EL CHIP DE MADRE

El chip de madre

Madre no hay más que una. No se vosotros, pero yo llevo encerrada 49 días con la mía. Yo tengo la teoría de que cuando tienes un hijo te implantan lo que yo llamo “el chip de madre”.

El chip de madre es el que hace que te despiertes cuando a tu hijo le hace falta y el que hace que sepas cuando tu hijo te necesita, aunque estés a kilómetros de distancia. Ese chip no se puede quitar de ninguna manera, por eso aunque tengas 50 años para tu madre siempre serás “la niña”.

El chip de madre es un instrumento complejo y tiene efectos secundarios, por eso las madres acostumbran a decir frases de este tipo: “Como vaya yo y lo encuentre.” “Ni quiero ni quiera, he dicho que no y punto.” ¿”Si lo hace Fulanita te tiras por un puente“? ¿”Te crees que soy el Banco de España“?

No se vuestras madres pero el chip de mi madre ha desarrollado la capacidad de víctima de una manera sobregedora. Cuando menos me lo espero suelta “Me vas a matar de un disgusto“. Atención a la frase Me-vas-a-matar-de-un-disgusto, es que te hace sentir un asesino de cachorros de osito polar.

Esa sensación se me pasa rápido teniendo en cuenta que mi madre es una experta en amenazas. Obviamente en este modo me deja de dar pena. En su chip hay frases como “Haz lo que quieras” (no lo parece, pero es una trampa). Hay una frase mucho peor “Ojalá tengas hijos como tú”. Que te quedas pensando. ¿Eso es bueno o malo? Porque yo soy una hija maravillosa pero mi madre no tenía pinta de estar deseándome una hija maravillosa.

El chip de madre, los 5 sentidos

Lo que mas me impresiona del chip de madre es el desarrollo que sufren sus 5 sentidos.

El gusto: “Lo del negro del plátano se come que está buenísimo.” ¿Perdona? ¿Qué le pasa a tu sentido del gusto mamá? Pues mi madre se lo come. Toda una temeraria.

El tacto: Por supuesto todas las madres son médicos “Tómate el zumo que se van las vitaminas”. Eso es una excusa que se han inventado, que no os engañen, yo por mas que he mirado zumos no he visto irse a nadie. Pero lo increíble es cuando te rozan la frente con la parte mas remota del cuerpo y dicen “Uy si, tienes 38’6 concretamente”. Y justo después te pones el termómetro y efectivamente, 38’6.

El olfato: Alguien me explica cómo después de haberme echado 3 litros de colonia, ducharme y comerme 4 chicles mi madre es capaz de decir con toda la seguridad del mundo “Hueles a tabaco”. Muy bien, médico y policía. Lo tiene todo.

La vista: Aparezco con el moño, llena de granos, con las cejas sin hacer y 30 legañas y su frase es:  “Que guapa estas sin maquillar.” Mamá, estoy horrorosa. Más fea imposible. Ponte gafas. Pero mi madre ya lleva gafas así que creo que es también por el chip de madre.

El oído: Creo que es el sentido mas perjudicado de todos, mi madre es capaz de dos cosas impresionantes. Puede estar con la aspiradora puesta, Pablo Alborán cantando a toda leche, la campana de la cocina a tope y entonces susurrar “Recoge tu habitación”. Obviamente yo no la escucho. Y sucede el segundo acontecimiento impresionante “¡A MI NO ME IGNORES! ¿QUÉ PASA QUE NO ME OYES?” Eh no mamá, obviamente con este panorama no te oigo. Así que como está toda la casa haciendo de banda sonora contestas gritando “¿QUÉ? NO TE ESCUCHO” y recibo un “¡A MI NO ME LEVANTES LA VOZ!” (mi madre gritando, lógicamente).

Yo no se si me cae bien o mal el que inventó el chip de madre. Cuando tenía 15 años os aseguro que le odiaba. El día que me lo implanten a mi, os retrasmitiré mi transformación. Mientras tanto mañana felicitaré a mi madre, que aunque tenga el chip como todas, madre no hay mas que una y la mía es la mejor del mundo.

¡Feliz día de la madre a todas las madres del mundo!

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