EL AMOR: FUENTE DE VIDA EN LA NIÑEZ Y VEJEZ

Hay dos momentos del proceso vital en los que la vulnerabilidad es un hecho. Uno es la infancia y otro la vejez. Así, cuando te vas haciendo mayor, emocionalmente te pareces más a cuando eras un niño. Y, cierto, te vuelves más  indefenso y dependiente. Vas perdiendo capacidades, facultades y salud. Tanto los niños como los ancianos necesitan cariño, necesitan la protección del amor. Una emoción denostada por la ciencia y sin embargo muy estimada cuando falta.

Los psicólogos sabemos bien que prácticamente todas las alteraciones emocionales están íntimamente relacionadas con los déficits afectivos en la niñez. Lo trágico, lo dramático o simplemente lo banal, puede generar actitudes de desregulación e indefensión que nos marcarán de por vida. Aparentaremos somos fuertes pero realmente vivimos llenos de miedos emocionales, dependencias afectivas y grandes inseguridades. El amor es una necesidad de ser atendido, respetado y protegido. 

Y así, los mayores son más frágiles. A diferencia de los niños, su proceso evolutivo les dice que están llegando al final. Y que lo que les queda por vivir es afecto y bienestar para decir adiós a la vida con mayor bondad vital. Los mecanismos de defensa que tienen para sobrevivir al desamor y a la falta de atención y de protección es poner punto final al proceso de vivir. Y así, cuando carecen de estímulos afectivos, su organismo se deprime para no sufrir más y poder descansar en paz. Sin embargo, en la infancia, existen más mecanismos de defensa para cumplir el proceso de supervivencia que les marca el momento evolutivo. Así, ante la falta de amor, caricias, atención o vínculo de protección, desarrollarán conductas que les permitan sentir el sentido de vivir. 


El amor es la esencia de la vida

Podrán ser buenos niños, eficientes, complacientes o simplemente obedientes. También si solo reciben críticas o si son muy cuestionados, comportarse de manera negativa, les permite sentir la atención por ser así y se saben importantes, reconocidos. Y aunque no sean queridos, no pasan desapercibidos. Saben que son atendidos. Hay veces que, incluso, aunque el proceso vital les diga que han de vivir, la ausencia de atención, amor y protección les lleva a finalizar la vida, a ir muriendo lentamente por la falta de caricias. 

Así se describe un hecho que es realmente espeluznante, los niños abandonados, no atendidos emocionalmente y que aunque les cubran las necesidades fisiológicas, acaban inexorablemente desarrollando marasmo. Los niños comienzan a experimentar desnutrición física por falta del amor emocional. Empiezan adelgazar, reducen su crecimiento y se terminan muriendo. Las caricias afectivas son la esencia de la vida. 

Por eso es imprescindible saber lo que necesitan tanto los ancianos como los niños para vivir plenamente. Los primeros para terminar su ciclo con satisfacción vital y los segundos para crecer libremente, atendidos de forma incondicional, guiados con más permisos y con afecto vital. Pero nuestra sociedad, la que ha de cuidar de ambos momentos vitales, vive llena de conflictos e inseguridades. Y suele utilizar el mandato y la exigencia mucho más que la bondad emocional. 

Si reflexionamos sobre esta realidad podremos intentar valorar nuestro cuidado existencial reconociendo nuestras necesidades de infancia y actuar en consonancia. También evaluar cómo queremos llegar a sentirnos cuando estemos al final, y queramos disfrutar de una vejez sosegada, respetable y respetada. Si lo hacemos, posiblemente cambiemos nuestra forma de actuar. Sensibilidad, afecto, respeto y empatía emocional. Eso hay que cultivar en lugar de tantos miedos, intransigencia y control sobre quién más necesita comprensión y mucho amor. 


Tags from the story
More from Ana María Álvarez Sánchez
¿DE QUIÉN ERES VÍCTIMA?
No es lo mismo ser víctima de una situación que adoptar una...
Read More
Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.