EL PODER DEL PSICÓPATA CONTROLADOR

El psicópata es un perfil que se caracteriza por la búsqueda permanente de poder y control sobre los demás. Esto le garantiza su seguridad y su sensación de certeza vital. Es ambicioso y planificador. El psicópata no desarrolla conciencia moral ni emocional. No vive para sentir y disfrutar, sobrevive con poder para conseguir sus fines. 

La diferencia entre un psicópata poderoso y uno menos poderoso, es que el poderoso potencia su inteligencia sin ninguna conciencia emocional, su capacidad ejecutiva la tiene absolutamente integrada. Es una gama de desajustes en la que el que menos siente, desarrolla más ambición e inquietudes de poder con una planificación perfecta.

Sabe que en nuestra estructura social, cuanto más poder tiene, adquiere más control y seguridad. A lo largo de su vida utiliza todo tipo de estrategias para convencer y conseguir sus objetivos. Es obsesivo y utiliza el engaño, la mentira y la manipulación. Tiene limitada su estructura emocional y moral, y desarrollada su capacidad de conectar con las ambiciones, debilidades y miserias de los demás. Los capta, los embauca y coacciona para cumplir sus fines. Siempre tiene grupos de lacayos que con distintos perfiles y diferentes funciones, promueven sus ideas y facilitan que se cumplan sus planes. Es sagaz, inteligente y sabe manipular la conciencia de la gente. Todos tenemos miserias, vulnerabilidades, flaquezas inconfesables, ambiciones y destrezas. El psicópata poderoso las conoce y las maneja.

Psicópata: un perfil despiadado y manipulador

Tiene perfectamente integrado el comportamiento social. Da una imagen hacia el entorno de elevada conciencia moral y de conducta filantrópica y bondadosa. De igual forma, es despiadado cuando lo necesita, porque su forma de funcionar es generando miedo y sumisión. Como es un gran manipulador con altas dotes persuasivas, es capaz de convencer a sus súbditos de que lo que están haciendo para él, es un bien para todos. No lo hace porque disfrute del daño que genera, como lo haría un sociópata, lo hace como estrategia para conseguir sometimiento y obediencia. Lo hace, al fin y al cabo, porque su forma de conseguir lo que desea es utilizando a las personas que las ve como objetos útiles para ello. 

El poder fáctico está lleno de psicópatas que desarrollan sus agendas, sus planes para este mundo. De alguna manera todos somos marionetas útiles que de forma inconsciente y engañados, terminamos colaborando en cierta medida. Ha ocurrido a lo largo de los tiempos, nos inoculan creencias, nos crean necesidades, nos alteran la conciencia y pasamos a ser parte de su plan y su estrategia.

Inteligencia, conciencia y psicopatía

La inteligencia natural, la inteligencia que capacita para la supervivencia y para la adaptación al medio, se basa en la flexibilidad y el desarrollo de recursos que permitan la estabilidad interna y la estabilidad externa, es decir, el equilibrio interior y el vínculo con la realidad exterior.

La conciencia emocional y moral se desarrolla para poder disfrutar de la vida, para poder compartir, vivir y comprender el sentir propio y ajeno. Para cuidarnos y apoyarnos en el proceso vital y crecer con bienestar, equilibrio y libertad. Es la parte del cerebro que se potencia con apego, con seguridad, con afecto y con respeto emocional.

Todo aquel ser vivo que desarrolle patrones alterados de conducta, se debe a una incapacidad para conseguir bienestar emocional. El psicópata desarrolla un patrón de inteligencia superior para controlar la inteligencia de supervivencia. Ha atrofiado la inteligencia emocional, la del sentir afectivo, el sentir propio y el compartido con la realidad, con los demás. 

La conciencia de lo que es, del amplio espectro en el que vive, se reduce a un sentir desajustado que evolutivamente reprime porque es caótico. Por eso el psicópata no siente, solo percibe como si de una máquina se tratara, controla e imita la conducta emocional. Es muy competente para camuflarse entre los demás. Es un experto en control y manipulación.

Psicopatía y ambiente tóxico

Decir que solo un ambiente disfuncional genera alteración patológica, sería un reduccionismo tremendo. Para que una persona desarrolle una personalidad psicopática, tiene que producirse una correlación entre la percepción natural de alta vulnerabilidad, cargada de miedos, inseguridades y un ambiente percibido como muy amenazante y dañino. 

Puede ser también un desajuste funcional heredado epigenéticamente, que ha limitado su capacidad emocional de sentir y conectar con la afectividad natural. La epigenética es la parte de la genética que se ha generado por un desajuste traumático vivencial o ambiental, puede afectar a lo fisiológico o psicológico.

El cerebro primitivo, el que busca la estabilidad (referencia de seguridad) y huye del desequilibrio (referencia de inseguridad), está en constante activación, en alerta permanente. Posiblemente la información que transmite un perfil psicópata al cerebro emocional es de peligro constante, de amenaza a la seguridad y al bienestar. Por este motivo la persona se siente continuamente insegura. Desconfía y desarrolla actitudes defensivas de control sobre la realidad. Esa inseguridad le desconecta de sensaciones tanto dañinas como gratificantes, y se conforma en un estado de alejamiento psico-emocional del ambiente en el que está. 

Como todo es una amenaza posible, no desarrolla la capacidad de percibir el bienestar con el medio y bloquea la empatía, la afectividad compartida con la vida. Se construye un ambiente propio, un ambiente delirante que le da la referencia para salir adelante.

La conciencia moral se desarrolla gracias a la evolución de la conciencia emocional. Sentimos bienestar y queremos reforzarlo con los demás. Sentimos displacer e intentamos evitarlo en los demás. Muchos animales tienen conciencia emocional, poseen sensores que permiten defender a sus cachorros del peligro o que entienden los lamentos y los lloros. 

A los psicópatas les falla la conciencia emocional y les hace incapaces de sentir, pero sí desarrollan la conciencia de huir porque todo es peligroso. Así desarrollan la defensa de supervivencia y además potencian personalidades centradas en objetivos para darles sentido a su vida.

El plan del psicópata poderoso: controlar a la Humanidad

El psicópata no siente empatía. Piensa y se obsesiona con algún objetivo. Emula el sentir social, el sentir que percibe en los demás. Es un camaleón emocional que consigue manipular las emociones ajenas. 

Va evolucionando desde un estado emocionalmente frío, busca sobrevivir como único objetivo y bloquea el sentir emocional adaptativo. Su objetivo es salir adelante marcándose metas, potencia el control y el poder como valores que le dan seguridad. Al ser un experto en integrar los patrones sociales que generan poder, desarrolla conductas de manipulación y de coerción. Cuanto más tiene, más vale, cuanto más logra; más poder desarrolla.

Sabe adoptar conductas generadoras de miedo para producir sometimiento y sumisión, es embaucador y manipulador. Convence porque sabe utilizar los deseos y las ambiciones de los que le rodean. Escala en la esfera social, se codea con otros perfiles igual que el suyo y, como hemos dicho, utiliza a lacayos sumisos que han vendido su alma para seguir donde están.

¿Por qué una persona puede obsesionarse con conseguir poder, con conseguir logros determinados, dinero o ser más que los demás? Porque eso les da fuerza y sensación de seguridad. Les otorga la única confianza que conocen: la de sobrevivir, sintiéndose superiores y mejores. Y así cada vez buscan nuevas ambiciones.

La perfección en algo les hace fuertes y poderosos. Y la perfección más importante consiste en ser capaces de conseguir lo que quieren con la manipulación, haciendo creer al mundo que todo lo que está pasando es algo necesario. Si además se codean con otros perfiles psicópatas con el mismo nivel de poder, son capaces de generar ideas osadas, ambiciosas, controladoras que promuevan en el mundo cambios significativos para conseguirlas. Y podrán utilizar todos los recursos que saben que van a ser los que garanticen persuadir a la gente, haciéndoles a la vez, cómplices y víctimas propiciatorias.


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  • “Los capta, los embauca y coacciona para cumplir sus fines. Siempre tiene grupos de lacayos que con distintos perfiles y diferentes funciones, promueven sus ideas y facilitan que se cumplan sus planes. Es sagaz, inteligente y sabe manipular la conciencia de la gente”. La perfecta descripción de alguien que todos conocemos.

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