EL SUEÑO DE TODO EMPRENDEDOR: CREAR UNA EMPRESA

Iniciar un proyecto de creación de empresa no es una tarea fácil. Al hecho de tomar la decisión de emprender se añade una gran cantidad de dudas e inseguridades que van surgiendo a medida que avanza el proyecto. Sin embargo en la actualidad el número de personas que deciden emprender ha aumentado en relación a los últimos años. Existe un incremento en los índices de datos de empresas registradas, y más en concreto en una evolución al alza de empresas de pequeño tamaño, microempresas, y medianas y pequeñas empresas -pymes-.

Según datos de Informa, justo antes de la pandemia “las pymes englobaban el 97% de empresas en España. Un porcentaje que marca el predominio de las microempresas. Estas constituyen el 94% de las empresas del sector privado a enero del 2020 con un total de 3.417.000 compañías”. La sencillez de los requisitos para crear una microempresa a priori hace factible que el emprendedor sin experiencia se decante por este tipo de empresa. Considera entre otros factores que la estructuración de la empresa va a requerir un menor control de gestión.

Sin embargo los emprendedores siguen apostando por la pyme como idea de negocio. El documento “Cifras PYME” pone de manifiesto que “el número de pymes con asalariados en abril es de 1.325.212″. Este documento ha sido elaborado en base a los resultados mensuales de las empresas inscritas en la Seguridad Social. Ha sido publicado por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y actualizado a 30 de abril de 2022. «Esto supone un incremento con respecto al mes anterior del 1,30% y de 17.004 empresas más. Las pymes con asalariados dieron empleo en abril a 9.230.333 asalariados. Esto se traduce en una variación del 2,24%, y un aumento de 202.473 empleados. Dentro de las pymes con asalariados, el tramo de las medianas (50-249 asalariados) es el que experimenta un mayor crecimiento. Esto tanto en el número de empresas (2,94%) como en términos de empleo (2,89%)”.

Los datos arrojan un escenario esclarecedor acerca de la evolución del emprendimiento en España, sobre la tendencia del emprendedor a decantarse por la creación de empresas englobadas en el marco de la microempresa y las pymes. Por otra parte, cabe reseñar que existe un alto porcentaje de empresas que abocan en fracaso empresarial. Según datos de la OCDE, «tan solo diez de cada cien pymes españolas sobreviven después de los diez primeros años». Por lo anteriormente expuesto se puede deducir que cuando se inicia un proyecto de creación de empresa, el emprendedor se enfrenta a un futuro incierto en relación al resultado.


La motivación como base para la creación de una empresa

La consecución de un negocio exitoso no solo dependerá de factores meramente de gestión y planificación de la empresa como unidad de negocio, sino que existen otros factores presentes que fluctuarán influyendo de forma directa en el emprendedor, en la evolución del proceso del emprendimiento, en el resultado final y en el mantenimiento del negocio a largo plazo.

Por tanto desde la perspectiva del emprendedor el proyecto partiría de las premisas del “por qué”, el «qué” y el «cómo”. Cuestiones que vendrían dadas desde la motivación, entendiendo ésta como un proceso psicológico que produciría el impulso para iniciar la acción hacia los comportamientos futuros para conseguir alcanzar los objetivos y las metas marcadas.

En base a lo anteriormente citado, existe una interrelación entre la motivación, las respuestas emocionales y el emprendimiento. Esto se pone de manifiesto en los últimos años mediante estudios sobre la capacidad emprendedora que han incluido las características psicológicas de las personas que emprenden.

Partiendo desde la perspectiva de la psicología existe una conexión entre la motivación y el comportamiento emprendedor. Vendría explicado a través de las teorías motivacionales y su relación causal con el emprendimiento. Hay que tener en cuenta que la motivación influye de forma directa en el emprendedor y en la acción de emprender. En la actualidad existen diversas investigaciones que basan su estudio en torno a la motivación en relación al emprendimiento.

La Real Academia de la Lengua Española define emprender como “empezar a hacer una cosa determinada, en especial cuando exige esfuerzo o trabajo o es de cierta importancia o envergadura«. A su vez, define emprendedor como “propio de la persona emprendedora que emprende con resolución acciones o empresas innovadoras”.

Por lo que respecta al concepto de emprender desde el marco de la psicología, no existe una definición específica para este término. Sin embargo es común encontrarla relacionada con la motivación sobre todo en la rama de la psicología del trabajo y de las organizaciones. La motivación no es un término que ha cobrado relevancia en la actualidad, sino que ya en el pasado siglo se observó cómo la relación causal entre motivación y trabajo influían en el rendimiento del trabajo, en el trabajador y en la organización.

En la actualidad la motivación es considerada como una pieza que juega un papel de vital importancia en la psicología del trabajo. El concepto de “motivación para emprender” ha avanzado desde una concepción puramente económica hasta ser un proceso multi-dimensional en el que intervienen aspectos sociales, personales y culturales.

La motivación emprendedora es un factor importante a la hora de desarrollar un proyecto de creación de empresa. El emprendedor puede iniciar la acción de emprender por diversas razones. El factor motivador en la acción de emprender, cobrará importancia por considerarse como el conjunto de fuerzas que inician, mantienen y dirigen la conducta del emprendedor hacía la consecución de los objetivos y las metas marcadas.

Para hablar de éxito o fracaso del emprendimiento no solo hay que basarse en datos de gestión empresarial, ya que la motivación del emprendedor influye en el desarrollo del emprendimiento. El objetivo a cumplir influirá en la motivación, de modo que la expectativa creada sobre el objetivo determinará el grado de intensidad emocional. Cuando el emprendedor percibe el objetivo como atractivo y además considera que cuenta con posibilidades para alcanzarlo la motivación será mayor que si el emprendedor tiene una percepción negativa del objetivo y de los recursos para alcanzarlo.


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