EL MIEDO CAMPA A SUS ANCHAS

El miedo campa a sus anchas. Tenemos miedo a respirar, a visitar a nuestros familiares, a abrazar, a besar, a mostrar nuestra cara, a salir de casa, a perder nuestro trabajo, a perder nuestro hogar, a que nuestro vecino nos delate por salir a la calle sin mascarilla, a cruzarnos con alguien al caminar por las calles, a tropezar con alguien al caminar por las calles, etc. El miedo es constante, continuo, tanto es así que ya lo aceptamos como algo normal en nuestras vidas. Debemos vivir con miedo porque “es lo que hay” y como “es lo que hay” y nosotros somos los “culpables” de lo que pasa, ha pasado y pasará, “no podemos hacer nada” más que tragar y tragar hasta indigestarnos y vomitar y, a partir de ahí, seguir tragando en un ciclo sin fin.

En el párrafo anterior te he descrito lo que todos y cada uno de los medios de comunicación están fomentando hasta la saciedad cada día de nuestras vidas, de tal manera que esa información cala profundamente en nuestro poderoso subconsciente. Por consiguiente, éste entra en el modo automático del miedo, un modo que ha sido programado por estos medios de comunicación mediante técnicas subliminales durante décadas y del que no somos conscientes.

Te voy a poner un ejemplo para que comprendas a la perfección lo que te quiero transmitir. Imagina que al nacer nos insertaran unas lentillas oscuras en el cristalino de nuestros ojos. Por lógica siempre veríamos en blanco y negro y no conoceríamos ningún tipo de color, puesto que jamás lo habríamos percibido. Es más, si alguien nos hablase de que existen multitud de ellos, con hermosas tonalidades, no le creeríamos y, probablemente, nos reiríamos de esa persona o incluso le despreciaríamos. Así es como funciona el modo automático del miedo.


Es el momento de quitarnos las lentillas

El miedo equivale a esas lentillas que nos han insertado desde siempre, y ahora están tiñendo de negro cada vez más y más nuestra percepción. Aunque esto no es nada nuevo, ya lo decía Platón hace siglos en “El mito de la caverna”. El miedo campa a sus anchas o mejor dicho, el miedo CAMPABA a sus anchas. ¿Por qué utilizo el pasado? Muy sencillo porque ES EL MOMENTO DE QUITARNOS LAS LENTILLAS.

Este miedo irracional es una sensación impuesta por terceros y por eso no nos pertenece. Otra cosa es el miedo a perder la vida de manera inminente, este sí que es un tipo de miedo inteligente, útil y necesario. Sin embargo el que nos han insertado en nuestros globos oculares no tiene nada que ver con nuestra integridad física, lo único que hace es distorsionar nuestra realidad. Y la realidad es que somos seres llenos de luz, de amor y mucho más poderosos de lo que nos han hecho creer y estamos muy por encima de esas lentes oscuras que nos hacen percibir nuestro entorno en tonos grises y nos impiden ver el mundo con su colorido real lleno de matices sorprendentes.

Por tanto, QUITÉMONOS LAS LENTILLAS de una vez para siempre y creemos entre todos un mundo donde los colores sean la “normalidad” y el amor sea la única ley universal. Este mundo se puede conseguir con mucha facilidad, solo hay que quitarse las lentillas de los ojos y observar la realidad tal cual es, con todos sus hermosos colores y sus increíbles tonalidades.


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