EL GUION DE NUESTRA HISTORIA DE VIDA

La vida nos va llevando por senderos insospechados, sorprendentes, inesperados, amargos y felices. Este transitar nos deja recuerdos, cicatrices, emociones y sensaciones. Nos hacen fuertes y valientes ante las adversidades, y vulnerables ante el amor y la ternura. En definitiva, pasamos por un sinfín de vivencias que escribirán el guion de nuestra historia de vida.

La historia de vida es única y diferente, fruto de la percepción que hace la propia persona de la situación. Momentos que siendo compartidos en un mismo espacio temporal y de contexto no serán recordados de igual forma. Por ejemplo: imaginemos que entrevistamos a un grupo de alumnos que acaban de volver de viaje. Si preguntamos a cada uno de ellos qué es lo que más le ha gustado del viaje, recibiremos disparidad de respuestas. Habrá coincidencias pero aun así, si profundizamos en las respuestas coincidentes, habrá detalles que han pasado desapercibidos, mientras que para otros alumnos será un recuerdo significativo del viaje.    

«No hay dos personas iguales». Es común escuchar esta apreciación en contextos coloquiales, y así es. La identidad personal es el concepto que cada persona tiene de sí misma junto con sus características propias idiosincrásicas que le permite reconocerse a sí mismo y diferenciarse de los demás. Existe un proceso que es común e inherente a todas las personas. El desarrollo durante el ciclo vital y las diferentes etapas vitales: nacer, vivir, reproducirse y morir. A lo largo de la vida las personas van complementando etapas a través del paso de diferentes estadios. Pasamos de la niñez a la adolescencia, de la adolescencia a la juventud, de la juventud a la edad adulta. Y de la edad adulta a la vejez.  

Heráclito de Éfeso, filósofo griego presocrático señalaba que “el cambio es la única constante de la vida ya que ésta representa una constante transformación”. Estos cambios van conformando nuestra identidad, construida de acuerdo con nuestras experiencias vitales, con nuestros aprendizajes. También con los cambios en nuestras creencias y las formas de recordar o revivir nuestro mundo.

Erickson, psicólogo y psicoanalista germano-estadounidense consideraba el ciclo vital normativo como “el cambio físico, emocional, intelectual y conductual que se produce, en el que las personas cambian como parte de un proceso que se repite en cada uno de nosotros”.  Pasar por las distintas etapas conlleva una serie de cambios en la persona. No solo cambios a nivel físico y biológico, sino también la experimentación de procesos psicológicos derivados del propio desarrollo del individuo enmarcados en las diferentes etapas de transición propias del ciclo vital. La identidad personal es dinámica. Son en estas continuas variaciones donde la influencia que puedan ejercer los diferentes factores en lo que será nuestra identidad como persona, en la medida en que el concepto que tiene de sí mismo vaya modificándose en función de las experiencias, intereses o expectativas.


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