EL TELÉFONO DE LA ESPERANZA “ES PURO NEGOCIO”: HABLEMOS DE SUICIDIO Y SU ESTIGMA SOCIAL

No es conveniente hablar del suicidio desde el terreno mediático, ya que eso puede incentivar que se multiplique. Se considera una costumbre de prevención bastante efectiva, algo que dista de la realidad puesto que se ha llegado a subrayar que una persona se suicida cada dos horas y media en España. Valeriano Muñoz Hernández, jefe de Patología Forense del Instituto de Medicina legal de Toledo, añade que a nivel social se considera un tema desagradable que no deja en buen lugar al difunto. “Además, en los pueblos no es agradable hablar de suicidios, está incluso mal visto. Al muerto no se le hacía ni misa, aunque esto desde 1983 no ocurre”, aclara. Elisa Muñiz, pediatra y presidenta del Teléfono de la Esperanza de Toledo declara que “al suicidio le llamamos la epidemia silenciosa porque no se quiere informar de ello, y cuando sale una noticia no se da de forma correcta”.

Las causas que pueden empujar a alguien a cometer suicidio son muy complejas. Actualmente, y según As.com, las muertes por suicidio se convierten en la primera causa externa de fallecimiento, muy por delante de los accidentes de tráfico, con 3.679 muertes por esta causa al año. Hay algo que falla en el sistema, que pese a que el suicidio se califica de ser una solución propia de personas que carecen de valor para enfrentar su situación personal (sin ir más lejos, medios como Diario de León calificaron de “reto estúpido” el juego de la Ballena Azul), la culpa después recae en el propio sistema,. Un sistema que es “abusivo, injusto y sutilmente autoritario, donde se ha fomentado, por encima de todo la competencia, el individualismo egoísta y el amor al dinero” según los últimos estudios.

Factores como el acoso escolar (potenciado por las figuras de autoridad y la falta de recursos), o una infancia llena de maltrato como la que nos comparte Sandra Gutiérrez (“hubiera preferido una violación”) son batallas donde la víctima ha de buscar un modo de sobrevivir si considera que tiene las fuerzas suficientes. Sin embargo, el suicidio parece no visibilizarse debidamente a diferencia de otras campañas sociales, como la lucha contra el consumo de drogas (en 2018 el presupuesto se mantenía prácticamente estable con 14,8 millones). O la prevención de los accidentes de tráfico (en enero de este año el Gobierno ya preveía aumentar hasta los 808 millones de euros el presupuesto para Seguridad Vial). 


Teléfono de la Esperanza: “es como una secta”, “me dijo que ingresara rápido el dinero” y se ven “cosas raras”

Una frase que contenga la palabra “suicidio” en la búsqueda del navegador, nos expone como primera opción acceder al Teléfono de la Esperanza.

Teléfono para la prevención del suicidio
Teléfono para la prevención del suicidio

Al principio puede parecer una solución muy acertada para ayudar a todo aquel que llame a encontrar un atisbo de esperanza en esos momentos tan duros. Pero son muchos los usuarios de Internet que consideran que se ven “cosas raras”. Y que acusan al Teléfono de la Esperanza de ser un medio que ahoga a quien acude a él.

Noah, en foroenfemenino, escribe públicamente su experiencia: “Yo pasé una mala época en mi vida. Me vi sola y llamé, me dijeron que hacían cursillos y que me apuntara a uno. Pero que costaban dinero, entonces lo vi raro y no volví a llamar, pero un día me encontraba muy mal y llamé otra vez. Entonces me convencieron y me apunté a uno y lo hice”, comienza. “Me empezó a atender una psicóloga que se dedica a temas de duelos en la sede del teléfono de la Esperanza de Granada porque no había otra disponible. Al principio muy bien pero luego me quedé flipada.

Llevaba apuntada a un curso que me interesaba durante cuatro meses y una tarde me llama otra psicóloga y me dice que estoy seleccionada y que si estoy dispuesta a asistir pero en plan militar. Y me dijo que si estaba interesada que hiciera un ingreso en el banco lo antes posible, y en esa época no tenía trabajo y le dije que si todo el mundo tenía que pagar esa cantidad aunque no tuviera trabajo y me dijo que sí. Y eso no es así, luego me he enterado que hay otras sedes donde no se paga”.

Tampoco parece ser muy halagüeño el trato recibido, ni haber mucha comprensión con la situación económica de quienes llaman al Teléfono de la Esperanza, según palabras de Noah: “Yo le dije que me estaba viendo una psicóloga y me dijo que quien era y se lo dije. Y me dijo que si ella era la que me había recomendado ese curso, y yo le dije que no, que se me había ocurrido a mí y que estaba interesada en hacerlo porque lo estaba pasando mal por ese problema”. Relata. “Me dijo que no era yo la que tenía que decidir y que veía mejor que no hiciera el curso.

A mí me dejó sorprendida, pero de todas formas hice el ingreso al día siguiente y cuál fue mi sorpresa cuando la directora de la sede del teléfono de la esperanza en Granada me llama a mi casa a los dos días y me dice lo siguiente: que había visto que yo había hecho el ingreso del curso y que fuera a recoger el dinero a la sede porque no iba a hacer el curso.

Le pregunté sorprendida que por qué y me dijo que porque a ella no le daba la gana y punto. Que la psicóloga que me estaba tratando (me vio tres veces) le había comentado que no le había dicho nada de que hiciera ningún curso. Ella no tiene por qué decirme nada, eso lo decide uno” añade. “Pero a ella se le puso que no hiciera el curso porque le había molestado lo del dinero, el comentario de que si tenía que pagar estando sin trabajo”. Justifica la joven.

“Resulta que esta psicóloga que supuestamente tenía que tener secreto de profesión le había comentado a ella y a otras personas de la Sede lo que yo le dije en la terapia: me quedé tan parada que no sabía lo que hacer, no entendía nada de por qué no podía hacer el curso. Ni porqué la psicóloga había comentado lo que yo le contaba en las consultas, y además me contestó que dijera lo que dijera ella creía a sus ‘niñas’, como ella llamaba a las voluntarias del teléfono, quienes ya pasaban de los 50 todas”.

El director del Teléfono de la Esperanza tampoco inspiró mucha confianza: “le llamé para quejarme del trato recibido y siempre me decían que estaba ocupado. No querían pasarme con él. ¿Ocupado?” Repite Noah. “Me pregunto ahora en qué estaría este hombre tan ocupado cuando al poco tiempo lo detenían por abusos sexuales a mujeres durante bastante tiempo”. Por último, finaliza: “Hay que tener mucho cuidado dónde se llama o a dónde se acude porque yo creo que esta organización hay gente que está peor que las personas que llaman angustiadas. De hecho me dijo un conocido que es como una secta, que van personas que están mal y luego se quedan para coger el teléfono como pago de la terapia y además aportan dinero”.

Otro usuario, Sayon, responde a Noah desde su posición de voluntario en Oviedo, afirmando que las tácticas se basan en “lavar el cerebro”: “Nuestra directora nos obligaba a realizar cursos con dos personas conocidas en el norte de España por su dudosa reputación y que se autodenominan como ¡terapeutas’. Son Richard y Catherin Galbraith, y todo el mundo sabe que son una secta. Sus métodos consisten en una especie de refrito de ‘New Age’ con otras cosas. Pues bien, estos cursos teníamos que costeárnoslos nosotros. Y eran obligatorios de manera que teníamos que ir a la Coruña o el País Vasco a hacerlos.

Más tarde comprobé como también se les remitía a gente que llamaba al teléfono con algún problema. Puro negocio, cada sesión eran 60 euros. Teníamos que estar como un año a más o menos dos sesiones al mes, más los cursos adicionales de “fin de semana” que de vez en cuando se daban y que salían a lo mejor por 150 euros. Puedo decir que el lavado de cerebro era completo en estas sesiones”., Informa. “Más tarde también teníamos que obtener el dudoso título’ de terapeuta transpersonal que expedía la ‘escuela de psicología transpersonal del Escorial en Madrid. Y que costaba un dinero. Y que en realidad no sirve para nada a efectos de titulación, pues bien, para nuestra directora un voluntario bien formado tenía que cumplir estos requisitos”, sentencia.

Sayon subraya, antes de terminar su testimonio, el “resentimiento” de la directora: “¡Cómo jugaba después esta señora con la manipulación psicológica, obteniendo información que se supone es confidencial! Como comentas tú (refiriéndose a Noah), consistía todo en chivarse o que le contasen cosas tuyas etc”. Afirma. “¡Qué atmósfera se respiraba allí de rencor retroalimentado! Cómo esperaba ella a que la gente llamase con problemas de maltrato para, con un sutil lavado de cerebro, inducir a la persona que llamaba a denunciar a la mínima a su marido o novio, hombres siempre, cuando muchas veces no había tal maltrato y se trataba de problemas determinados de convivencia, ¡que obsesión tenia esta mujer con el maltrato! ¡Qué odio se veía en ella! Más tarde pudimos saber que sufrió maltrato, ¡y siempre estaba alimentando eso!

Y se nos inculcaba constantemente, era el problema con mayor preferencia para ser atendido”. Explica Sayon. “Vi muchas cosas la verdad, hasta pretendían sacarte información acerca de tu familia o tu pareja para intentar manipular sutilmente o buscar enfrentamientos, hasta que un día decidí marcharme…, eso sí, hacen lo posible por mantenerte allí, pero yo ya le planté cara e incluso amenacé con denunciar todo lo de los cursos, etc. Mi conclusión” finaliza “es que ES UNA SECTA, también lo son los Galbraith, y la escuela transpersonal, además se conocen todos,…alguien debería meter mano a esto seriamente”.

Pese a estas malas experiencias que no dejan al Teléfono de la Esperanza en muy buen lugar, también hay opiniones que difieren de lo expuesto aquí, como podemos comprobar en ese mismo foro, en donde contestan otros voluntarios que se sienten profundamente ofendidos. Aun con todo, las malas impresiones prevalecen, especialmente aquellas que remarcan que “todo es un negocio”.

La OMS ha propuesto desde este mes de octubre una serie de medidas para la prevención del suicidio, puesto que este problema social sigue aumentando:

  • La detección y tratamiento tempranos de la depresión y de los trastornos por consumo de alcohol y otras sustancias.
  • El seguimiento de las personas que han intentado suicidarse, proporcionándoles apoyo psicosocial.
  • En el ámbito social, reducir el acceso a los medios para suicidarse.
  • La adopción por parte de los medios de comunicación de unas normas de información responsable sobre los suicidios.
  • La incorporación de la prevención del suicidio como uno de los servicios básicos de los sistemas sanitarios.

Una Sociedad con doble rasero: el suicidio como suculento negocio

Que en medios como InfoBae se pregunten si es posible prevenir el suicidio ya que “el tratamiento de un tema complejo y doloroso necesita de algunas normas éticas” para evitar “conductas imitativas” contrasta con los anuncios que, mediante tácticas avasallantes, incitan a los jóvenes a iniciarse en, por ejemplo, la ludopatía, hasta el punto de que se han registrado casos de gente que lleva apostando desde los 14 años. Que se construyan casinos al lado de centros escolares -como en Murcia- y se lleve dando la voz de alarma desde el 2017, no parece importar a nadie ni considerarse un modo de incentivar la ludopatía. Sin embargo, sí se cataloga de peligroso contar que entre 3600 y 3700 personas se suicidan en España cada año, siendo el 75% hombres según los últimos datos, o explicar qué métodos resultan eficaces para la prevención del suicidio.

El suicidio es un tema tabú en la sociedad
El suicidio es un tema tabú en la sociedad

González Duro habla de los intereses económicos detrás de las personas que viven en constante depresión, una enfermedad que empuja al suicidio si no se trata debidamente: “En la sociedad actual, la gente tiene muchos motivos para deprimirse —una pérdida, como la muerte de un familiar, el paro, la precariedad o la soledad—.

El problema es que estas situaciones emocionales, que hasta no hace mucho se catalogaban como simples estados pasajeros de ánimo, hoy se consideran enfermedades medicables, de ahí que las estadísticas reflejan un considerable aumento del porcentaje de personas que son calificadas de depresivas. Los psiquiatras se han puesto, por tanto, del lado de quienes fabrican los antidepresivos, no al lado de los pacientes. Porque, aunque la depresión puede ser una enfermedad latente, casi nunca resulta fatal y no implica que esté necesariamente inscrita en los genes como afirman muchos psiquiatras, sino que el contexto social que viva el paciente es fundamental para poder evaluarla”

En Fundación Melior presentan un argumento incómodo: “considerar la depresión como una enfermedad objetiva y objetivable va en contra de los intereses privados de la industria farmacéutica. A esa industria le conviene tanto la epidemia de depresión que hace todo lo posible por ampliarla mediante campañas publicitarias que buscan el reclutamiento del mayor número posible de pacientes, con el aval científico de la psiquiatría dominante. El sistema capitalista atroz hace el resto. Lo más frecuente es que el cliente decida olvidarse de su vida interior, de su caos existencial y obtener alivio inmediato con unas pastillas que habrá de tomar por tiempo indefinido. Así, el consumo de los antidepresivos aumenta al mismo ritmo que los ingresos de las empresas farmacéuticas. Irónicamente, nadie se cura. Y cada vez hay más depresivos”.

Que aumente cada año el número de personas que se suicidan, nos indica que quizá se debiera reajustar el método utilizado para la prevención de esta epidemia silenciosa. ¿Qué opináis vosotros? ¿Hablar de ello sin tabúes sería una forma de comenzar? ¿Creéis que de verdad se cuenta con los servicios necesarios para dejar de pensar en poner fin a nuestra propia vida? ¿Nuestra Sociedad está deprimida?


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4 Comments

  1. says: Carla

    Un timo y ninguna preparación psicologica seria para apoyar.
    Algunos no saben ni expresarse
    Si están saturados no cogen.
    Como psiquiatra afirmo que el que realmente se quiere suucidar no lo suele decir nunca ni pide ayuda. Salvo minimas excepciones

  2. says: Maria

    Solo ignorancia, negocio, falta preparacion y educación. No saben manejar los problemas. Menos tratar a las personas
    Cómo permiten exista algo así? So psicologa.

  3. says: Nano

    ¡¿Pero de dónde sale esta información?!
    Soy voluntario desde hace años, he estado ya en dos sedes distintas de España por traslado y no es ni por asomo lo que cuentan en este artículo. Más aún, la formación está impartida por voluntarios y el único pago que se hace es para cubrir los gastos del material que se entrega.
    Además, también estuve en el otro lado: antes de ser voluntario en el Teléfono de la Esperanza hice varios cursos (así fue como les conocí, me gustó y entré a colaborar) y nada que ver con lo que cuentan aquí.

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