicológica y por tanto, solo afectaba a la mente. Estudios posteriores han demostrado que también repercute en el cuerpo, más concretamente en los músculos. Las emociones tienen un fuerte impacto en la anatomía humana. Por eso es importante reconocerlas y exteriorizarlas. Cuando se guardan o se han guardado durante mucho tiempo, se empiezan a sentir a gusto dentro de tu cuerpo, se instalan y al final acaban haciéndote daño. En cambio cuando las exteriorizas, todo fluye mucho mejor y pueden pasar dos cosas: o desaparecen o se integran, pero sin hacer daño.


¿Cómo se produce la fatiga muscular por estrés?

Es sorprendente que en pocos segundos seas capaz de experimentar una emoción negativa a nivel corporal. Cuando tienes estrés, tensas la musculatura de la cara, la mandíbula, lo que rodea a los ojos y la boca, bajando a los músculos del cuello y la espalda. Es un sistema de alerta. De manera que estos músculos se tensan todos a la vez para avisar al cuerpo de que reaccione y se proteja. Es un acto casi automático. Por eso el nerviosismo tarda tan poco tiempo en meterse en la musculatura. Una vez que la situación pasa, el cuerpo se relajará tanto como si «le hubiesen dado una paliza».

El sufrimiento del cuerpo no es algo negativo. Lo malo es que el estrés se convierta en crónico, que el estado de alerta sea permanente y que la tensión sea constante. ¿Qué pasa cuando la tensión y el estrés se quedan en tu cuerpo más tiempo del que deberían? La teoría es que la tensión muscular disminuye el flujo sanguíneo hacia la zona afectada (vamos a decir los hombros para verlo de una forma práctica) y como consecuencia, se reduce el suministro de oxígeno a esa parte del cuerpo, debido a que el sistema circulatorio y respiratorio trabajan conjuntamente.

La circulación pulmonar facilita el proceso de respiración externa. Por eso es importante aprender a respirar con tranquilidad y es la razón por la que la práctica de disciplinas como yoga o meditación tiene tantos efectos positivos en la mente y son de las principales vías para combatir el estrés. El cuadro empeora con la falta de movimiento porque el flujo sanguíneo y la oxigenación disminuyen todavía más. Son reacciones en cadena que acaban en bucle. Para cortarlo es importante hacer ejercicio con el que combatir el estrés y también la fatiga muscular.


Áreas del cuerpo afectadas por el estrés

El estrés se cuela en muchas partes del cuerpo, unas son más perceptibles que otras. Las siguientes son un ejemplo de tensión muscular que haces en actos mecanizados de los que muchas veces no eres consciente.

  1. Mandíbula. Cuando tienes estrés tensas la mandíbula apretando fuertemente los dientes casi sin darte cuenta. Esto puede derivar en otra patología que se conoce como bruxismo. Puedes relajarla haciendo masajes circulares en la zona de unión de la mandíbula.
  2. Entrecejo. Las tensiones también se acumulan en esta parte del cuerpo ya que cuando estás nervioso tiendes a fruncir el ceño, llegando a ocasionarte fuertes dolores de cabeza. La zona de la cara también necesita cuidados y relajación. En este caso puedes hacer masajes circulares en la zona afectada o iniciar una rutina de yoga facial.
  3. Cuello y hombros. Es una de las zonas donde más se acumula el estrés ya que las fibras medias del trapecio forman el triángulo que va del cuello a los hombros y hace que te duela nada más tocarte si están muy «cargadas». Para relajar de manera más inmediata, puedes darte una ducha o baño con agua caliente, pero lo mejor para tu salud es que descongestiones la musculatura afectada practicando actividad física, haciendo estiramientos o una combinación de ambas con una disciplina como por ejemplo, el yoga.
  4. Espalda. La coordinación que interfiere en la musculatura de la espalda puede verse afectada por el estrés, contrayendo la musculatura que afecta a dicha coordinación, influyendo en el equilibrio durante el movimiento y en los reflejos. Lo mejor para relajar esa zona y a su vez trabajarla es el estiramiento y el yoga.

Es muy fácil que la musculatura se fatigue y haga otros daños. Intenta que esto no llegue a pasar realizando rutinas de ejercicios suaves que te ayuden a liberar y liberarte de las cargas que te impiden tener un estado de bienestar. O si fuera necesario, pedir la ayuda de un profesional.


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