ENTORNOS VUCA: EL LEGADO DE LA MODERNIDAD

VUCA es el acrónimo de volatilidad, incertidumbre (uncertainty en inglés), complejidad y ambigüedad de la realidad que parece definir los tiempos que corren. La era moderna nos proporciona un mundo que generaciones atrás era impensable. Según cuentan diversas fuentes, el término VUCA surgió en el ámbito militar de Estados Unidos en el transcurso de la guerra fría. Muchos inventos revolucionarios en el mundo provienen de las invenciones para la guerra y de usos militares. El ejemplo más emblemático de esto es Internet.


VUCA: el concepto de «todo cambia»

Este concepto refleja la vorágine de un mundo donde todo es cambiante, donde la incertidumbre es moneda corriente, estemos en el lugar del mundo en el que estemos. A pesar que ya pasamos la guerra fría, las potencias del mundo involucradas en ese proceso parece que siguen trayéndonos las reminiscencias de una época, que al final no concluyó ni con la caída del muro de Berlín ni con la Perestroika.

Todavía vivimos en un mundo donde los líderes globales más influyentes del planeta, con el acceso a una maleta de control remoto de misiles nucleares, toman las decisiones que afectan al futuro de todos. ¡Y por supuesto que decir esto mientras se resuelven las elecciones de Estados Unidos, es muy prudente!

Más allá del contexto geopolítico mundial y sus evidentes implicaciones en nuestras vidas, el concepto VUCA intenta explicar cómo es vivir en nuestros tiempos. Bauman, a quien cito mucho en esta revista, se consagro estudiando justamente la sociedad moderna occidental con la idea de «La Modernidad Líquida«. Básicamente se define como una figura de cambio constante y transitoriedad, atada a factores educativos, culturales y económicos.

Esta categoría sociológica explica cómo hemos perdido la capacidad de establecer civilizaciones sobre bases y contextos sólidos. Esto repercute perjudicialmente en la construcción de nosotros mismos como sujetos sociales, afectado a nuestros vínculos y relaciones sociales. Toda esta volatilidad y fragilidad en la que estamos parados es nueva, y hace generaciones que no pasaba.


Los cambios nos producen inseguridades

Las generaciones anteriores pudieron instituir estamentos como el matrimonio para toda la vida, oficios y empleos vitalicios, la posibilidad de establecerse y vivir en un lugar o planear un futuro desde allí. Han podido tener la opción de planificación a largo plazo. Ahora es muy distinto, más cuando las ideas de ser propietario de un hogar, un empleo seguro y la estabilidad económica, parecen cada vez más lejanas en la mayoría de los países. Por otro lado, los paradigmas de relaciones humanas ya no son como antes, ya hay otras maneras de concebir el rol de la familia, el amor y las subjetividades sexuales e identidades de género.

Esta vorágine de cambios que han sucedido, en poco más de 60 años, nos sumergen en inseguridades. Se nos hace más difícil poder establecer un proyecto de vida, a pesar que los estándares de bienestar, tecnología y riqueza en el mundo han venido en aumento en estos años. Los de mi generación nos cuestionamos si la educación nos preparó para un mundo así. Los de la generación pasada se quejan todo el tiempo de esta realidad. Pero debemos preguntarnos qué hacemos con los que están viniendo y qué haremos con los que vendrán. 

Cuando accedo a seminarios, charlas, eventos, en donde se habla de entornos VUCA, que al parecer tiene aplicaciones en muchos sectores, desde ámbitos empresariales, académicos, financieros o económicos, se habla de la incertidumbre en todos lados.


¿Nos sentimos indefensos?

Pareciera ser que no evolucionamos como especie. Estamos como los Neandertales parados ante un mundo hostil que nos devora, que no nos brinda seguridad, a pesar de trabajar 12 horas al día, 6 días a la semana y tener un postgrado. Estamos tan indefensos como nuestros antepasados homínidos con sus flechas rudimentarias y sus herramientas de piedra tallada.

Me gustaría decir que el camino para enfrentar estos cambios está en la educación. Pero no sé, pienso que sería bueno si alguien más allá de Bauman, se pusiera a estudiar si es sano vivir sin saber qué pasa en el mundo. Sin saber a lo que nos enfrentamos ante los fenómenos que nos toca vivir en esta época histórica. Antes se llamaba revolución a los grandes cambios y ahora vivimos grandes saltos continuamente. Hoy en día podemos saber si un asteroide impactará sobre el planeta con más precisión, o si la Tierra podrá tener una catástrofe climática con más antelación que nunca, pero no podemos saber qué ocurrirá con la política climática y espacial.

Todo cambia y no hay nada estable. Nos vemos obligados a adaptarnos rápidamente a estas constantes transformaciones. Pero ante la locura que implica el progreso de la modernidad, lo mejor que podemos hacer es intentar reflexionar y entender este mundo cambiante para tener más herramientas para estar prevenidos. Debemos afianzar nuestras propias seguridades para enfrentarnos mejor a lo que viene.


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