EL AMOR DE UNA MADRE: UNA NECESIDAD VITAL

El amor de una madre no es algo que pueda medirse, es una necesidad vital para sentir seguridad y un lugar en este mundo. La naturaleza es sabia. Todos nacemos vinculados nueve meses a una madre y luego necesitamos que nos abrace, nos alimente, nos acune y nos proteja. Sobre todo y ante todo necesitamos el amor de pertenencia.

De todos los derechos de una mujer, el más grande es ser una madre

Lin Yutang

Yo he sido madre. No he sido una madre al uso. Después de dejar a mis hijas en el colegio, no me quedaba tomándome un café y compartiendo sentires, preocupaciones y quehaceres como muchas otras madres. No he tenido la necesidad de compartir mis vivencias o inquietudes. 

Posiblemente he sido persona, mujer y luego madre. Y como tal he ido aprendiendo a cuidar, velar y atender a mis hijas desde el instinto más primario, desde el saber rudimentario y el cariño más profundo, compartiendo mi quehacer profesional, mi vida sentimental, mi desarrollo personal y el cuidado de mis hijas. No es lo mismo tener 26, que tener 30 o 36 años. Esas fueron respectivamente, las edades con las que tuve a mis hijas. Ya han pasado muchos años y ya se han hecho mayores.

El único amor en el que creo es el amor de una madre por sus hijos

Karl Lagerfeld

Pero como yo también hay muchas otras madres. Hay madres de todo tipo. Porque ser madre no es mas que un desarrollo vital, una evolución personal y un aprendizaje permanente que te hace conectar con sentimientos intensos, con ilusiones, presiones, con tristezas, con afectos, con bienestar y con miedos. Pero siempre y sin duda, con un sentimiento intenso de amor incondicional.

Ser madre te otorga un don especial

Y ser madre es indudablemente una difícil tarea, con condiciones, vivencias, presiones y represiones, creencias y múltiples exigencias. Ser madre es una experiencia que te da un don especial. 

Mis hijas son y serán siempre mi esencia, mi trascendencia y parte de mi yo vital. Son mis pequeñas escisiones, maestras por excelencia, a las que he de cuidar y que durante toda su vida, siempre me van a enseñar.

He venido como cualquier otra mamá, de vivir mi propia experiencia, del sentir y del vivir que me dio mi modelo educativo y familiar. El que me forjó y me hizo ser quien soy, con mi identidad y mis creencias, mi carácter y mi temperamento. Claro que soy una persona normal: con defectos, con virtudes, con maneras de actuar que están determinadas por mi transgeneracional. Pero no hay duda ninguna que ser madre es y será siempre una experiencia vital, distintiva y especial.

La experiencia necesaria que tuve para nutrir a mis hijas se fue construyendo poco a poco, con errores y con aciertos. Y quienes sin dudar alguno, han necesitado el vínculo maternal fueron ellas. Y si yo no hubiera estado ellas hubieran perdido la esencia, el apoyo natural de quien debían nutrirse para sentir este mundo con seguridad, con estructura afectiva y  con un cariño especial. Nadie puede sustituir la grandeza de ser madre, nadie puede imaginar el dolor de perder la nutrición afectiva que la madre puede dar. 

Un vínculo afectivo eterno

Incluso siendo mala, regular o maravillosa mamá, lo único que un hijo o una hija va a añorar es que sea ella y nadie más, quien aporte la protección y el amparo que cubre de bienestar su gran esencia vital. 

Si a mí me hubiera pasado algo, hubiera enfermado o fallecido; me hubiese quedado sin fuerzas, sin capacidad o competencias para cuidar de mis hijas, de verdad solo habría pedido por el bienestar de ellas, que quien hubiera tenido potestad para ayudarlas, hubiera cuidado y velado por el vínculo afectivo, conectándolas conmigo.

Mi madre me sonrió. Su sonrisa me abrazó

RJ Palacio

Solo hubiese deseado que hubiesen podido estar con su estructura familiar, que la referencia maternal hubiera permanecido, que el respeto se hubiera fomentado y que la unión emocional se hubiese protegido para que la sensación que hubiera permanecido en su estructura afectiva, hubiese sido saber que su madre siempre fue quien más las había querido.

Así hasta el final de sus días hubiesen sentido siempre que tuvieron y tendrán un lugar especial en este mundo. Por eso y solo por eso, pensar en algún desgarro despiadado e infernal es sin lugar a dudas, que se rompa o que se quiebre el vínculo maternal. 

“No importa lo pobre que sea una persona, si tiene una madre es rica”.


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3 Comments

  • ¡Qué cierto, Ana! Cuando pienso en tantas decenas de miles de niños (tal vez centenares) que han sido arrebatados institucionalmente a sus madres, en muchos casos con informes falsos de desamparo, generación de pruebas periciales falsas y hasta prevaricacion judicial y obligados a vivir sin ese infinito e incondicional amor, incomparable a ningún otro, la ira me invade. Cada segundo de ruptura afectiva jamás se recuperará. Ni por la madre ni por su hijo…

    • Qué cierta, dura y triste realidad la que comentáis. El mayor daño que se puede hacer a unos hijos es separarles de su madre, sin duda. De su referente afectivo y su identidad familiar. La necesidad de identificación, de apego, de apoyo y de pertenencia está asociada al vínculo con la madre. La familia supone la prolongación de ese vínculo y cualquier decisión institucional unilateral que rompa familias, deje a los niños huérfanos forzados sin posibilidad de conexión con su madre o con su familia biológica es un atentado al desarrollo vital de los niños. Una intervención psicosocial nunca puede hacer más daño que el que resuelve. Y existiendo madre, padre o familia natural, los niños tienen que convivir con ella. Y ser las instituciones quienes garanticen la mejor relación entre los que configuran la familia para preservar, con las mayores garantías, el bienestar y la salud psicoemocional de las niñas y de los niños.

  • Precioso y verdadero ese escrito !! No ay nada más doloroso que te arranquen de cuajo a una personita de tu misma sangre , sin poderla ver ni tocar , ni besar y abrazar , y más siendo un bebé cuando nos la arrebataron ( con tres meses y doce días ) , nunca olvidaré ese día !!! Fue muy doloroso para mi hija (es la madre de la niña ) y para mí que soy su abuela , nunca las dejé solas desde que nació mi nieta , y aún así no quisieron dármela a mí para que la criarla , yo no tengo problemas económicos , puedo criarla muy bien y con amor de familia , que es lo que necesitan los niñ@s

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