EL SISTEMA ESTÁ MUERTO

El sistema se desmorona, eso está claro. Todos los acontecimientos que han ido ocurriendo en las últimas décadas (desde inicios del siglo XX me atrevería a apostar) son un indicativo de que este sistema que nos ha educado, al que hemos mantenido y al que hemos rendido pleitesía se iba resquebrajando poco a poco. Hasta que por fin, ocurrió la excusa perfecta que todos conocemos para acabar derribándolo por completo.

Hemos llegado a un punto de no retorno. Nada volverá a ser como antes y eso es una bendición. El sistema en el que todos estábamos inmersos se ha basado en falsos paradigmas, en creencias tóxicas y en encorsetamiento mental. Nada de ese sistema ha potenciado el gran poder individual que llevamos dentro. Nos ha hecho creer que somos débiles, que somos gregarios (aunque tal vez lo seamos un poco, solo tienes que salir a la calle y observar a los transeúntes para comprobarlo), que necesitamos a “papá gobierno” o a “mamá corporación” o a la “tía farmacéutica” para sentirnos felices, saludables y plenos. Sin embargo, si te paras a reflexionar te darás cuenta de la verdad. Te darás cuenta de que todo eso ha sido una falacia, un mecanismo de control de masas para mantenernos desempoderados y sumisos.

¿Y ahora qué?

¿Y ahora qué vas a hacer? ¿Dejar que la inercia de los poderosos que han marcado tu vida desde que naciste mediante el miedo te arrastre hacia su abismo? ¿O vas a tomar las riendas de tu existencia de una vez por todas y vas a colaborar con los demás para crear el sistema justo, ecuánime y maravilloso que siempre nos merecimos?

El sistema está muerto y es absurdo aferrarse a él. Ahora tenemos la oportunidad única en la historia de crear un sistema que beneficie y potencie esa luz interior que todos tenemos en nuestro interior, un sistema basado en el amor, la cooperación entre nosotros, la empatía y el respeto a todo y a todos. Al fin y al cabo un sistema que nos empuje hacia nuestra felicidad, tanto individual como colectiva, sin grilletes ni manipulaciones de ningún tipo.

Toca decidir. Toca responsabilizarse de uno mismo. Toca crecer.


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2 Comments

  • Ojalá Óscar, ojalá…
    Esa catarsis es lo que ésta nauseabunda sociedad del primer mundo necesita.
    Lamentablemente, es tal el nivel de anestesiamiento general que, aún estando siendo testigos de la ineptitud con la que se está manejando la actual situación, tengo serias dudas de que podamos enderezar el rumbo.

    • La duda es uno de los mecanismos que han utilizado estas élites durante toda la vida para desempoderarnos. No caigamos en ello y tengamos fe y certeza en nuestro gran poder interior. Con estas dos armas, la fe en nosotros mismos y la certeza de que lo tenemos en la mano, no podrán vencernos jamás, amigo Roberto.

      Gracias por tu comentario .

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