EQUILIBRIO EMOCIONAL: COLOREAR MANDALAS

Los mandalas son representaciones circulares, son formas simbólicas y arquetípicas del universo. Según la filosofía budista son representaciones del equilibrio y reajuste de nuestra realidad natural. Se componen de figuras geométricas y sirven para activar la concentración en la regulación de la energía psíquica y corporal y por tanto, conseguir atender al proceso de regulación del bienestar. Colorear mandalas es una técnica sencilla para regular el equilibrio emocional.

Los mandalas son el camino que nos conduce al propio centro,
lugar donde habita el ser en libertad 

Celina Emborg

El equilibrio emocional es la forma en que nuestro estado general tiene capacidad de conectar de forma natural con una regulación saludable y así,  activar un estado de pleno bienestar. Somos energía viva. Si hay bloqueo, hay desajuste; si la energía fluye, hay ajuste. Cuado hay bloqueos, hay sobrecarga, nuestra frecuencia baja. Y si fluye la energía, hay liberación y la frecuencia sube.


Equilibrio: ajuste entre lo que pensamos y sentimos

El equilibrio emocional es la capacidad de entrar en un estado de libertad y que el organismo pueda funcionar con recursos satisfactorios y útiles, y así desechar los que son perjudiciales e improductivos. Si el funcionamiento de regulación emocional se ve bloqueado, se satura, desgasta, altera y produce desequilibrio emocional. Es una cuestión de ajuste entre lo que sentimos y pensamos, entre lo que sentimos y hacemos. Si hay descompensación, hay desequilibrio y si hay compensación, hay equilibrio emocional.

Todo lo que supone carga, sufrimiento, inseguridad, angustia, insatisfacción, malestar profundo, ira, frustración esencial o desregulación en cualquier faceta emocional, también va a afectar a la capacidad de dar luz a la creatividad, a la reflexión, al pensamiento claro y fluido. Esto demuestra que el funcionamiento de la maquinaria natural está afectado y nos coloca en una frecuencia negativa que nos daña y promueve conductas negativas para la persona que lo vive y para los demás.

Todo lo que supone liberación, estabilidad, seguridad, fortaleza, satisfacción, bienestar, equilibrio, activación o regulación en cualquier faceta emocional, también nos ayudará a mejorar nuestra capacidad para pensar, crear, reflexionar y actuar. 

La atención centrada nos ayuda a producir energía física, psíquica y emocional. Aumenta nuestra concentración facilitando recursos de activación vital y fortaleza, de estabilidad y alegría. Optimiza la frecuencia emocional y a su vez, potencia el circuito natural del equilibrio emocional.


Los mandalas favorecen la tranquilidad

Según el psicólogo Carl Jung las imágenes circulares de los mandalas favorecen tranquilidad y sosiego, que es el resultado de la sensación de seguridad natural. 

Los mandalas son figuras arquetípicas curativas porque facilitan la liberación de tensión. Sirven de guía para desbloquear procesos traumáticos, regulan de forma adaptada y creativa las necesidades esenciales de quienes los utilizan. Y por proyección, favorecen la conexión con el equilibrio universal y natural, generando una reorganización saludable tanto psíquica, física como emocional.  

Por eso colorear mandalas ofrece la oportunidad de facilitar de forma sencilla una regulación en nuestra forma de sentirnos. Estimulas tu creatividad, te organizas, responsabilizas y decides libremente qué, cuándo y cómo colorearlos, activas sensaciones de liberación y armonía. Esas sensaciones de bienestar y alegría se fomentan en tu sentir y favorecen estados de alta frecuencia y energía natural. 

Así cuando nos sintamos mal, utilicemos los mandalas para ayudar al organismo a encontrar su equilibrio y cambiar nuestra forma de procesar y vivir la vida. Crearemos nuevos recorridos neurológicos que nos ayudarán a afrontar de forma más satisfactoria los desafíos vitales y a vivir con más plenitud el día a día. Y cuando nos sintamos bien, utilicemos los mandalas para seguir incorporando sensaciones de bienestar, libertad, fuerza y equilibrio a nuestra vida. Practicar los mandalas a diario es un cambio singular que afecta a la percepción, favorece la armonía y nos ayuda en la vida.

 Solo paulatinamente comprendí lo que realmente es el mandala: formación – transformación. El eterno pasatiempo del sentido eterno. 

J. C. Jung

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