EL ESTRÉS FÍSICO, MENTAL Y EMOCIONAL

El estrés es una reacción de sobrecarga que se produce en el organismo generada por diferentes factores. Uno de ellos es sin duda el estrés mental o emocional que afectará a la forma en que el organismo funciona, y que produce efectos que rompen la homeostasis corporal, alterando su funcionamiento integral. El sistema nervioso que opera sobre nuestro cuerpo de forma involuntaria para mantener el equilibrio interior es el Sistema Nervioso Autónomo. A veces lo dañamos por la forma en que lo tratamos. Es fundamental para mejorar nuestro equilibrio físico y emocional, conocer su funcionamiento y saber cómo actuar para ayudarle a funcionar en óptimas condiciones. 

Todos los órganos, músculos, glándulas y los sistemas integrados en el organismo (respiratorio, digestivo, circulatorio, etc.) están en activo sin que nos demos ni cuenta. El sistema nervioso que se encarga de que tengan su propia regulación para conseguir mantener el cuerpo en equilibrio se llama Sistema Nervioso Autónomo. Tiene la capacidad de funcionar con dos circuitos para que se mantenga la regulación de las funciones del cuerpo y la eficiencia energética que lo mantiene sano y con la mayor capacidad de responder y afrontar cada circunstancia vital. 

Uno de los circuitos se llama Sistema Nervioso Simpático y el otro, Sistema Nervioso Parasimpático. Sin embargo a veces, el sistema sufre sobrecargas o desregulaciones en estos circuitos generadas por fenómenos de estrés físico, estrés mental o emocional, produciéndose en el cuerpo un aumento del estrés oxidativo. La enfermedad por tanto, está relacionada con la falta de equilibrio crónico en el funcionamiento del Sistema Nervioso Autónomo. Así por ejemplo, el circuito Simpático se activa cuando nos enfadamos, sentimos miedo o nos alteramos. Y cuando sentimos bienestar, seguridad o relajación se pone a funcionar el circuito Parasimpático.


Cuidando el sistema nervioso podemos reducir el estrés

Todo lo que ocurre en nuestro cuerpo, todas las respuestas involuntarias que se producen y que alteran la secreción de líquidos corporales dependen de ambos circuitos. Y aunque sabemos que el Sistema Nervioso Autónomo es el que se ocupa de todas las cosas que hace nuestro cuerpo sin que pensemos en ello, también tenemos la capacidad de poder ayudarle cuando se sobrecarga o se altera.

Aunque funcione de forma autónoma, hay algunos aspectos que podemos controlar. Por ejemplo: respiramos sin pensar pero podemos controlar los ritmos respiratorio y cardiaco. La respiración es fundamental para regular al sistema nervioso autónomo. También entramos en el sueño sin pensar pero podemos influir en la forma de dormir. El respeto al ciclo natural de vigilia y sueño también es un fenómeno que puede ayudar a la regulación del sistema nervioso autónomo. A su vez, la alteración de este sistema nervioso afecta al ciclo de sueño. Podemos modular lo que debemos beber para ayudar a hidratar y mantener el balance de líquido del cuerpo. De igual forma podemos controlar el tipo de alimentos y la cantidad. Eso favorece una respuesta digestiva más sana o más dañina.

El cuerpo es una entidad global integrada por un plano físico complejo donde lo psicológico forma parte del funcionamiento general. Podemos ayudarle para que se establezca un equilibrio. Así que sin duda, hay aspectos de nuestro comportamiento que afectan al plano físico que podemos utilizar para modificar la respuesta del Sistema Nervioso Autónomo. Y que pueden ayudar a que su respuesta module estados de respuesta mental o emocional y viceversa.

Dañar a nuestro cuerpo produce estrés físico y oxidativo. Dañar a nuestro estado de ánimo produce estrés emocional o psíquico y finalmente, estrés físico y oxidativo. Cuidar nuestro cuerpo y nuestra mente de interferencias que dañen y generarnos estados de bienestar ayudarán a nuestro Sistema Nervioso Autónomo a optimizar su funcionamiento. Si hay un nervio altamente importante para ayudar a equilibrar el funcionamiento del Sistema Nervioso, reducir el estrés y mejorar nuestra salud de forma global, es el Nervio Vago.


Ejercicio para reducir el malestar activando el Nervio Vago

El Nervio Vago es un ramal fundamental del Sistema Nervioso que se extiende por casi todos los órganos. Es el encargado de regular el latido cardiaco, la frecuencia respiratoria. Controla el hambre y la saciedad, permite la deglución, controla la digestión, la micción o la excreción. Regula la dilatación y contracción de los vasos sanguíneos o de las pupilas. Se encarga del pestañeo, la salivación, la excitación sexual o favorece la desintoxicación hepática y renal. 

El Nervio Vago produce un neurotransmisor llamado acetilcolina que se une con el sistema nervioso central y favorece un estado de regulación fisiológica y nerviosa que ayuda a la estabilidad general del organismo. A veces podemos dañar el funcionamiento del Nervio Vago cuando estamos hiperexcitados, activados, sobreestimulados, cansados, preocupados, deprimidos o nerviosos de forma mantenida. También cuando nos conectamos con traumas o con estados de estrés potentes. Esto afectará al organismo generando respuestas bioquímicas, hormonales, nerviosas o emocionales altamente peligrosas que lo ponen en jaque y lo pueden dañar.

– Conectar mentalmente con el estímulo que produce malestar. Puede hacerse un listado de situaciones estresantes, preocupantes o molestas. Pueden ser situaciones de alto nivel de estrés, de tipo agudo o de bajo nivel de estrés pero habituales.

– Comenzar siempre por las menos intensas. Colocarse en un sitio tranquilo y aislado de interferencias ambientales. Se pueden cerrar los ojos. 

– Cuando ya se está conectado con la situación, utilizar la respiración regulada. Respirar de forma regular profundamente y soltar el aire lentamente por la boca cinco veces. Después llenar los pulmones y dejar de respirar. Mantener todo el tiempo que se pueda. Expirar lentamente y volver a comenzar. Hacerlo cinco veces.

Hidratarse, respetar el ciclo de sueño-vigilia y alimentarse de forma saludable también son acciones muy importantes. Este sencillo ejercicio es esencial si se hace regularmente para ayudar al organismo a mejorar su salud física, favorecer la estabilidad nerviosa y generar cambios emocionales para afrontar de forma más estable vivencias pasadas bloqueadas, así como vivencias presentes que interfieran en la rutina y también cambiar la visión y la forma futura de afrontar la vida.


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