EL EXTRAÑO SUCESO DEL PARADOR

Viendo la última edición de “MasterChef Celebrity” el otro día, vi que la prueba de exteriores la estaban haciendo en la ciudad de Mérida. Capital de la comunidad autónoma de Extremadura y situada al norte de Badajoz. Fue fundada por orden del emperador romano Octavio Augusto allá por el año 25 a.C. conocida entonces por el nombre de Augusta Emerita. Ciudad amurallada famosa por su teatro, anfiteatro, puente romano y otras edificaciones que le han valido para declararla Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. 

Pero yo no quiero hablar de las maravillas de esta ciudad extremeña. Cuando vi el programa y la ciudad donde se desarrollaba me acordé de un suceso que ocurrió hace unos años. Mi equipo -cámara, ayudante y yo-, fuimos a hacer un reportaje a la pedanía de Puerto Hurraco, perteneciente a la provincia de Badajoz y de tan sólo 135 habitantes. Allí en agosto de 1990 se cometieron unos asesinatos a manos de los hermanos Emilio y Antonio Izquierdo quienes mataron a nueve personas a tiro limpio por las calles de su pueblo.

Entre ellas varias pertenecían a la familia rival de los Izquierdo, la familia Cabanillas. Entre los fallecidos había dos niñas de 13 y 14 años. También causaron heridas de bala a doce vecinos del pueblo. Cuando terminamos de grabar, intentamos entrevistar a algún vecino del pueblo, pero fue imposible pues según caminábamos por la calle principal se iban cerrando las puertas y ventanas de las casas. Después fuimos al psiquiátrico de Mérida para ver si podíamos hablar con los hermanos Izquierdo, allí encerrados. También tarea inútil pero conseguimos hablar con el médico que los atendía. Al menos el viaje no fue en vano.

Terminada nuestra jornada hicimos noche en el Parador de Mérida. Un antiguo convento del siglo XVIII en pleno centro de la ciudad. La reserva se había hecho con antelación avisando que llegaríamos muy tarde. Así fue, llegamos cerca de la medianoche. Allí en la recepción había un señor alto, delgado y con cara de pocos amigos que nos recibió y nos dio las llaves de las tres habitaciones. Subimos cada uno a la nuestra y cuando yo estaba tirada en la cama en mi estupenda habitación, llamaron a la puerta.

Eran mis compañeros para decirme que sus habitaciones eran una porquería. Parecían celdas de convento de clausura y que iban a bajar a ver si se las podían cambiar. Yo amablemente les acompañé a recepción. El hombre que estaba nos dijo que como el Parador estaba casi vacío, podíamos elegir habitación y nos dio unas cuantas llaves. Nosotros nos miramos bastante extrañados pero cogimos las llaves y fuimos a ver cuál era la mejor opción para dormir.

Una vez elegidas devolvimos las llaves restantes y nos fuimos todos a dormir. Al día siguiente bajamos a desayunar y nuestra sorpresa fue que al entrar en el patio donde servían el desayuno, estaba hasta arriba de gente. No quedaba ni una mesa libre para tomar café. Fuimos a recepción para preguntar hasta qué hora podíamos desayunar y esperar un poco y allí. Un amable y simpática señorita nos preguntó que cuándo habíamos llegado, que no tenia chequeada nuestra entrada. Nosotros tres nos miramos y le dijimos que habíamos llegado la noche anterior y que un compañero suyo nos dio las llaves de las habitaciones. Le comentamos que tuvimos que cambiar dos de ellas porque no eran de nuestro gusto y que ahora íbamos a desayunar y a marcharnos.

La chica nos miró de arriba abajo y nos dijo: “Llevo en la recepción desde ayer por la tarde, salgo ahora de mi turno y anoche solo estaba yo aquí. No tengo ningún compañero que haya estado durante la noche en mi puesto. En serio, ¿cuando habéis llegado?”. No salíamos de nuestro asombro. Cuando le dejamos las llaves sobre el mostrador, las miró y nos dijo que era imposible pues esas habitaciones estaban ocupadas por otros clientes. Nos miramos de nuevo los tres, dejamos las llaves de las habitaciones y nos fuimos. Nunca supimos qué ocurrió pero nos ocurrió a los tres y cada vez que nos volvemos a encontrar, siempre recordamos aquel suceso. Nos preguntamos que pasó en realidad, quién era aquel hombre y por qué estaba vacío el Parador aquella noche y lleno de personas por la mañana. 


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