EL ENEAGRAMA Y LOS ENEATIPOS DE PERSONALIDAD (III)

El eneagrama es, como ya dijimos en un artículo anterior, una clasificación de la personalidad ideada y desarrollada para el autoconocimiento y la evolución personalConociéndose la persona y aceptando sus debilidades y sus puntos fuertes puede emprender el camino de la autorealización y potenciar la emoción más poderosa que da estabilidad y bienestar pleno: el Amor. El eneagrama describe nueve tipos de personalidades arquetípicas que tienen estrategias distintas para adaptarse y enfrentarse a la vida. La capacidad de cada personalidad para estar más o menos centrada definirá su estado de bienestar o de malestar. Por tanto desarrollará aspectos más positivos y proactivos o más negativos o autodestructivos. 

Resulta, así, que el camino del Amor no puede ser considerado separadamente del camino del autoconocimiento, y que la educación afectiva debe pasar por la comprensión de esa parte oscura de nosotros mismos que solemos preferir no reconocer, y que obstaculiza la expresión de nuestro potencial amoroso

Claudio Naranjo

Las características de las nueve personalidades se influyen entre sí, favoreciendo o perjudicando su estabilidad. Lo que es sano para una, puede ser insano para otra y viceversa. Así la complementariedad y la influencia de los rasgos de cada eneatipo en otros puede determinar una variedad de perfiles que sean más o menos estables o más o menos sanos. Además, en el eneagrama cada eneatipo se subdivide en tres subtipos, configurando así 27 tipos de personalidad diferentesLos subtipos son pulsiones instintivas que cubren nuestras necesidades más primarias.


Eneagrama: subtipos y triadas

Los tres subtipos son tendencias instintivas básicas que tenemos todas las personas. El predominio de una de ellas junto con el perfil de personalidad particular (eneatipo) configura características propias que definen de forma distintiva a cada forma de ser. De hecho una persona de un eneatipo determinado puede ser muy distinta a otra del mismo eneatipo por tener un subtipo diferente. Cada persona tendría un subtipo muy desarrollado, que sería el dominante, otro intermedio y otro subdesarrollado. Lo más sano sería tener los tres subtipos en porcentaje similar. Lo habitual es tener el predominio de uno que es lo que determina el subtipo preferente. Los instintos que marcan los subtipos son: instinto de conservación, instinto social e instinto sexualAsí los tres subtipos se centrarán en distintas necesidades instintivas:

  • Subtipo conservación. La persona se centra en el cuidado de sí mismo y/o de lo suyo. Lo más importante para ella es la seguridad y el bienestar. Así se moverá por lo esencial para vivir: salud, alimento, comodidad física, dinero, hogar. Está a gusto en soledad.
  • Subtipo social. La persona está más centrada en la relaciones con los demás. Precisa del grupo ya que se mide mediante lo que el grupo piensa sobre ella. Le preocupa ser vista y apreciada, la jerarquía, lo que piensan de ella. Se siente más cómoda en grupo que en soledad o en relaciones de contacto estrecho.
  • Subtipo sexual. La persona se centra más en relaciones estrechas, intensas e íntimas tanto en lo social, lo laboral o en la pareja. Se sienten más incómodos en grupos extensos porque no sienten que puedan conectar con las personas.

Por otra parte, las personas nos relacionamos con el entorno y con nosotros mismos desde la configuración de tres centros esenciales: el mental, el emocional y el visceral. Los tres centros esenciales que corresponden al cerebro cortical, al límbico y al reptiliano, son necesarios para adaptarnos a la vida. La conexión fluida entre los tres centros favorece una percepción más precisa, adaptativa y sana. Aunque los tres influyen en nuestra forma de proceder, los distintos eneatipos van a configurarse con predominios distintos. Así hay personas que su motor de acción es predominantemente de un tipo u otro. 

Dentro del eneagrama, y basándose en esta tendencia, los distintos eneatipos se distribuyen por triadas. La triada mental, la triada emocional y la triada visceral. En cada triada habrá tres eneatipos que funcionan desde ese centro esencial de acción. Ninguno de los tres centros es más importante que otro. El centro esencial que conecta a cada persona con la realidad va a ser siempre el mismo. Es la ventana con la que se vincula el mundo interior y el exterior. Sin embargo su desequilibrio limitará la conexión con los otros dos centros interfiriendo en nuestra percepción de forma integradora y global, limitando nuestra capacidad de análisis, de regulación y de acción. 

Tener un centro predominante no significa que se sea mejor en ese ámbito, sino que es el que tiene atrapado a la persona, limitando la capacidad de acción de los otros dos, disminuyendo e interfiriendo en el funcionamiento adaptativo del individuo. Así los distintos subtipos en función de sus peculiaridades dentro de su triada, van a tener bloqueada su percepción y su acción de forma distinta, determinando una forma de ser diferente.


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