EMPATÍA EN NUESTRAS VIDAS

Empatía es una de esas palabras que en estos días y meses tan convulsos que estamos viviendo ha surgido en nuestro vocabulario, y cuyo significado se ha perdido en el contexto de las redes sociales. Y no solo en el mundo virtual, es remarcable la poca o nula empatía entre los seres humanos que conforman nuestra sociedad. El siglo XXI se está escribiendo como una de las épocas mas intransigente, totalitaria y narcisista en la Historia de la Humanidad. A la vista están esos comentarios, textos y diatribas en los que todos saben de todo. Cualquier persona hoy día con acceso a Internet cree tener en su poder la herramienta del saber, la cultura.

Nada más lejos de la realidad. Cierto es que en la red se puede encontrar -si se busca bien y en los lugares adecuados-, literatura sobre todo aquello que nos inquieta y queremos saber. También es cierto que en multitud de páginas web y algunos buscadores solo nos facilitan datos según su sesgo: bien sea comercial o político. Pero cuando toda esa información cae en las manos equivocadas, sobreviene el caos y la confusión. Y eso es precisamente lo que infinidad de firmas y medios realizan en la actualidad: difundir información falsa y aprovecharse de su influencia para propagar sus realidades que poco o nada tienen que ver con la verdad.

Lo triste es que muchos colectivos caen en sus redes y se hacen eco de esas informaciones sin comprender del todo lo que repiten como loros. Esos datos ya casi nadie los pone en tela de juicio, hemos aparcado la autocrítica para seguir al líder de turno. Nos da exactamente igual que ese líder sea alguien que constantemente nos bombardea con mensajes -la mayoría contradictorios en sí mismos- y que se graba con su móvil cuando sale a pasear. El uso indiscriminado de las plataformas como Youtube, hace que crezcan en esa maraña seres con derecho a opinar -que lo tienen-, sobre todo aquello que esté de actualidad. Saben de volcanes, de cargas virales, de meditaciones o de economía.

El personal se ha vuelto de lo más crédulo “porque lo ha dicho la televisión”. Y ahora esa pantalla se ha reducido y es nuestro smartphone el que nos habla y nos cuenta… y nos divide. La crítica ha dejado de ser constructiva. Cuando alguien alerta del peligro automáticamente es machacado y anulado en las redes sociales. No se puede levantar la voz, no hay grito de alarma porque todos o casi todos están buscando a quien vilipendiar. El motivo es lo de menos.

Comenzaba este artículo nombrando a la empatía, esa cualidad que nos permite ponernos en el lugar de otra persona y comprender sus sentimientos. Una forma más de establecer relaciones constructivas y enriquecedoras y sobre todo, cordiales. Aquello de ponernos en los zapatos del otro y ver su realidad, esa que casi siempre olvidamos cuando nos encontramos frente a frente. Porque las redes sociales ya no nos permiten socializar como tampoco las circunstancias que rodean la situación actual.

Y es que lo de saber escuchar, comprender, ser solidarios y respetuosos ya no se lleva, no es cool. Hoy día basta un pequeño comentario para prender la mecha. Algo así ocurrió en un pueblo de algo mas de 4.500 habitantes de la provincia de Jaén. Una mañana del pasado mes de julio aparecieron sus calles repletas de carteles impresos con la fotografía de una mujer tildándola de “ladrona”. Cuando ella lo denunció, los carteles desaparecieron pero comenzó el acoso en redes sociales.

Alguien creó una cuenta falsa con el nombre de esta chica y así, suplantando su identidad, se dedicó a difundir sus fotos familiares y a injuriar a sus amistades. Ella denunció hasta cuatro veces este ciberacoso. Algunos creen que este infierno le sobrevino por su condición sexual, no se sabe a ciencia cierta. Su madre aún recuerda lo que le dijo: “Mamá, estoy cansada de vivir”. A los pocos días esta mujer de apenas 20 años se quitó la vida.

Así que cuando te encuentres con alguien por la calle que conoces, o hagas una llamada de teléfono a ese amigo tuyo, pregunta cómo está, interésate por él… empatiza. Casi que toda seguridad que no lo verá como una intromisión en su vida privada, es más: te lo agradecerá. Demos importancia a la empatía y el mundo será un poco mejor.


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