¿EL PERIODISMO ESTÁ EN DECADENCIA?

Siempre he sabido que iba a estudiar Periodismo (excepto en la época en la que quise ser forense). Me gustaba ir con mi cámara en mano, y mis primeros ahorros fueron para una Nikon D-3000 que me robaron el año pasado en un aeropuerto. Cuando dije en mi familia que quería ser periodista no escuché un comentario negativo más que el ánimo imparable de ellos diciéndome que les encantaría verme retransmitiendo las noticias. De hecho cada vez que escribo, leen mis artículos como si de una pieza de Pérez Reverte se tratara. 

Sin embargo, cuando lo comenté con mi padre fue muy distinto. Me dijo que era una profesión bonita, vocacional, sufrida, y sobre todo, poco valorada. Que me olvidase de tener un Masseratti en la puerta si quería ser periodista porque no era una carrera con salidas. 

Desde que me gradué en junio de 2020 me invade un sentimiento que no sé sí es frustración, agotamiento o rendición. Siempre le he llevado la contraria a mi padre por ser tan radical, pero he de admitir que ahora mismo creo que tenía razón. Ya no es que no tenga salidas, que puede ser. Hay miles de periodistas en España y mucha gente que triunfa sin ni siquiera tener el título. Tampoco sé si es normal que de mi promoción solo una decena de personas trabajen como periodistas y el resto en sitios totalmente diferentes.  


El Periodismo: ¿un sector cada vez menos valorado?

Lo que me da pena es que este sector no triunfe principalmente por dos razones: primero, porque la propia sociedad española no la valora, pretenden informarse de manera gratuita, y creo que actualmente es algo inviable. La calidad y la cantidad de las piezas periodísticas dependen de los recursos que tengan las empresas de comunicación. Si el lector no ofrece nada a cambio de las noticias, estos recursos cada vez serán más escasos y por tanto la calidad también irá bajando.

La segunda razón es la poca confianza que depositan estos medios en las nuevas promesas. Solo miran el currículum, la experiencia, y sobre todo, que de alguna manera ellos obtengan un beneficio. Sinceramente, no se arriesgan demasiado en conocer al recién licenciado. 

Por lo tanto ¿de quién es la culpa de que el sector esté cada vez menos valorado? Los españoles presentan una posición más dura frente a un periodismo cada vez más sensacionalista, partidista y demagogo. No hace falta irnos muy lejos: la pandemia nos ha mostrado un periodismo que dista mucho de ser bueno. 

Analizando la situación parece un tira y afloja entre el lector, que no va a pagar por una información que de alguna manera no termina de interesarle, y el medio, que no consigue atraer al lector con nuevas incorporaciones en la empresa que puedan conseguir precisamente eso. 

La pregunta es: ¿debemos culpar a la gente que no paga si son las propias empresas quienes no dan el valor necesario a los jóvenes que tienen ganas de dar el salto y trabajar? El periodismo actual puede salvarse, lo que está claro es que es necesario un trabajo en equipo para mejorar su imagen y hacer que la población confíe todo su interés en él. 


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